miércoles, noviembre 13, 2013

olga orozco. detrás de aquella puerta



Detrás de aquella puerta

En algún lugar del gran muro inconcluso está la puerta,
aquella que no abriste
y que arroja su sombra de guardiana implacable en el revés de todo tu destino.
Es tan sólo una puerta clausurada en nombre del azar,
pero tiene el color de la inclemencia
y semeja una lápida donde se inscribe a cada paso lo imposible.
Acaso ahora cruja con una melodía incomparable contra el oído de tu ayer,
acaso resplandezca como un ídolo de oro bruñido por las cenizas del adiós,
acaso cada noche esté a punto de abrirse en la pared final del mismo sueño
y midas su poder contra tus ligaduras como un desdichado Ulises.
Es tan sólo un engaño,
una fabulación del viento entre los intersticios de una historia baldía
refracciones falaces que surgen del olvido cuando lo roza la nostalgia.
Esa puerta no se abre hacia ningún retorno;
no guarda ningún molde intacto bajo el pálido rayo de la ausencia.
No regreses entonces como quien al final de un viaje erróneo
-cada etapa un espejo equivocado que te sustrajo el mundo-
descubriera el lugar donde perdió la llave y trocó por un nombre confuso la consigna.
¿Acaso cada paso que diste no cambió, como en un ajedrez,
la relación secreta de las piezas que trazaron el mapa de toda la partida?
No te acerques entonces con tu ofrenda de tierras arrasadas,
con tu cofre de brasas convertidas en piedras de expiación;
no transformes tus otros precarios paraísos en páramos y exilios,
porque también, también serán un día el muro y la añoranza.
Esa puerta es sentencia de plomo; no es pregunta.
Si consigues pasar,
encontrarás detrás, una tras otra, las puertas que elegiste.

***

Rara sustancia

Mi especie no es del agua ni del fuego, ni del aire o la tierra, solamente,
sino cuando me fijan a los muestrarios que yo sé con herrumbrados alfileres.
Pero desde mi lado y a deshoras
y en esos días en que se levanta la tapa del momento y se distingue el fondo,
si me arrancan mi capa de espesor y me dejan a oscuras sin el amparo de mi nombre,
verán que pertenezco a esa extraña familia de las metamorfosis transparentes,
a ese orden inconcluso que se fija a un color como a la sal del mundo
o que toma la forma de aquello que contiene,
así sea una llave, así sea una ausencia.
Basta que una palabra me atraviese de pronto lado a lado,
sobre todo si es siempre, sobre todo si es nunca, o acaso, o demasiado,
para que quede impresa como una quemadura hasta el subsuelo de mi anatomía.
Porque así es mi sustancia: un animal oculto en la espesura,
incorporando huellas, humaredas y soles a la hierba que pasa entre sus dientes.
Yo devoro el paisaje, cada trozo de eternidad instantánea, con mi propio alimento.
He copiado visiones que me son más cercanas que mis ojos,
imágenes ardientes como incrustaciones de vidrio en una llaga.
Y no es por atesorar oscuros esplendores de mendiga tras avaros recuentos.
Es por las comuniones del contagio,
por vocación de apego y de caricia aun frente a un adiós, a un adiós imposible,
que me dejo invadir por cosas tan remotas como un país en el que nunca estuve,
que según se me mire soy un tatuaje al rojo,
un farol oscilando en un andén donde se queda envuelto por la niebla mi destino,
una puerta entreabierta por la que se cuela una ráfaga fría que me convierte en soplo,
casi en nadie.
Pero jamás consigo estar completa; no logro aparecer de cuerpo entero.
¿Y en qué consistirá esta naturaleza inacabada
que vira sin cesar hacia otros brillos, otras fronteras y otras permanencias?
¿Cuál podrá ser mi reino en esta mezcla, bajo esta propensión inagotable
que abarca mucho más que las malezas, los plumajes cambiantes y las piedras?
Tal vez el reino de la unidad perdida entre unas sombras,
el reino que me absorbe desde la nostalgia primera y el último suspiro.

Olga Orozco, Toay, La Pampa, 1920- Buenos Aires, 1999
de La noche a la deriva, 1984
imagen de Thomas Saliot, en Uno de los nuestros

martes, noviembre 12, 2013

dylan thomas. villanelle


Villanelle

No entres complaciente a esa noche final:
La vejez debería arder y delirar al terminar el día;
Rabiar, rabiar contra el morir de la luz.

