Ir al contenido principal

no por convicción



El problema de la ansiedad

Cincuenta años han pasado
 desde que empecé a vivir en esas ciudades oscuras
de las que te hablé.
Bueno, nada ha cambiado. Todavía no sé
cómo llegar desde el correo hasta las hamacas del parque.
Los manzanos florecen en el frío, no por convicción,
 y mi pelo es del color de la pelusa del diente de león.

Supongamos que este poema fuera sobre ti–¿le agregarías  
las cosas que he omitido adrede:
descripciones de dolor y sexo, y la falsedad  
con que se comporta la gente entre sí? No, eso
por lo visto, ya fue incluido en un libro. Para ti
he reservado las descripciones de sándwiches de pollo,
 y el ojo de vidrio que me mira asombrado
desde la repisa de bronce de la chimenea, y que jamás se calmará.

John Ashbery, Rochester, 1927
de Can You Hear, Bird (1995)
en Notes from the Air, Selected Later Poems, Harper Collins Publishers, New York, 2007
versión © Silvia Camerotto
imagen s/d

The Problem of Anxiety

Fifty years have passed
since I started living in those dark towns
I was telling you about.
Well, not much has changed. I still can't figure out
how to get from the post office to the swings in the park.
Apple trees blossom in the cold, not from conviction,
and my hair is the color of dandelion fluff.

Suppose this poem were about you – would
you
put in the things I've carefully left out:
descriptions of pain, and sex, and how shiftily
people behave toward each other? Naw, that's
all in some book it seems. For you
I've saved the descriptions of chicken sandwiches,
and the glass eye that stares at me in amazement
from the bronze mantel, and will never be appeased.


Comentarios

Entradas más populares de este blog

ron padgett. cómo ser perfecto

Cómo ser perfecto
Todo es perfecto, querido amigo. Kerouac
Duerme.
No des consejos.
Cuida tus dientes y encías.
No tengas miedo a nada que esté fuera de tu control. No tengas miedo, por ejemplo, de que el edificio se caiga mientras duermes, o de que alguien a quien amas muera súbitamente.
Come una naranja todas las mañanas.
Se amable. Te hará feliz.
Eleva tus latidos a 120 pulsaciones por minuto durante 20 minutos cuatro o cinco veces por semana haciendo cualquier cosa que te guste.
Desea todo. No esperes nada.
En primer lugar, cuida las cosas que están cerca de tu casa. Ordena tu cuarto antes de salvar al mundo. Luego salva al mundo.
Ten en cuenta que el deseo de ser perfecto es quizás la expresión encubierta de otro deseo- ser amado, tal vez, o no morir.
Haz contacto visual con un árbol.
Se escéptico a toda opinión, pero trata de encontrar algún valor en cada una de ellas.

jorge aulicino. [william carlos williams]

[William Carlos Williams]

Soy el intelectual más prestigioso de la cuadra.
Querría tener un De Carlo 1960 para estacionarlo
frente al Hospital de Infecciosos, donde pudiera verlo
desde la ventana trasera de mi departamento,
los asientos atestados de libros y bolsas de suero.


El De Carlo es blanco como la ballena,
como mi heladera.

Todo flota
lejano y fascinante
en esta hermosa ciudad.

Jorge Aulicino, Buenos Aires, 1949
de Mar de Chukotka, inédito

leticia ressia. cita con el médico

Cita con el médico

¿Cómo es su dolor?
¿A qué profundidad se le hunde en la espina?
¿De qué color es su sombra
al trasluz de la ventana abierta?
¿Su dolor es arrojado
o espera atrás de uno de sus ojos?

¿A cuántos litros por segundo
se le desborda el río?
¿Toma a horario su remedio?
¿Se pregunta por qué descarrila
cada tanto
su último vagón?

Es bello
vulnerable
peligroso como acariciar
una gata peluda a los tres años.
Así arde la pena cuando se toca.
Justamente
ya lo aprendió a esa edad
cuando las compañeras de jardín
le mordían los brazo
para negarle la muñeca pepona.
¿Siente adentro el mar? ¿Se le agita?
¿Quiere gritar y no puede?
¿Quiere salirse del cuerpo?
¿Se siente sola?
¿Quiere morir?

Quiere morir.
Haga reposo para no escaparse de sus piernas.
Coma chocolate.
Vea películas de mujeres patéticas
que salen adelante como Bridget JOnes.
Sonría.
No joda.
Sea feliz, podría ser peor.
Oculte sus espejos.

Siempre es peor cuando nos miramos
pero eso Ud. ya lo sabe.

Leticia Ressia, Pellegrin…