domingo, octubre 28, 2012

marianne moore. los monos




Los monos

Guiñaban demasiado los ojos y temían las serpientes. Las cebras, destacadas
en su anormalidad; los elefantes con su piel neblinosa
y sus apéndices rigurosamente prácticos
estaban allí, los pequeños gatos; y el periquito–
trivial y monótono al ser examinado, destruyendo
cortezas y porciones de la comida que no podía comer.

Recuerdo su magnificencia, ya no más magníficas
sino difusas. Es difícil recordar el ornamento,
el discurso, el modo preciso de eso que uno puede
llamar las relaciones menores de
hace veinte años; pero no lo olvidaré
—aquel Gilgamesh entre
los peludos carnívoros— aquel gato con manchas
en sus patas con forma de cuña, de color pizarra y su cola concluyente,
comentando caústico, “Ellos abusaron de nosotros con sus débiles
declaraciones encubiertas, temblando
en desarticulado frenesí, diciendo
que comprender el arte no es para nosotros; hallando
todo tan difícil, examinando la cosa
como si fuera incomprensiblemente arcana, —simétricamente frígida como si hubiera
sido esculpida en calcedonia
o mármol— rígida en su tensión, maligna
en su poder sobre nosotros y más profunda
que el mar cuando adula a cambio de cannabis,

centeno, lino, caballos, platino, madera y pieles."

Marianne Moore, Kirkwood, 1887 - Nueva York, 1972
Versión © Silvia Camerotto
imagen de Adam Caldwell© – Last Judgement, en Uno de los nuestros

The  Monkeys

Winked too  much  and  were  afraid  of  snakes.  The zebras, supreme in
their abnormality; the  elephants  with  their  fog-colored  skin
and strictly practical  appendages
were  there,  the  small  cats;  and  the  parakeet—
trivial and  humdrum  on  examination,  destroying
bark and  portions  of  the  food  it could  not  eat.

I recall their magnificence, now not more magnificent
than it is  dim.  It is difficult to recall the ornament,
speech,  and  precise  manner  of  what  one  might
call the minor acquaintances twenty
years  back;  but  I  shall  not  forget  him
—that  Gilgamesh  among
the  hairy carnivora— that  cat  with  the
wedge-shaped, slate-grey  marks  on  its  forelegs  and  the  resolute  tail,
astringently  remarking,  "They  have  imposed  on  us  with  their  pale
half-fledged  protestations,  trembling  about
in  inarticulate  frenzy,  saying
it is  not  for  us  to  understand  art;  finding  it
all so  difficult,  examining  the  thing
as  if  it were  inconceivably  arcanic,  —as  symmetrically  frigid  as  if  it had  been  carved  out  of  chrysoprase
or  marble— strict with  tension,  malignant
in  its  power  over  us  and  deeper
than  the  sea  when  it proffers  flattery  in  exchange  for  hemp,
rye, flax, horses, platinum, timber, and fur.

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