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dedicatoria XX


a mi maestra
donde dos y tres y cinco... pero uno nunca, la tarde nos encuentra, semana tras semana para partir las reglas. tu mano abre y empuja como la madre y la niña que soy escucha cada latido. porque entre vos y yo, las palabras laten y crujen y hacen guiños. porque no podías creer la desprotección y al final, después de todo, después de tanto idilio atomizado, supiste que mi enojo y mi miedo eran ciertos.
hemos convenido este estado de necesidad más mutua que mía. ningún viaje te dejará más cerca que aquel que emprendiste hace casi un siglo. ninguna ruta me será mejor acompañada que la que empieza inacabable. he comprendido la intemperie. no sé vivir de otra manera.
vos escribís lo que era cierto: cuando alguien pierde... y el perdedor caído te resta en la dicha propia su pena...
gozo de buena salud, tengo tus pausas en mi oído, puedo afinar la cuerda.
a qué pedir entonces. a qué pedir.
tus manos duran en mi cara el tiempo exacto de la despedida y hasta la vuelta. las velas están encendidas.

Comentarios

Mallén dijo…
... Queda por pedir que las velas no se apaguen.
He vuelto.
sibila dijo…
qué suerte que ha regresado, mallén. las velas de nuestros maestros no se apagan. son llamas eternas. la única eternidad que dura para siempre.
Este no querer ser mayúscula se me antoja intencionadamente acurrucado. Me explico, este a qué pedir, suena a no voluntad propia, a entrega y al acunarse en los brazos de la resignación "he comprendido la intemperie", "no sé vivir de otra manera"...
Visceral dedicatoria a un nosotros, difícilmente fragmentable, a pesar, repito de la intemperie.
Gracias por estas hermosas palabras.
sibila dijo…
por sus palabras, josé luis, gracias.

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Cómo ser perfecto
Todo es perfecto, querido amigo. Kerouac
Duerme.
No des consejos.
Cuida tus dientes y encías.
No tengas miedo a nada que esté fuera de tu control. No tengas miedo, por ejemplo, de que el edificio se caiga mientras duermes, o de que alguien a quien amas muera súbitamente.
Come una naranja todas las mañanas.
Se amable. Te hará feliz.
Eleva tus latidos a 120 pulsaciones por minuto durante 20 minutos cuatro o cinco veces por semana haciendo cualquier cosa que te guste.
Desea todo. No esperes nada.
En primer lugar, cuida las cosas que están cerca de tu casa. Ordena tu cuarto antes de salvar al mundo. Luego salva al mundo.
Ten en cuenta que el deseo de ser perfecto es quizás la expresión encubierta de otro deseo- ser amado, tal vez, o no morir.
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Se escéptico a toda opinión, pero trata de encontrar algún valor en cada una de ellas.

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[William Carlos Williams]

Soy el intelectual más prestigioso de la cuadra.
Querría tener un De Carlo 1960 para estacionarlo
frente al Hospital de Infecciosos, donde pudiera verlo
desde la ventana trasera de mi departamento,
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Cita con el médico

¿Cómo es su dolor?
¿A qué profundidad se le hunde en la espina?
¿De qué color es su sombra
al trasluz de la ventana abierta?
¿Su dolor es arrojado
o espera atrás de uno de sus ojos?

¿A cuántos litros por segundo
se le desborda el río?
¿Toma a horario su remedio?
¿Se pregunta por qué descarrila
cada tanto
su último vagón?

Es bello
vulnerable
peligroso como acariciar
una gata peluda a los tres años.
Así arde la pena cuando se toca.
Justamente
ya lo aprendió a esa edad
cuando las compañeras de jardín
le mordían los brazo
para negarle la muñeca pepona.
¿Siente adentro el mar? ¿Se le agita?
¿Quiere gritar y no puede?
¿Quiere salirse del cuerpo?
¿Se siente sola?
¿Quiere morir?

Quiere morir.
Haga reposo para no escaparse de sus piernas.
Coma chocolate.
Vea películas de mujeres patéticas
que salen adelante como Bridget JOnes.
Sonría.
No joda.
Sea feliz, podría ser peor.
Oculte sus espejos.

Siempre es peor cuando nos miramos
pero eso Ud. ya lo sabe.

Leticia Ressia, Pellegrin…