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muy pronto le caerá una lluvia más pesada



Panfleto

Les mostraré a ustedes mis conciudadanos
cómo celebrar un funeral
ya que lo tendrán frente a una tropa
de artistas
-a menos que rastreen los siete mares-
tienen el sentido común necesario.

¡Miren! la carroza va adelante.
Comienzo con el diseño de la misma.
¡Por el amor de Dios que no sea negra
-ni tampoco blanca- y que no vaya encerada!
Que se vea desgastada -como una carreta de granja-
con las ruedas pintadas de dorado (esto podría
aplicarse el mismo día a un costo bajo)
o que no tenga ruedas:
una carroza ruda que se pueda arrastrar sobre la tierra.
¡Rompan el cristal!
Cristal -¡por Dios, conciudadanos!
¿Con qué motivo? ¿Es para que el muerto
nos espíe o para que veamos
si está bien alojado o para ver
si hay o no flores
-o para qué?
¿Para que no le caiga la lluvia ni la nieve?

Muy pronto le caerá una lluvia más pesada:
tierra y guijarros y quién sabe qué más.
Que no haya cristal
-ni tampoco tapizado, ¡uf!
ni rueditas de latón
ni pequeñas ruedas suaves en la base-
conciudadanos, ¿qué están pensando'
Una carroza tosca y simple entonces
con ruedas doradas y sin techo.
Sobre ésta el ataúd se sostiene
por su propio peso.

                                     Nada de coronas por favor
-especialmente con flores de invernadero.
Mejor algún recuerdo cotidiano,
algo que estimara y por el cual fuera conocido:
su ropa vieja -algunos libros quizá-
¡Sabrá Dios! Ya saben
cómo somos con estas cosas
mis conciudadanos
-algo saldrá- cualquier cosa
incluso flores si a eso había llegado.
En cuanto a la carroza eso basta.

¡Pero por Dios no descuiden al conductor!
¡Quítenle el sombrero de seda! De hecho
ese no es sitio para él
-¡allá arriba arrastrando
a nuestro amigo vulgarmente hacia su propia dignidad!
¡Bájenlo -bájenlo de ahí!
¡Bajo y circunspecto! Yo no dejaría
que condujera el carro -maldito sea-
¡el lacayo del caballo del enterrador!
Que sostenga las riendas
y camine al costado
¡y con circunspección!

Luego, brevemente con la mayor discreción:
Caminen detrás -como lo hacen en Francia
los de séptima clase, o si van a caballo
¡Lleven cortinas, qué más da! Muestren algo
de incomodidad; siéntense de cara
a la intemperie y al dolor.
¿O creen que pueden contener su dolor?
¿Qué -ante nosotros? ¿Nosotros que nada
tenemos que perder? Compártanlo
compártanlo .será como dinero
en sus bolsillos.
                              Vayan
creo que ya están listos.

***


1916

William Carlos Williams, Rutherford, 1883- 1963
en Recordando a William Carlos William por James Laughlin, Mangos de hacha, México, 2010
traducción de Ricardo Cázares Graña
imagen Coches curiosos

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