Los sabios al expirar, aunque saben que la oscuridad corresponde
Porque sus palabras no han sido suficientemente importantes,
No entran complacientes a esa noche final.

Los hombres buenos, pasada la última ola, gritando cuán brillantes
Sus frágiles gestos habrían podido bailar en una bahía verde,
Rabian, rabian contra el morir de la luz.

Los hombres salvajes, que atraparon y cantaron al sol en fuga
Y descubren demasiado tarde que fue su dolor lo que lo alejó,
No entran complacientes a esa noche final.

Los hombres serios, cerca de la muerte, que ven con visión cegadora
Que los ojos ciegos podrían fulgurar como meteoros, vitales,
Rabian, rabian contra el morir de la luz.

Y vos, mi padre, ahí en la triste altura,
Maldecí, bendecime ahora con tus lágrimas feroces, por favor.
No entres complaciente a esa noche final:
Rabiá, rabiá contra el morir de la luz.

Dylan Thomas, Swansea, 1914- Greenwich Village, 1953
Versión de Gabriela Adelstein
Imagen de Fiona Rae, Maybe You Can Live on the Moon in the Next Century, 2009


Villanelle

Do not go gentle into that good night,
Old age should burn and rave at close of day;
Rage, rage against the dying of the light.

Though wise men at their end know dark is right,
Because their words had forked no lightning they
Do not go gentle into that good night.

Good men, the last wave by, crying how bright
Their frail deeds might have danced in a green bay,
Rage, rage against the dying of the light.

Wild men who caught and sang the sun in flight,
And learn, too late, they grieved it on its way,
Do not go gentle into that good night.

Grave men, near death, who see with blinding sight
Blind eyes could blaze like meteors and be gay,
Rage, rage against the dying of the light.

And you, my father, there on the sad height,
Curse, bless me now with your fierce tears, I pray.
Do not go gentle into that good night.
Rage, rage against the dying of the light. 

lunes, noviembre 11, 2013

tom maver. en caminos despejados y otros poemas


****
La soledad siguiendo, Garcilaso de la Vega


En caminos despejados me atraso sin remedio
y llego a mi casa siempre después de mí
como a un lugar donde no queda nadie. 

Tropiezo con cosas que ya no están,
por todas partes choco con la distancia que se abre
entre nosotros, con armarios que quedaron cerrados.
Los ecos de las charlas que todavía recuerdo
son sobre viajes que se llevan a los que hablan
y peparativos que hace uno solo.

Apenas te fuiste, borré cada huella tuya
para no ver adonde iría la siguiente.
Fuí, uno por uno, deshaciendo todos tus abandonos
hasta desorientarme y no tener cómo seguirte.

Pero ahora resulta que cuando piso
donde alguna vez borré los rastros de tu partida
vuelvo a tropezar con algo que quedó de vos
y que se sigue yendo de donde ya no estás.


****


Beautiful, beautiful, beautiful,
beautiful boy
, John Lennon

A veces me da por pensar
que mi padre se está volviendo
cada vez más chico
para que yo lo conozca por completo.


¿Por qué será que los hijos
desconocemos la infancia de nuestros padres?
¿Acaso por exigirles esa paternidad
no los dejamos de algún modo huérfanos?

Ahora es como si él estuviera en busca
de una edad exacta
en que envejecer y hacerse chico
vayan de la mano.

Lo veo como si creciera frente a mis ojos
para llegar a tiempo de ser mi padre
dejando cosas atrás, historias que los hijos
apenas llegamos a conocer, demasiado ajenas,
y que no podemos averiguar sin
que nuestros pensamientos se vuelvan borrosos.

Después de una vida de haber aprendido
el arte de perder hasta lo más preciado

sin que parezca algo terrible,
me pidió que hiciera lo mismo,
pues su labor como padre, aseguraba,
consistía en que yo, eventualmente,
prescindiera de él.

Sé que el tiempo no pasó
por su vida sin transformarse
en algo contradictorio
con dos direcciones opuestas
y a la vez reconciliadas en su corazón
de padre y de hombre
que también está solo

yendo hacia los extremos de la edad
hasta volverse tan grande o
tan chico su amor, que no se lo ve,
acaso por la sencillez de su entrega,
que sólo se conforma en dar
y en darse. 


