domingo, diciembre 30, 2012

paciente e imperceptible



Para mi hija

Mirando en los ojos de mi hija leo
bajo la inocencia de la carne joven
ocultos, indicios de muerte a los que ella no presta atención.
Los vientos más  fríos han tocado este cabello, y marañas
de algas enredaron estas manos diminutas;
El lento veneno de la noche, paciente e imperceptible,
afectó su sangre. He visto años sedientos
que podrían ser suyos y parecen: infectos, resistiendo
a la muerte en batalla cierta, las piernas delgadas enfermizas.
O, alimentada por el odio, ella se deleita con la punzada
de la agonía de los otros; quizás la cruel
esposa  de un sifilítico o de un tonto.
Estas especulaciones se agrian bajo el sol.
No tengo hija. No deseo ninguna.

Weldon Kees, Beatrice, 1914- San Francisco, 1955
En The Collected Poems of Weldon Kees, University of Nebraska Press, 2003
Version  ©Silvia Camerotto
Imagen de Begemott©, Lies, en Uno de los nuestros

For My Daughter

Looking into my daughter’s eyes I read   
Beneath the innocence of morning flesh   
Concealed, hintings of death she does not heed.
Coldest of winds have blown this hair, and mesh
Of seaweed snarled these miniatures of hands;
The night’s slow poison, tolerant and bland,
Has moved her blood. Parched years that I have seen   
That may be hers appear: foul, lingering   
Death in certain war, the slim legs green.   
Or, fed on hate, she relishes the sting   
Of others’ agony; perhaps the cruel   
Bride of a syphilitic or a fool.   
These speculations sour in the sun.   
I have no daughter. I desire none.

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