martes, febrero 15, 2011

en la habitación colmada


El forastero

Era cuando la vida giraba en torno al miedo como los insectos alrededor
del solitario farol de una esquina
y el caracol de la idea dejaba, en tanto, escuchar su zumbido de ola
infructuosamente eterna.
La alegría, infiel, había huido ante el primer atropello,
y en la habitación colmada de nuestros deseos no quedaba ni espacio ni
siquiera para el grito de socorro.
Fue necesario transitar el amor con el mismo desamparo con que un
forastero recorre la calle principal de un pueblo.
Y sin embargo ella y yo permanecimos unidos y separados a la vez como
las islas de un mismo archipiélago.

XIII,XIV, 12

El amor en su sitio

Amarla
Amarla Seguirla hasta el recinto temible de su investidura carnal Allí
donde se destruye la indiferencia de la participación
Sí La amo
La amo sin otro descanso que la anormalidad
Ella y yo en el centro del lecho para generaciones
De destreza útil para vivir
Ella y yo en los fines de semana. En los viajes hasta la linterna del barco
de otro siglo
Estos son los testimonios y su apoteosis

XIII,XIV, 12,

Carlos Latorre, Buenos Aires, 1916-1980
en El movimiento poesía Buenos Aires, 1950-1960, Selección, prólogo y notas de Raúl Gustavo Aguirre, Editorial Fraterna, Buenos Aires, 1979
imagen:

1 comentario:

Jorge Fondebrider dijo...

Me gustó mucho el primero de los dos poemas, Silvia. Un muy buen hallazgo. Gracias.

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