miércoles, abril 02, 2014

he llegado muchas noches este año



El poeta recuerda un viejo amor al terminar el año

es costumbre al terminar el año
volverse
mirar a los costados
(en otro tiempo en la casa habitaban tantas gentes
sombras
una aventura de amor fracasada)
otros encuentran que es necesario aclarar estos brindis de año nuevo
porque hay esperanzas que enunciar
mirarse brindar
por la libertad y las pequeñas gotas de lluvia
y el amor (tus ojos) y el amor (todos pero principalmente tú)
hemos viajado diciendo esperando en las cavidades del mediodía
un nuevo cántico para  todos y además en forma ligeramente
diferente nos hemos dicho cuando éramos amantes las mismas cosas
que se dicen los otros
pero ahora no se trata de un brindis
y no brindaremos por los recuerdos sino por los árboles del porvenir
para que el corazón y la estrella concurran al esfuerzo común
para que la voluntad sin demasiada violencia
como cosa ínfima
se extienda y apruebe las cosas de este mundo
para que yo (de regreso) después de haber hablado mucho
(una noche cualquiera) compruebe la fatalidad de la distancia
pero levanta de cualquier manera tu copa porque siempre
hay una palabra que todos pueden pronunciar y el río sigue
moviendo su miedo su tarde y el puñado de tersos
inviolables pájaros
este año y todos los años has amontonado errores sobre tu cabeza
y pensando crear tu vida sólo has repetido
(en otro tiempo
abríamos la puerta de mañana
y entraba el sol los sombreros arrojados al viento por los
trasnochadores de la víspera
los ecos de tus conversaciones
y tu risa
aunque hacía tanto que ya no te veíamos)
como en otro tiempo
sin cuadrantes ni altura he llegado muchas noches este año
ahora ya puedo recordarla suelto
como una fragilidad silenciosa
en este día en esta hora
a otras tierras entregará sus manos
sus ojo han conocido otros combates más cerca de la piedad o del todo
pero ahora se trata de un brindis
del año que comienza indiferente a su memoria o tus deseos

Edgar Bayley, Buenos Aires, 1919-1990
en Los mejores poemas de la poesía argentina, Corregidor, Buenos Aires, 1977
imagen de Gina Higgins, Love is blindness, en Uno de los nuestros

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