lunes, febrero 24, 2014

aun parados en una cuerda floja


Ella

Al amanecer reuniste
unas piedras
sólo para demostrarme 
cómo te pesan en la mano,
mientras el pasto crece
y hay hongos en las paredes
y libros por todas partes. 
Con una mirada aguda
sostenés esas piedras
y por fin las tirás al agua.
Las piedras hacen sapitos
y me devuelven más arriba
donde mi mano, a la vez,
trata de sostenerte
y cae
al costado de los días.
Tu cara se sostiene casi sola
y tus manos son una ofrenda
a todas las cosas vivas
más allá de las lágrimas
que ahora como quien dice
se deslizan por tus ojos.

de Resonancia de las cosas, 2009

***

 Movimiento perpetuo

Los hombres se mueven
riegan las plantas del jardín
arreglan la máquina del césped
comen con su mujer
hacen el amor con su mujer
juegan con sus hijos
van al trabajo vuelven del trabajo.
Los hombres se mueven
pagan las cuentas
hacen negocios
brindan con amigos
hacen proyectos
vuelven a casa.
Son capaces de acciones heroicas
pero bastan sus acciones cotidianas
para imponer su sello al mundo.
Los hombres se mueven
aun parados en una cuerda floja
aunque duerman su muerte nocturna
aunque se queden mirando el río
o permanezcan quietos durante horas
con un libro en la mano
y entren en una realidad paralela.
Los hombres se mueven
aun cuando estén inmóviles
se mueven sin pensar en moverse
porque sus cuerpos se mueven
convencidos de que así son libres.
Los hombres se mueven como respiran.


Marcelo Leites, Concordia, 1963
imagen by Serendipity, en devianART, L'equilibrista

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