miércoles, junio 06, 2012

quisiera comprender



Botella de leche

De madrugada
junto a la abierta ventana
que da al invierno
mis sentidos se desconcertaron
ante la plenitud
de un peso total contenido
en la fría blancura irreal.
Nada más lejos del amor
que esto: quisiera comprender
el aislamiento absoluto
de la materia incomunicable,
la integridad de la constante
tensión hacia abajo
de la fuerza obstinada
que se colma  a sí misma.

Vlamink padeció este blanco
no perfecto, precisamente,
sino extrañamente total,
como si sólo pudiera hallarse
en la raíz, en la primera sustancia
de las cosas, cuya segunda imagen
se da en lo ilusorio
casi con indecencia.
De allí lo caótico
de todo amor humano, el abierto desorden
con que relaciona
una carne con otra.
Pero este denso volumen
silencioso, indiferente
a todo lo que no sea
su propia fuerza interior,
persiste
en su atroz uniformidad, remoto
y sin relación alguna
con la insensata mezcla
de aconteceres que colman
la confusión del mundo.
De manera
que la botella de leche
contra la madrugada de invierno
también precipitó mi mente
en una repentina perplejidad
y sólo me pareció,
meramente, la idea
de una botella de leche.

Joaquín Giannuzzi, Buenos Aires, 1924- Salta 2004
en Joaquín O. Giannuzzi, Poesía Completa, edición y prólogo de Jorge Fondebrider, Sibilina, S:L.U, Sevilla, 2009
imagen de Maurice de Vlaminck, en Mayaestudi

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