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no verás niños engreidos

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el retorno del desterrado

Se amontona en borrascas una especie de herrumbroso fango,
no hielo, no nieve, para adherirse al hotel de Ville,
donde ensamblados dragones de hierro apresan
la ventisca en su rigor mortis. Una campana
se queja cuando los ecos arrancan
la paja del techo de su torre,
las ametralladoras gatillan, escupen, rajan la madera
y mellan los techos de pizarra sobre la Holstenwall
donde las arrancadas tejas coronan al vencedor. Otoño
e invierno, primavera y verano, los cañones se alistan
y avanzan pesadamente por la estrella calle de techos agudos
delante de tu gris, doliente casa ancestral
donde el nogal dinamitado
sombrea una vieja, rolliza puerta desquiciada por el viento
e intimida al comandante yanqui. No verás
niños engreidos ni encontrarás
al infame canciller de la pata de palo
con una nomeolvides en el ojal
cuando los insípidos libertadores se derramen
por la Plaza del Mercado, depositen en tierra las armas
ante el Rathaus; pero ya los puestos de azucenas
hacen germinar la resurgida Renania, y una tosca
catedral eleva su ojo. Bastante grato,
voi ch'entrate, y tu vida está en tus manos.

The exile's return
There mounts in squalls a sort of rusty mire,
not ice, not snow, to leaguer the Hotel
De Ville, where braced pig-iron dragons grip
the blizzard to their rigor mortis. A bell
grumbles when the reverberations strip
the thatching from its spire,
the search-guns click and spit and split up timber
and nick the slate roofs on the Holstenwall
where torn-up tilestones crown the victor. Fall
and winter, spring and summer, guns unlimber
and lumber down the narrow gabled street
past your gray, sorry and ancestral house
where the dynamited walnut tree
shadows a squat, old, wind-torn gate and cows
the Yankee commandant. You will not see
strutting children or meet
the peg-leg and reproachful chancellor
with a forget-me-not in his button-hole
when the unseasoned liberators roll
into the Market Square, ground arms before
the Rathaus; but already lily-stands
burgeon the risen Rhineland, and a rough
cathedral lifts its eye. Pleasant enough,
voi ch'entrate, and your life is in your hands.

de Poemas de Robert Lowell, Versión, prólogo y notas por Alberto Girri, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1969.

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