Mostrando las entradas con la etiqueta fernando noy. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta fernando noy. Mostrar todas las entradas

miércoles, enero 28, 2015

fernando noy. la orquesta invisible



La orquesta invisible

Mi madre
           La lluvia
                       Ha muerto
O debería decir
          Simplemente
                      Que cesó de llover
Mi padre
         El bosque
                      Agoniza
O mejor escribir
        Que ha llegado otro Otoño

Mi amor en la niebla
Se viste de oro y llama
O debería callar
       Que ha llegado la luz.
La luz.
       Siempre desnuda
                      En lo que engarza


Fernando Noy, San Antonio Oeste, 1951
imagen de Mark Graf en Abstract Extractionism


domingo, abril 15, 2012

el acomodador enciende la luz mala





La antropofagia como una de las bellas artes

Ellas en las filas
Detrás de la escalera
En espacios recién inaugurados por la lluvia
O los pastizales del desnudo aquel
Critican la salita
A la proyección nadie la ve
El cortinaje se mueve agitado por el polvo
que también quiere entrar
Arde a la derecha un gran brasero a alcohol
Se comparan con la Zully Moreno
Vestigios de un rostro jamás olvidado
Acaso no fue en el Tigre aquella antigua vez
Cuando en la lancha se pintaba las uñas de metálico azul
-Sabés lo que era
Murmuran e interrumpen la ajena exhibición
Del filme salen manos
Vaivén de dedos
El acomodador enciende la luz mala
Todo el mundo de pie
-Disimulá el tono,    loca
y bajá un poco esa voz
Alguien grita 'la cana' sin poderse contener
-Francisco parecés un idiota
-Estás como la estatua de Santa no Sé Qué

Algunas pocas zafan
salvadas por azar

Eran el colmo de musa inspiradora
Un espejo sin forma que perfuma y se arroja
Ellas por las calles
las esquinas
los zaguanes vacíos...

Fernando Noy, San Antonio Oeste, 1951
en 200 años de poesía argentina, selección y prólogo de Jorge Monteleone, Alfaguara, Buenos Aires, 2010
imagen de Enfero Carulo©,  De cartón, Serie La Mujer Invisible, en Uno de los nuestros

viernes, junio 25, 2010

nadie puede bajar del mismo tren en círculos


Baires Tremens

Organizar sistemáticamente la escritura en los subterráneos
Tratar de invisibilizarse antiguos ostentados talismanes
Llegar a desoír y que no infiera ni corte la absurda
campanilla entre el impulso que salta con aromas
de jabón promocionado

Mientras
las automáticas locutoras taladradas de rojo
advierten
para no descender jamás en una estación u otra
Nadie puede bajar del mismo tren en círculos

Pasillo advenedizo pero mío
Sombrío y mío
En la escalera mecánica parece que no hay nadie
Sólo dos o sea nadie
Desnudos son su propio misterio

Fernando Noy, San Antonio Oeste, 1951
en 200 años de poesía argentina, Selección y Prólogo de Jorge Monteleone, Editorial Alfaguara, Buenos Aires, 2010
imagen: s/d