Tom Maver, Buenos Aires, 1985
imagen de Martin Stranka, en Uno de los nuestros

domingo, noviembre 10, 2013

silvina ocampo. diálogo



Diálogo

Te hablaba del jarrón azul de loza,
de un libro que me habían regalado,
de las Islas Niponas, de un ahorcado,
te hablaba, qué sé yo, de cualquier cosa.

Me hablabas de los pampas grass con plumas,
de un pueblo donde no quedaba gente,
de las vías cruzadas por un puente,
de la crueldad de los que matan pumas.

Te hablaba de una larga cabalgata,
de los baños de mar, de las alturas,
de alguna flor, de algunas escrituras,
de un ojo en un exvoto de hojalata.

Me hablabas de una fábrica de espejos,
de las calles más íntimas de Almagro,
de muertes, de la muerte de Meleagro.
No sé por qué nos íbamos tan lejos.

Temíamos caer violentamente
en el silencio como en un abismo
y nos mirábamos con laconismo
como armados guerreros frente a frente.

Y mientras proseguían los catálogos
de largas, toscas enumeraciones,
hablábamos con muchas perfecciones
no sé en qué aviesos, simultáneos diálogos.


Silvina Ocampo, Buenos Aires, 1903-1993
en Silvina Ocampo, Poesía completa, Emecé, Buenos Aires, 2002 
imagen de Suzan Buckner, en Thrifty College Artist

viernes, noviembre 01, 2013

mercedes araujo. hay días en los que me hundo y otros poemas


***

Hay días en los que me hundo en el agua y no sé
si por influjo de la luna o por un simple movimiento del sol
puedo deslizarme sobre la tierra tan sinuosamente
como una serpiente con aros de color azul intenso
desde la cola a la boca, pero ese cuerpo de serpiente
pálido y embozado no soy yo,
quisiera poder aclarar cerca de tus oídos
algunas de estas cosas, me has dicho
que no es posible por ahora,
ya que las nuevas ocupaciones te llevan todo el día
y también que tu vida es mejor, más sólida.
No me hagas caso, simplemente podrías decirme
si es verdad que las escamas de mi cuero
siguen brillando a pesar de haber sido
arrancadas una por una, y que aún así
el cuerpo está contento con esta pequeña vida. 

De La isla, 2010

***

"Deseo tanto tener noticias tuyas"
esa manera pulcra de decir
"deseo tanto tener noticias tuyas"
si dijeras por qué te fuiste
por qué estás trepando
el monte Kenia como cabra.

No trepo el monte Kenia como cabra
soy un carnero vuelto de espalda sobre la piedra
tengo las patas y las manos atadas en ángulo recto 
y espero paciente que alguien me dé un nombre.
Quisiera llamarme como un río: Cumene
Cumene es apropiado para renacer.

De Viajar sola, 2009

***

Washington DC

Otra lengua, la otra, ronda
y en mi cabeza persevera
mientras la tarde es
un negro cuervo
que urde malabares
sobre el techo emprolijado.
Escaso
apacible
calinoso techo.
Elizabeth Bishop borda el blanco
zurce grafías, entona el viento.
Pero el viento soy yo.
Sus tropicales decires soy yo.
Más blanca y fría.
Blanca nieve presumida,
exacta, relojera.
Afternoon, night, morning
y mi vida en DC es la del negro cuervo
graznando a lo loco
sobre el blanco colchón
de plumas frisadas
calles O y thirty first.

Mercedes Araujo, Mendoza, 1972. Vive en Buenos Aires
imagen de ©Bertil Nilsson, en Uno de los nuestros

jueves, octubre 31, 2013

fabián iriarte. yo era chico y ya había demasiado y otros poemas



***
yo era chico y ya había demasiado

que recordar / qué clase de educación es esta
que tuve que aprender tantas líneas de memoria
y ni siquiera las entendía / lo que nunca hice parece
más real que lo que pasó de verdad / como guardián
de la memoria / de secretos perdidos / o no
siempre fui enemigo de secretos / reducido
a ser testigo de mí mismo
a frases oraciones versos

tantas líneas
y cuando por fin las entendía / me daba cuenta
de que ni siquiera eran la verdad


***
To my purpose nothing
(Shakespeare, Soneto XX)

Esa cosa que no es cosa
para tu propósito
que no es nada para tus intenciones

Esa cosa o cosita / mucho o nada
mucho ruido y pocas nueces
para tus mórbidas causas o razones

Esa cosa / mucha cosa y poco nada
bella añadidura de la naturaleza
la quiero para mí / la quiero mía


