Ir al contenido principal

pero la casa emerge


donde quiera que estés

Tengo mi casa allá lejos donde nacen los lobos
Excelente para dormir a la intemperie para hacer fuego en el desierto.
El lecho es esa tierra dorada donde germinan las plantas ardientes del amor
Con sus raíces flotando entre las espumas de la memoria
Cada día ruedan sobre el techo las enormes piedras desprendidas del cielo
Con un ruido atronador que es sólo el murmullo imperceptible de los besos
La casa se hunde lentamente en viejas razas desaparecidas
En músicas monótonas de tambores
En espejismos salvajes con mujeres que cantan en la noche
Bruscamente sus ojos cambian de color y crean con una sonrisa la mecánica de lo imprevisto
Bruscamente sus vestidos se abren y muestran esos paisajes arrebatadores de borde de abismo
O se cierran de golpe formando la erosión de las lágrimas en las llanuras melancólicas donde viven los muertos
Pero la casa emerge de nuevo a flor de tierra
Enroscándose su larga cabellera a la garganta con una dulzura cada vez más feroz
A riesgo de estrangularme
Los salones reocrridos por la línea del horizonte abren sus espejos inmensos
cubiertos de dársenas y filtros de tormenta los muros son una montaña
el mugido lejano de un buey el océano dormido en jirones
Las escaleras se precipitan como fieras detrás de mis pasos
Se hunden en la eternidad y se prolongan hacia lo alto
A veces los trenes silban en las habitaciones y corren esos sirvientes
misteriosos que pululan por los corredores conduciendo antorchas y haces de leña
Detrás de las cortinas las viejas momias de plata labradas por las costumbres errantes
Destellan con una claridad lunar
Las tapicerías transparentes de las caricias
Las nostalgias desesperadas la violencia de las despedidas
El fulgor de los países perdidos y de las cabezas a la deriva flotando en otros años
Yo te espero eternamente en mi casa junto al mar
Para siempre bajo el presagio de las más bellas aventuras.

[XIII/XIV,12.]

Enrique Molina, Buenos Aires, 1910-1997
De El Movimiento Poesía Buenos Aires (1950-1960), Selección, prólogo y notas de Raúl Gustavo Aguirre, Editorial Fraterna, Buenos Aires, 1979
Imagen: Valentine Hugo, 1890-1968

Comentarios

Marcelo dijo…
Buenísimo. Funciona a pleno aquí el romanticismo de buena cepa del gran Molina. Gracias, Sibila!!!

Entradas más populares de este blog

ron padgett. cómo ser perfecto

Cómo ser perfecto
Todo es perfecto, querido amigo. Kerouac
Duerme.
No des consejos.
Cuida tus dientes y encías.
No tengas miedo a nada que esté fuera de tu control. No tengas miedo, por ejemplo, de que el edificio se caiga mientras duermes, o de que alguien a quien amas muera súbitamente.
Come una naranja todas las mañanas.
Se amable. Te hará feliz.
Eleva tus latidos a 120 pulsaciones por minuto durante 20 minutos cuatro o cinco veces por semana haciendo cualquier cosa que te guste.
Desea todo. No esperes nada.
En primer lugar, cuida las cosas que están cerca de tu casa. Ordena tu cuarto antes de salvar al mundo. Luego salva al mundo.
Ten en cuenta que el deseo de ser perfecto es quizás la expresión encubierta de otro deseo- ser amado, tal vez, o no morir.
Haz contacto visual con un árbol.
Se escéptico a toda opinión, pero trata de encontrar algún valor en cada una de ellas.

jorge aulicino. [william carlos williams]

[William Carlos Williams]

Soy el intelectual más prestigioso de la cuadra.
Querría tener un De Carlo 1960 para estacionarlo
frente al Hospital de Infecciosos, donde pudiera verlo
desde la ventana trasera de mi departamento,
los asientos atestados de libros y bolsas de suero.


El De Carlo es blanco como la ballena,
como mi heladera.

Todo flota
lejano y fascinante
en esta hermosa ciudad.

Jorge Aulicino, Buenos Aires, 1949
de Mar de Chukotka, inédito

leticia ressia. cita con el médico

Cita con el médico

¿Cómo es su dolor?
¿A qué profundidad se le hunde en la espina?
¿De qué color es su sombra
al trasluz de la ventana abierta?
¿Su dolor es arrojado
o espera atrás de uno de sus ojos?

¿A cuántos litros por segundo
se le desborda el río?
¿Toma a horario su remedio?
¿Se pregunta por qué descarrila
cada tanto
su último vagón?

Es bello
vulnerable
peligroso como acariciar
una gata peluda a los tres años.
Así arde la pena cuando se toca.
Justamente
ya lo aprendió a esa edad
cuando las compañeras de jardín
le mordían los brazo
para negarle la muñeca pepona.
¿Siente adentro el mar? ¿Se le agita?
¿Quiere gritar y no puede?
¿Quiere salirse del cuerpo?
¿Se siente sola?
¿Quiere morir?

Quiere morir.
Haga reposo para no escaparse de sus piernas.
Coma chocolate.
Vea películas de mujeres patéticas
que salen adelante como Bridget JOnes.
Sonría.
No joda.
Sea feliz, podría ser peor.
Oculte sus espejos.

Siempre es peor cuando nos miramos
pero eso Ud. ya lo sabe.

Leticia Ressia, Pellegrin…