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los grandes interrogantes


La cura

Habían dejado a la sirvienta despierta;
es tarde otra vez,
el fuego ardiendo tan fuerte que abrieron una puerta,
y desde su cuarto

Ella los escucha dirimiendo los grandes interrogantes:
¿Cómo tratar un caso
de clorosis o quizá de amor no correspondido?
El fuego se consume,

Cierran la puerta. Ella le estaba escribiendo a su madre,
diciendo: No pienses
en consultar a esa impostora. Su hermana, la que
murió, tenía el don.

…comprendo que debe ser difícil para ella,
Hasta ahora, ninguna novedad,
pero seguro, en el fondo, le alivia el corazón
que la niña mejore.

Las voces resuenan otra vez, la puerta es ancha,
ella escucha la campana,
aparece con su vela, lista para guíar
a un huésped a la cama,

luego regresa a su carta. La señora de la casa
permanece en su cuarto.
El señor suspira cuando cierra la pesada puerta de calle.
No hay cura.


Eiléan Ní Chuilleanáin, Cork, 1942
Versión © Silvia Camerotto
imagen:


The Cure

They’ve kept the servant sitting up;
It’s late again,
Their fire burning so high they’ve opened a door,
And from her room

She hears them settling the great questions:
How treat a case
Of green-sickness, or again, one of unrequited love?
The fire burns down,

They close the door. She was writing to her mother,
Resumes: Don’t think
Of consulting that fraudulent woman. Her sister, who
Died, had the gift.

... I understand, it must be hard for her,
So long, no news,
But surely, secretly it comforts her heart
That the child thrives.

The voices boom again, the door is wide,
She hears the bell,
Appears with her candlestick, ready to guide
A guest to bed,

Then back to her letter. The lady of this house
Keeps to her room.
The master sighs as he locks the heavy street door.
There is no cure.

Comentarios

Irene Gruss dijo…
¿No hay más? Gracias, Irene
Pablo dijo…
inquietante, me gustó

saludos

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