domingo, diciembre 13, 2015

silvia arazi, claudine y la casa de piedra



De harinas y de aromas 

(Para esa mujer, mi madre)



-Cuando mi madre habla de zapallos,
de mazapán, de ollas, de manzanas,
todo se enciende en sus ojitos grises.
Por eso a veces,
le pido que me diga
cómo debo elegir las berenjenas.
“¿Las más sabrosas?”, pregunta, agradecida,
“¡Las de cáscara negra, las pequeñas!”
Ella habla largo
de harinas y de aromas.
(inagotable mujer entre fulgores)
Y luego vuelvo a preguntarle todo,
acerca del perejil, del pan
o de la albahaca.
Lo hago, en verdad, de puro gusto,
para encenderla toda, para que arda.
Porque me gusta ver
cómo se enciende,
por el gusto, nomás, de que me cuente.

Silvia Arazi, Buenos Aires, 1957
en Claudine y la casa de piedra, Ediciones del Dock,  Buenos Aires, 2015
imagen s/d

2 comentarios:

Anónimo dijo...



Este poema de Silvia Arazi es maravilloso, maravilloso.

Susana Tosso

fred dijo...

Gracias!

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