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esta dicha de andar tan infelices...




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Nada de historias

Ninguna solemnidad ningún corcel ningún futuro
ningún mapa ningún congreso de buscadores
de piojos ningún desayuno que no sea mortal
ninguna convalecencia de la opinión pública
ningún divorcio que no sea decretado por los amantes
ningún desembarco en tierra de ladrones
NINGÚN HOMBRE CON EL VIENTRE
ABIERTO DE UN TAJO TIENE INTERÉS
EN LA PERPETUACIÓN DE LA ESPECIE
Así que nada de historias ningún consuelo
ningún símbolo para el asco ningún pacto secreto
ningún receptor de televisión sintonizado
en mi reino no es de este mundo

Juan Antonio Vasco, Buenos Aires, 1924-1984
de Cambio de horario (1954)

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El juego en que andamos

Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.

Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.

Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.

Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.


Juan Gelman, Buenos Aires, 1930
de El juego en que andamos (1956-1958)

**
Te miro

Me alzo
a la altura de tus ojos.
Crezco de a poco
en el silencio,
con el latido de mi sangre
y sobre el rumor de la piedra y el viento,
uno nuestras caras.
Busco nuestra pasión
en los cuerpos que vibran cerca
y que nos miran,
acá y en nuestro lecho.
Por la piel
a través de los muros y la sombra.

Miguel Ángel Bustos, Buenos Aires, 1933-1976
de Corazón de piel afuera (|959)



*** Todos los poemas pertenecen a Otro río que pasa, Bajo la luna, Buenos Aires, 2010 y en este caso, fueron seleccionados por Javier Cófreces para 'Diez poemas de la década del 50'
imagen: s/d

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