jueves, noviembre 15, 2012

el río a secas



Todos, alguna vez estuvimos en el paraíso

El que observó a medianoche la espuma blanca del cielo,
el que oyó un galope prolongado en la estepa de la mañana,
los que adivinaron la lluvia y se mojaron en ella,
el pescador que aguarda el próximo pez que prenderá esta tarde,
el que recuerda el olor a café detrás de una puerta que no existe,
el que siente en la boca la primera palabra de un verso:
todos, alguna vez, estuvimos en el Paraíso;
las manos lo tocaron y el pecho aspiró su perfume,
el Paraíso cedió por un instante -se detuvo allí-
alzó un vivac en el que cada pieza coincidió con su opuesto:
las sombras con el árbol, el árbol con el camino,
el río de Heráclito con el río a secas.

Rafael Felipe Oteriño, La Plata, 1945
imagen de Chris Anthony©, en Uno de los nuestros

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