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miércoles, abril 18, 2018
joaquín giannuzzi. llamando a rimbaud
Llamando a Rimbaud
Pero qué ocurre
con tu esqueleto sin intervenir:
aquí está occidente cocinándose
en su agonía sucia, pero indemne todavía
a la espina iluminada
que le clavaste en su costado.
Qué tal entonces una instantánea resurrección
regresado a tus ojos azules
y a tu pierna perdida
y venirte a bailar un rock con los muchachos.
Sería bueno que trajeras algo
del sol desesperado que devoraste en África
y la cólera de tu chispa de oro
para alumbrar la danza de la nueva vida.
Venite a darles respiración sublevada
contra el viejo desierto,
ayúdalos a robar el fuego, a reventar el Super Shopping
y expulsar del planeta a sus altos funcionarios
con exactas escupidas
en la plena mentira de sus ojos.
Joaquín Giannuzzi, Buenos Aires, 1924- Salta, 2004
de Apuestas en lo oscuro, 2000
en Poesía Completa Joaquín O. Giannuzzi, edición y prólogo de Jorge Fondebrider, Biblioteca Sibila-Fundación BBVA, Sevilla, 2009
viernes, agosto 11, 2017
joaquín giannuzzi. teléfono y vacío
Teléfono y vacío
Mientras suena el teléfono y anochece
en la habitación desierta
preparo mi cabeza de comediante para simular
la cobardía de toda una vida
ante un posible mensaje de terror.
No tengo respuestas. La época
creó parálisis ambiguas como esta.
Así crece el error de aquel que llama
apostando a un número muerto
y al crimen de esta omisión que organiza
un fracaso del otro lado de la línea.
¿Me alcanzará, sin embargo, el ajuste de cuentas,
a mí, vuelto de espaldas en la cama,
o inclinado hacia el plato de comida,
cobijando la coartada del sueño?
En alguna parte, el desconocido descubre
su propia apatía moral; escucha el timbre
que se pierde en la oscuridad
escribiendo una página ilegible: cae su rostro
melancólico y vano, dudando
entre aceptar la humillación del vacío
o romper objetos sin porvenir a su alrededor.
Mientras suena el teléfono a través de los años.
Joaquín Giannuzzi, Buenos Aires, 1924 - Salta, 2004
de Violín obligadoen Poesía Completa, Joaquín O. Giannuzzi, edición y prólogo de Jorge Fondebrider, Sibila, Sevilla, 2009
martes, diciembre 20, 2016
joaquín giannuzzi. cumpleaños
Cumpleaños
He cerrado la puerta de mi padre.
Finalmente lo supe, al amanecer
de este cumpleaños en que te sobrevivo.
Pero aún con la difícil respiración
al borde de la cama y sombrías
opciones por delante, puedo entender
que tú y todos los muertos han perdido
y que vivir es el único prestigio que cubre la tierra.
Entonces, todo lo que es está bien.
Por alguna razón me incorporo; jadeando,
vacío tu rostro hacia la pesada oscuridad
y tengo tu misma manera de torcer la boca
al paso de la puntada por el pecho anginoso.
Joaquín Giannuzzi, Buenos Aires, 1924 - Salta, 2004
en Poesía Completa, Joaquín O. Giannuzzi, edición y prólogo de Jorge Fondebrider, Sibila, Sevilla, 2009
Imagen de Soledad Calés
miércoles, julio 20, 2016
joaquín giannuzzi. hipótesis sobre objetos

Hipótesis sobre objetos
La materia es excesiva
y comediante
a mi alrededor
fatigado. Al caer la noche
suelta a sus hijos en
la habitación:
las cosas sometidas se
dispersan, pierden relación
y entran en verdadera
escena.
Mis manos planean,
descienden a la oscuridad.
A partir de la mesa
cuadrada, cotidiana,
espesa, los objetos ligados
a mi fracaso descubren
su finitud
y tienden hacia una
especie
de emocionada
autonomía, libres
para la acción de un
teatro cerrado.
Son las 10 de la noche.
Pierden
sus pálidos dioses,
entran
en la anarquía de un
mito olvidado:
ahora se disputan el
campo de apariencia
y aumentan
la presión de la
realidad sobre mi cabeza volcada.
