miércoles, marzo 09, 2011

con el dedo índice escribió


Goodbye

Benditos los que no tienen mitologías
y se refugian agazapados
bajo las lámparas del criadero;
benditos los que no saben que la muerte
da clases en todos lados
y se conforman con una palmada
y un plato de comida;
benditos los que entran en ese lugar
donde los significantes
le dan vuelta la cara a Dios.

En el vidrio

Después de insistir mucho,
conseguí quedarme diez minutos solo con mi madre.
Un guardia gordo, que mascaba chicle,
me llevó hasta el lugar de visitas.
Estaba ahí, de pie, con su delantal naranja.
Separados por un vidrio inmenso
nos sentamos uno frente al otro.
Ella agarró su teléfono, yo agarré el mío.
Su idioma era un extraño
caminando por una voz muy débil.
Entonces, viendo mi desesperación,
se acercó al vidrio
y lo empañó con el aliento.
Con el dedo índice escribió ahí
el día y la hora en que va a resucitar.

Sindicalismo

No te dejes engañar
por el papel brilloso de los chocolates
ni la vista iluminada de la ciudad cuando oscurece.
No te distraigas
con los que fotografían en familia,
alzan trofeos,
o se muestran seguros
en las revistas de mucho tiraje.
Que tu corazón esté
con los que viven solos,
los que saben que un par de tragos
jamás abolirán el azar
y por eso forman parte de ese estúpido club.

Fabián Casas, Buenos Aires, 1965
de Oda, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 2003
imagen: John Jude Palencar

3 comentarios:

Tamarit dijo...

Cómo cambia la lectura de poemas en el monitor... Tengo este libro, y leyendo de ahí, Casas tiene más personalidad. ¿Será así?

sibila dijo...

no lo sé. los poemas que subí me parecen buenos.

Tamarit dijo...

Sí, sí, estoy de acuerdo, sibila. Me refería a cierta cosa que tenían estos mismos poemas en el libro, y que encuentro menos en "la frialdad" del monitor. Como una experiencia de lectura, que varias veces no podemos tener porque nos falta o el libro o el ver el poema en la pantalla.

Saludos.

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