jueves, julio 23, 2009

yo no podría


no puedo vivir contigo

No puedo vivir contigo,
eso sería vida,
y la vida está allí
detrás del estante

El sacristán guarda la llave,
custodiando
nuestra vida, su porcelana,
como una taza

desechada por el ama de casa
extraña o quebrantada
una nueva Sèvres convendría,
las viejas se agrietan.

No podría morir contigo,
porque uno debe esperar
para cerrar la mirada del otro,—
tú no podrías.

¿Y podría yo esperar
a ver cómo te congelas,
sin el derecho propio a congelarme,
el privilegio de la muerte?

Tampoco podría resucitar contigo
porque tu rostro
extinguiría el de Cristo,
ésa nueva gracia

Brillo simple y extraño
en mi ojo con nostalgia del hogar,
a menos que tú, que él
brillaran cercanos.

Nos juzgarán —¿cómo?
Porque tú serviste al Cielo, tú sabes,
o lo intentaste;
yo no podría,

Porque tú saturaste la visión,
y yo no tuve más ojos
para una sórdida excelencia
como la del Paraíso.

Y si tú estuvieras condenado, también yo lo estaría,
aunque mi nombre
sonara más alto
en la fama celestial.

Y si tú fueras salvado,
y yo fuera condenada
donde tú no,
ese sería el infierno para mí.

Entonces debemos separarnos,
tú allí, yo acá,
solo con la puerta entreabierta
que son los océanos,
y la oración,
y ese blanco sustento,
¡Desesperación!

Emily Dickinson, Amherst, Massachusetts, 1830 - 1886
versión © silvia camerotto
de Emily Dickinson, Collected poems, Barnes & Noble, 1993
imagen: August Macke, A couple in the forest, en August Macke, The Complete Works

I cannot live with You

I cannot live with you,
It would be life,
And Life is over there
Behind the shelf

The sexton keeps the key to,
Putting up
Our Life, his porcelain,
Like a cup

Discarded of the housewife,
Quaint or broken;
A newer Sèvres pleases,
Old ones crack.

I could not die with you,
For one must wait
To shut the other's gaze down, –
You could not.

And I, could I stand by
And see you freeze,
Without my right of frost,
Death's privilege?

Nor could I rise with you,
Because your Face
Would put out Jesus',
That new grace

Glow plain and foreign
On my homesick eye,
Except that you, than he
Shone closer by.

They'd judge us —how?
For you served Heaven, you know,
Or sought to;
I could not,

Because you saturated sight,
And I had no more eyes
For sordid excellence
As Paradise.

And were you lost, I would be,
Though my name
Rang loudest
On the heavenly fame.

And were you saved,
And I condemned to be
Where you were not,
That self were hell to me.

So we must keep apart,
You there, I here,
With just the door ajar
That oceans are,
And prayer,
And that pale sustenance,
Despair!

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