Joaquín Giannuzzi, Buenos Aires, 1924-2004
En Violín obligado, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1984
imagen de If I Should Die Before I Wake, Carlos Hugo Christensen, 1952
jueves, septiembre 24, 2015
joaquín giannuzzi. cuando el mundo es puesto en duda
Cuando
el mundo es puesto en duda
Entre verso y verso se instala una pausa
donde el
mundo es puesto en duda: entonces
pongo mi amarga cabeza a circular por el jardín.
Busco un rumor terrenal
a un costado de la escritura consciente.
Palpo un higo maduro, una dalia inclinada
por el peso del agua
hacia este oscuro planeta. No residen aquí,
en estos suaves, acuerdos, las negaciones
de la existencia, su sonido negro. Al pie del muro
un susurro de violetas, la humedad feliz
de la vida individual. Del otro lado
los días de la muchedumbre que alza los puños
poseída por un conocimiento decisivo. Estas cosas
han optado por sí mismas. Toman la tierra
por asalto, la fecundan con un sentido
que me estoy debiendo. Ahora suena un disparo:
¿debo elegir? ¿Mentir en la oscuridad de mi
habitación?
¿Cómo ser exacto? La época apresura su pánico
dentro de mi cabeza, allí
donde un aullido oscila oscuramente
de un extremo a otro de lo desconocido.
Joaquín Giannuzzi, Buenos Aires, 1924-2004
En Violín
obligado, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1984
Imagen de Jackson Pollock, en Smithsonian.com
martes, septiembre 08, 2015
joaquín giannuzzi. por alguna razón
Por alguna razón
Compré café, cigarrillos, fósforos.
Fumé, bebí
y fiel a mi retórica particular
puse los pies sobre la mesa.
Cincuenta años y una certeza de condenado.
Como casi todo el mundo fracasé sin hacer ruido;
Bostezando al caer la noche murmuré mis decepciones,
escupí sobre mi sombra antes de ir a la cama.
Esta fue toda la respuesta que pude ofrecer a un mundo
Que reclamaba de mí un estilo que posiblemente
no me correspondía.
O puede ser que se trate de otra cosa. Quizás
hubo un proyecto distinto para mí
en alguna probable lotería
y mi número se perdió.
Quizá nadie resuelva un destino estrictamente privado.
Quizás la marea histórica lo resuelva por uno y por todos.
Me queda esto.
Una porción de vida que me cansó de antemano,
un poema paralizado en mitad de camino
hacia una conclusión desconocida;
un resto de café en la taza
que por alguna razón
nunca me atreví a apurar hasta el fondo.
Compré café, cigarrillos, fósforos.
Fumé, bebí
y fiel a mi retórica particular
puse los pies sobre la mesa.
Cincuenta años y una certeza de condenado.
Como casi todo el mundo fracasé sin hacer ruido;
Bostezando al caer la noche murmuré mis decepciones,
escupí sobre mi sombra antes de ir a la cama.
Esta fue toda la respuesta que pude ofrecer a un mundo
Que reclamaba de mí un estilo que posiblemente
no me correspondía.
O puede ser que se trate de otra cosa. Quizás
hubo un proyecto distinto para mí
en alguna probable lotería
y mi número se perdió.
Quizá nadie resuelva un destino estrictamente privado.
Quizás la marea histórica lo resuelva por uno y por todos.
Me queda esto.
Una porción de vida que me cansó de antemano,
un poema paralizado en mitad de camino
hacia una conclusión desconocida;
un resto de café en la taza
que por alguna razón
nunca me atreví a apurar hasta el fondo.
Joaquín Giannuzzi, Buenos Aires,
1924 - Salta, 2004
en Poesía Completa, Joaquín O. Giannuzzi, edición y prólogo de Jorge Fondebrider, Sibila, Sevilla, 2009
en Poesía Completa, Joaquín O. Giannuzzi, edición y prólogo de Jorge Fondebrider, Sibila, Sevilla, 2009
imagen: closeup de Blueprint of the Future de Julio de Diego en The Caldwell Gallery
miércoles, marzo 11, 2015
joaquín giannuzzi. amantes en la noche
Nos amamos y apagamos el televisor
como negando la realidad. Pero el mundo
insiste en sus convicciones o las busca
por motivos que ignoramos o acaso
porque el crimen debe seguir su curso.
Desde afuera, sus figuras insomnes
presionan contra las paredes que nos refugian.
Se encarnan en el viento, aullidos
de neumáticos y en las inmediaciones
de todas las cosas, tiroteos
que no resuelven la discordia general.
Ahora acumula hojas secas
al pie de las ventanas y desliza
una carta de origen desconocido
por debajo de la puerta.