***
el tiempo no es éxtasis

¿quién se mandó esa mentira? ¿quién estaba
tan loco o absurdo o borracho como para
afirmar tamaña esperanza? la vida es una herida absurda
dice el tango yo entonces tengo que añadir
que cuando ciertas palabras empiezan a cobrar sentido
es que uno está empezando a darse cuenta

quién estaría tan ebrio tan enceguecido
para creerlo / tan imbécil para perder el borde
de la nostalgia
hay que prestar mucha atención / no hay más remedio
no hay cura / se grita desde siempre y desde
siempre se responde uno tiene que estar hechizado
o en curda para no escuchar esa advertencia
o no dar ni un centavo por su vida


Fabián O. Iriarte, Laprida, 1963. Reside en Mar del Plata desde 1979
imagen de Paolo Troilo©, Carnevale, en Uno de los nuestros

martes, octubre 29, 2013

liliana garcía del carril. ella mostró su lado oscuro y otros poemas


***
Ella mostró su lado oscuro
y una grieta en la tierra
enardecida me hundió
bajo sus pies.
Olvidé el motivo
y la razón de la disputa.

De La mujer de al lado, 2004

***
Una isla frente a la península
es la obsesión de estos días

no sabemos si hay que cruzar
ni a qué hora del día
llegar en bote
ir nadando de noche
tomarla por asalto
o ir con todo el mundo
en la excursión de las diez

lo que no sabemos es desembarcar
como quien dice hasta que aclare
hasta que el resentimiento de la ola
se convierta en pura espuma

tampoco sabemos si la isla está desierta

De  La paciencia, 2009

***

El texto llega a tener razones
que el realismo no entiende
.
Lorenzo García Vega.
sola soy como una rosa sola

es solo una
es una
todos los días
la misma
rosa

días
días
y  días

apática parece zen
pero es bostezo
y me doy sueño

rosa enferma en el florero soy
la misma cosa que cae
sin la gracia de los pétalos

lento
el día
sabe
durar más.

De Diario de una animal solo (con Gertrude Stein)

Liliana García del Carril, Buenos Aires, 1951
imagen de Alfons Niex, Time is all healing, en Fine Art

lunes, octubre 28, 2013

diego roel. las leyes del alba y otros poemas



Las leyes del alba

en extrema crucifixión
tengo mis brazos mis ojos mis manos los pies
en extrema crucifixión

porque yo estoy puesto en el mundo
por las oscuras leyes del alba
por una gran boca de mil lenguas de oro
puesto y arrojado
para sufrir morir y elevarme
   tantas veces

estoy puesto y arrojado
multiplicado y expandido
en levísimos fragmentos de ilusión

sí, estoy crucificado
puesto a parir y a engendrar extrañas criaturas
a sangrar y fornicar de mil maneras con las sombras
y a morir y a morir
  tantas veces
como sea necesario



escucho lejanas letanías
  y recuerdo

recuerdo cuando escuchaba lejanos cantos o misas en el bosque
y tenía una canción un nombre propio una guarida
también un Padre una Madre un leve canto
un susurro leve apenas quizás

yo tenía un mundo un país una familia

entonces emigré
y busqué lo Oscuro por pasión o por locura
y por pasión o por locura huí al desierto: mi corazón sin luz

yo tenía un mundo un país una familia

y tenía mil noches compartidas mil lechos
y amigos llenos de manos vacías
y un dios carnal sufriente:
mi propio dios mi Padre Tótem ausente todavía

cuando huyendo del salvaje ritmo marcado por los cuerpos
era yo el mismo pero otro distinto reflejado en los espejos
era yo el otro el traicionero el perspicaz
huyendo siempre en agonía

huyendo siempre

huyendo siempre en agonía sin Padre

de "Padre Tótem"

**

Noche solar

ahora que nadie vive
me renazco y vivo en mí
  es posible
ahora que amanece y anochece adentro de los círculos

entonces giro y me llamo por mi nombre
giro y me ato al potro de tortura de mi Padre
de mi Tótem de sangre de los altares del cielo

estoy en Él
en sus ojos livianos como guerras
azules como estallidos de palomas

estoy en Él y Él en mí

estoy en su abrazo en su frenesí
en su vuelo de noche alta y solar



por eso digo:
tengo los pies crucificados
y soy las partes que mi nombre deja

soy mi grito en expansión
la ansiada espera de mi Padre
de mi Madre envuelta en llamas de varón

digo no digo me fragmento espero:
todavía no hay tiempo en el Tiempo
todavía no me nazco

no me puedo matar tan vivo

no puedo alzar los ojos en fusión de vírgenes voraces
no puedo pronunciar una palabra el nacimiento
mi caída de espiral en espiral

entonces digo:
tengo los pies las manos los ojos
crucificados por la extrema luz del mediodía

no me puedo matar tan vivo

porque no tengo un techo una guarida
un Padre Tótem que adorar o destruir
y mientras me circundan
las sombras de los oscuros ángeles del desasosiego

no tengo un nombre propio todavía

de "Padre Tótem"

