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domingo, marzo 01, 2015

nicolás guillén. canción



Canción

¡De qué callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera
la primavera!
(Yo, muriendo.)

Y de qué modo sutil
me derramó en la camisa
todas las flores de abril.

¿Quién le dijo que yo era
risa siempre, nunca llanto,
como si fuera
la primavera?
(No soy tanto.)

En cambio, ¡qué espiritual
que usted me brinde una rosa
de su rosal principal!

¡De qué callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera
la primavera!
(Yo, muriendo.)

Nicolás Guillén, Camagüey, 1902- Havana, 1989
imagen de Christine E. Alfery en Christine Alfery Fine Art




martes, mayo 05, 2009

no hay pozo que sea profundo


V. Son del Desahucio

Ya el alquiler se venció;
ya te tienes que mudar;
pero la cosa es muy seria,
muy seria,
porque no hay con qué pagar.

Si encuentras cuarto vacío,
te tienes que mudar;
pero si es que no lo encuentras,
te tienes que mudar;
si el dueño dice: “lo siento”,
te tienes que mudar;
pero si no dice nada,
te tienes que mudar.
Como quiera, como quiera,
te tienes que mudar;
con dinero, sin dinero,
te tienes que mudar;
donde sea, como sea,
te tienes que mudar,
te tienes que mudar!

Ay,
calma, calma, calma,
todo se puede arreglar;
ten un poco de paciencia,
no te dejes asustar.

Tú le dices al casero,
Cuando te cite al Juzgado:
—Casero, yo no he pagado,
porque no tengo dinero,
y estoy parado!
Yo no me voy a la calle,
porque la lluvia me moja;
venga usted, casero, y diga,
diga,
si va a curarme el catarro,
si va a curarme el catarro,
después que el agua me coja!

Ay,
conozco hoteles vacíos,
y casas sin habitantes:
¿por qué vas a estar de pie,
con tantos sitios vacantes?

El aire no tiene dueño,
el sol es de todo el mundo;
para un buen pocero, amigo,
no hay pozo que sea profundo.

No te vayas a matar
porque no tengas trabajo:
muchos que hoy se ven arriba,
después se verán abajo.

Yo estoy esperando aquí
a que levantes la mano;
al enemigo, con balas,
y con flores al hermano.

Ay,
calma, calma, calma, calma,
todo se puede arreglar;
ten un poco de paciencia,
no te dejes asustar.
Tú le dices al casero,
cuando te cite al Juzgado:
—Casero, yo no he pagado
porque no tengo dinero,
y estoy parado!


Nicolás Guillén, Camangüey, Cuba 1902- La Habana, Cuba 1989.

De Cantos para soldados y Sones para turistas, Edición Facsimilar, 13 libros del bicho, Tlahuapan, Puebla, 1985.
Imagen: Vicente Hernández