Pero florecemos desnudos en medio de la noche
donde el amor decide en su propia voluntad
y por él sabemos cómo hacer de la historia
un rumoroso escándalo que no nos concierne.
Joaquín Giannuzzi, Buenos Aires, 1924- Salta, 2004
imagen de Marc Chagall, en Arte della seduzione
domingo, mayo 04, 2014
joaquín giannuzzi. nuestros días mortales
Nuestros días mortales
A través de los días mortales, bajo el cielo que nadie
comprende, corroboramos con un aire distraído
la idea de un infierno levemente estructurado
sobre las columnas de la carne, el espíritu o el desorden.
Aquí están los aconteceres: creados, no obstante,
a imagen y semejanza nuestra, rumores desdichados
de la ciudad, en la noche, y fétidas tinieblas
ambiciosas de aposentos demasiado humanos
que acumulan las huellas tristes, el desecho
de una existencia condenada a todo,
parecen cumplirse no a pesar nuestro precisamente
sino de manera ajena, en el caos insidioso
de una independencia atroz, a ratos como al descuido
hasta ofrecer una gratuidad desconcertante.
Del mismo modo la rama del verano y del invierno
y las frutas y los animales transcurren
del otro lado, por caminos oscuros de un reino
más desconocido que extraño.
Nos fue dado a nosotros no la increíble indiferencia
sino perplejidad para sostener una abierta
realidad que a una broma indecente se asemeja;
hombrecillos pensantes cargados de piadoso tabaco
aventurados a la responsabilidad
de cada uno de sus huesos y a la libertad inútil
de los días ferozmente ocupados. Consecuentes,
irritables vasos de la decepción que de pronto
hallan que el hecho consumado los supera,
que se habían equivocado, que nadie sabe
en qué reside lo contrario del dolor,
que no era eso, en absoluto, lo que habían pedido,
que a través de la dulce y pausada
elección de los pequeños actos, las comidas, las rosas,
se vieron conducidos al súbito desastre.
Remo Erdosain, José K., estupefactos, naturalmente,
hallan que su propia perdición no les concierne
mientras persiguen como soñando una música
que conjeturan eterna y crece el viento
circularmente en un jardín lejano.
Así, la vana interrogación se vuelve
hacia su propio centro, nuestros días mortales
se levantan y caen como un fin en sí mismos
y prosiguen colmados con las formas hurtadas
a la imaginación tendida sobre el error.
Este es el sueño que logró Prometeo: Entonces
¿qué sentido habrá de concederse a su rostro
surcado por la furia, el orgullo y también la esperanza?
Oscuro es todo esto; pero a veces cantamos, en la noche,
para robar la llama a un remoto paraíso
y después retornamos, tambaleando, al infierno
que desde hace mucho tiempo rehúsa
la morada insensata del mero pensamiento.
Joaquín
Giannuzzi, Buenos Aires, 1924- Salta, 2004
De Nuestros días mortales, 1958
imagen de Manus Starlin, Verdad desvelada, en Uno de los nuestros
viernes, julio 05, 2013
joaquín giannuzzi. epitafio
Epitafio
Desde el seno de mamá
cayó en el seno de la crisis mundial.
En su país la época
se le hizo implacable, los señores
de la república
habían afilado los dientes de sus perros.
Por eso
el conocimiento que los años trajeron
no le fue siquiera perdonado.
A pesar de todo, durante mucho tiempo
pensó que había un error en todas partes,
una especie de confusión
con verdugos y víctimas ocasionales.
Fue indulgente, ubicó
su enjuiciamiento en la poesía,
de modo que el orden de los otros quedó a salvo.
El final (cáncer, naturalmente)
se precipitó bruscamente hacia 1965.
Ese verano
hizo mucho calor entre nosotros;
vivir costaba demasiado, casi no valía la pena
seguir caminando, en la historia.
Es cierto que estaba Mozart
pero eso fue algo así
como la última oportunidad para un fracasado.
Joaquín Giannuzzi, Buenos Aires, 1924 - Salta, 2004
en Poesía Completa, Joaquín O. Giannuzzi, edición y prólogo de Jorge Fondebrider, Sibila, Sevilla, 2009
imagen de *David Negron en Masters of the Universe
domingo, junio 10, 2012
joaquín giannuzzi. yo sostengo lo siguiente
Yo sostengo lo siguiente
En verdad señor mío que la metafísica
libra su propia batalla en su propio círculo,
y que Heidegger,vivo o muerto, es capaz
de hacer estallar mi cerebro
después de estrujarlo
y volverlo hacia el solo como un bolsillo.