Diego Roel, Temperley, 1980
en Padre Tótem, oscuros umbrales de revelación, ediciones El Mono Armado, Buenos Aires, 2013

domingo, octubre 27, 2013

irene gruss. sin fe



Sin fe

Ésta es una confesión muy personal:
He perdido casi absolutamente
la curiosidad por el mundo.
Si no escribo
la primera frase, la segunda 
se pudre por exceso
de efecto.
Sé cómo el mundo se va moviendo,
los brazos de las personas
al costado del cuerpo, impotentes, impacientes,
desesperados, laxos, levantados, sabios,
ignorantes como yo.
Según se hagan las cosas, se sabe
más o menos
cómo quedará terminado;
o no: la incertidumbre
es natural, cosa sabida.
Los chicos sorprenden;
conmueve, pero
es terrible: no es ninguna novedad
en este mundo.
Las cosas, los hechos
son -qué importa que ese árbol sea un gomero o
una encina-, y aun así casi todo remite
a la memoria personal: si es un gomero,
recuerdo el jardín; si una encina,
aquella canción; si un árbol desconocido,
hoy inauguro la memoria, el mito, o 
lo descarto.
Algo aparentemente curioso: un corrector de estilo
afirma que la palabra implementar no existe.
Significa instrumentar, poner en práctica,
pero en sí  esa palabra no existe.
         ¿Elegí quedarme con el nombre
y no con la cosa?
Quién, por miserable cultura e historia,
estará pensando que en este momento
la ropa revolotea desde ayer
en la terraza, enredada
sobre sí misma, debería sacarla... Terrible,
salvar la ropa del viento
que bate en la terraza, aquí mismo, la borrasca
en el nombre, la rosa (si digo la ropa
es fácil, un recurso que podría
seducir y no me conmueve 
en absoluto).
He perdido la curiosidad:
ha nacido un hijo deseado
(tiene nombre antes de nacer)
por obra de amor: conozco
la alegría, conozco la ansiedad
satisfecha,
escribo que el mundo
es incompleto, que no basta,
aunque aquí
esté todo lo que hay,
el contraste en la luz,
lo concreto, lo relativo y lo absurdo,
lo nuevo, lo acabado,
y  lo cubierto,
la curiosidad. 
Algo debió pasarme
para que haya perdido de esta forma.
No es suficiente una enumeración sostenida.
Crear no basta
-qué importa si se trata de un gomero
o de una araucaria, ropa en el viento, presiones
o alivios del cuerpo-. La Historia,
la intimidad, la implementación...
Es demasiado.

Irene Gruss, Buenos Aires, 1950
de Solo de Contralto, 1977
en Humo, Antología personal, Ruinas Circulares, Buenos Aires, 2013
imagen álbum personal

viernes, octubre 25, 2013

mario trejo. convivir con los muertos



Convivir con los muertos

Mario amaba a Mariana 
que amaba a Milton
que amaba a Irene
que amaba a Víctor
que amaba a Dolores
que amaba a nadie.

Hoy, Mario gitanea.
Mariana vive con un hijo en Andorra.
Milton trafica coca de Santa Cruz de la Sierra
a Buenos Aires.
Irene murió en un secuestro aéreo.
Víctor se hizo mierda.
Dolores se casó con el doctor Braun,
un suizo que la dejó - harto de sus melancolías -
y luego se juntó con un fechorista griego
con quien vive ahora - loco y feliz -
en el Hotel Belvedere de Taormina.
Aún suelo verlos, dispersos sobrevivientes. 
Hablamos de nosotros como de otra película. 
Hemos aprendido a convivir con los muertos. 

Para Drummond de Andrade, un maestro

Mario Trejo, Buenos Aires (La Plata?), 1926- 2012
imagen de Jaya Suberg©, en Uno de los nuestros