También es verdad que me duelen los pies,
pero esta es una falla en mi historia particular.
Yo reconozco, yo reverencio, yo me inclino,
yo saludo esa perpleja lucha de forzados
por librar el pensamiento de toda mitología,
pero el pensamiento vuelve jadeando al punto de partida
y usted no puede obtener otra cosa
de la fúnebre lógica del círculo.
Quisiera explicarme, no quiero confundir
el plano en que se mueven mis zapatos y mi perro
(en general mi mente corre tras ellos)
con el nivel absoluto de una realidad que está primero,
delante, atrás, en torno y en la profundidad
de la calle, de la guerra, de García, del gobierno y de la letra de mi hija.
Pero, señores, yo sostengo que dos niveles son uno solo,
que las jerarquías del conocimiento
son una cuestión de lenguaje y de ponerse de acuerdo
en medio de la noche, como ladrones.
Una región secreta no puede concluir en sí misma,
como un jardín recluso una música privada,
a menos que usted lo desee; derribando sus muros de hiedra
verá que los rosales internos y los de afuera
optan igualmente por el sol. No quisiera
agregar un problema a los vastos mecanismos sin conclusión
que inquietan el sueño de Heidegger
(yo mismo en lugar de problemas aceptaría tener una culebra en mi plato)
pero habría paz y gracia para romper el círculo,
si usted explicara por qué motivos, por ejemplo,
una vieja andrajosa con la bolsa vacía
viene a golpear mi puerta justamente
cuando estoy cenando con mi familia.
Joaquín Giannuzzi, Buenos Aires, 1924- Salta 2004
en Joaquín O. Giannuzzi, Poesía Completa, edición y prólogo de Jorge Fondebrider, Sibilina, S:L.U, Sevilla, 2009
imagen de Danilo Buccella©, en Uno de los nuestros
miércoles, junio 06, 2012
joaquín giannuzzi. botella de leche
Botella de leche
De madrugada
junto a la abierta ventana
que da al invierno
mis sentidos se desconcertaron
ante la plenitud
de un peso total contenido
en la fría blancura irreal.
Nada más lejos del amor
que esto: quisiera comprender
el aislamiento absoluto
de la materia incomunicable,
la integridad de la constante
tensión hacia abajo
de la fuerza obstinada
que se colma a sí misma.
Vlamink padeció este blanco
no perfecto, precisamente,
sino extrañamente total,
como si sólo pudiera hallarse
en la raíz, en la primera sustancia
de las cosas, cuya segunda imagen
se da en lo ilusorio
casi con indecencia.
De allí lo caótico
de todo amor humano, el abierto desorden
con que relaciona
una carne con otra.
Pero este denso volumen
silencioso, indiferente
a todo lo que no sea
su propia fuerza interior,
persiste
en su atroz uniformidad, remoto
y sin relación alguna
con la insensata mezcla
de aconteceres que colman
la confusión del mundo.
De manera
que la botella de leche
contra la madrugada de invierno
también precipitó mi mente
en una repentina perplejidad
y sólo me pareció,
meramente, la idea
de una botella de leche.
Joaquín Giannuzzi, Buenos Aires, 1924- Salta 2004
en Joaquín O. Giannuzzi, Poesía Completa, edición y prólogo de Jorge Fondebrider, Sibilina, S:L.U, Sevilla, 2009
imagen de Maurice de Vlaminck, en Mayaestudi
jueves, mayo 13, 2010
joaquín giannuzzi. y bien, morimos/ himno nacional

Y bien, morimos
Y bien, morimos.
Millones de años
para la muerte, para una dignidad
extraña, en cierto modo
ajena. Pero el tema
es más ambicioso
que el pensamiento
y se pudre allí mismo.
Quizá hay un error
de perspectiva en todo esto;
especulaciones, sistemas,
estructuras mentales
y el terror debajo. Pero anes
hemos pedido vino
y marchitas
vimos caer las uvas. Morimos,
algo extraño,
pero siempre después.
Y sin embargo hay hombres,
hombres en todas partes,
sobre todo en la tierra.
Multitudes, máquinas,
cerebros secos al amanecer,
el viento, una rosa en la mesa
y café. Todo esto
consagrado a la luz; la muerte
no es natural.
Historia nacional
Entre no saber nada y saber lo que los otros
quisieron que supiera
debí elegir lo primero;
y después de haber dado rotunda finalidad a un escupitajo
hubiera aprendido con mis propias costillas,
con mis intestinos personales recorridos por cólicos,
hubiera andado derecho
dinamitando a mis espaldas lo que debió ser dinamitado.
Y no estaríamos aquí, inconclusos, manoteando,
reunidos a puntapiés por nuestra propia clase,
discutiendo la manera de hacer un país,
de alzar los escombros después de haberlos vomitado,
haciendo de la historia un embrollo jadaeante,
confundiendo los motivos con la hemorragia.
A todo esto nos habrán enterrado
sin haber tenido el coraje
de convertir el enjuiciamiento en un revólver.
Joaquín Giannuzzi,
en Poesía completa, Joaquín O. Giannuzzi, edición y prólogo de Jorge Fondebrider, Edición SiBilina, Sevilla, 2009
jueves, agosto 27, 2009
joaquín giannuzzi. mosca de velorio

Mosca de velorio
Después del muerto
quien lo pasa mejor en el velorio
es sin duda la mosca.
Ella insiste en el rostro del difunto
pese a todos los vivos
y allí están compartiendo
el dominio cerrado
de un tranquilo díalogo secreto.
Ahora hay que cerra el ataúd
y de un salto vital la mosca huye
para seguir viviendo como sea
y no caer en esa trampa metafísica.
Había mucha fe aplicada
en ese contacto delicado,
algo bueno, moral, de problema resuelto.
Si comparamos, vemos,
cómo se tambalea y vocifera,
cómo fracasan las relaciones.
Ahora bien
¿por qué quiso vivir la mosca?
¿por qué el muerto siguió muerto?
Joaquín Giannuzzi, Buenos Aires, 1924- Salta, 2004
de Poesía completa Joaquín O. Giannuzzi, Edición y prólogo de Jorge Fondebrider, Edición Sibilina S.L.U., Sevilla, 2009.
Imagen: S/D
domingo, agosto 16, 2009
joaquín giannuzzi. la ingrid bergman
La Ingrid Bergman
Mi proyecto erótico de los 18 años.
Una vez le hice señas desde la oscuridad
y ella se desprendió de los brazos de Cary Grant.
Se despegó de la pantalla,
vino hacia mi butaca, se sentó en mis rodillas
y no se levantó hasta que mis pantalones se
humedecieron y the end.
Qué poesía amarga la de mi vida en esa época.
Ahora debe andar por los setenta y tantos
y yo fumo veinte cigarrillos por día para no
sentirme excesivamente dramático.
Joaquín Giannuzzi, Buenos Aires, 1924- 2004.
de Poesía Erótica Argentina, Selección y prólogo Daniel Muxica, Editorial Manantial, Buenos Aires, 2002.
domingo, junio 28, 2009
joaquín giannuzzi. palomas ciudadanas
Palomas ciudadanas
Estuve mirando las palomas de la Plaza de Mayo
la mañana que asumió el 32° presidente de la República.
Pese a su probable naturaleza impolítica
las palomas sospecharon alguna novedad por ahí cerca.
De modo que advertí una ligera mutación en sus movimientos.
Algo así como un ensayo de temblorosa reflexión en el remoto cerebro.
Esto les produjo una perpleja rotación sobre sí mismas.
Y yo estaba allí parado, con mi responsabilidad ciudadana,
comprobando en el centro de un rumoroso círculo de aves
cómo se está volviendo fuertemente contagiosa
la historia de nuestro tiempo.
Joaquín Giannuzzi, Buenos Aires 1924- 2004
De Un arte callado, ‘Poemas no recogidos en libro’, Ediciones del Dock, 2008
lunes, enero 26, 2009
arte poética VII
joaquín giannuzzi
poética
La poesía no nace.
Está allí, al alcance
de toda boca
para ser doblada, repetida, citada
total y textualmente.
Usted, al despertarse esta mañana,
vio cosas, aquí y allá,
objetos, por ejemplo.
Sobre su mesa de luz
digamos que vio una lámpara,
una radio portátil, una taza azul.
Vio cada cosa solitaria
y vio su conjunto.
Todo eso ya tenía nombre.
Lo hubiera escrito así.
¿Necesitaba otro lenguaje,
otra mano, otro par de ojos, otra flauta?
No agregue. No distorsione.
No cambie
la música de lugar.
Poesía
es lo que se está viendo.
de Joaquín O. Giannuzzi, Obra poética, Emecé, Buenos Aires, 2000.
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