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viernes, enero 18, 2013
josé maría pallaoro. yo no me llamaba bob
Yo no me llamaba Bob
Estábamos perdidos
en el extranjero,
en una ciudad como La Plata,
Lévico, Olula del Río o Tokio.
Yo no me llamaba Bob
ni vos Charlotte
aunque tenías
los ojos más hermosos
que he visto
en muchos años,
y la belleza frágil
de la muchacha del film
de Sofia Coppola.
Si todo esto fuese
como en la dolce vita
rebobinaría la cinta
en el momento
en que mi mano
acaricia tu pie
y después te beso
y logro
hacerte sonreír
susurrándote
algo de Roxy Music
o de Spinetta
al oído.
Pero no siempre
hay finales abiertos.
Un encuentro
en cualquier lugar del planeta.
José María Pallaoro, La Plata, 1959
en Una medida adecuada a todo: poemas 2009-2011, De la Talita Dorada, City Bell, 2012
imagen de Alberto Pancorbo© – Beso Postal, en Uno de los nuestros
miércoles, octubre 17, 2012
josé maría pallaoro. el sano juicio
El sano juicio
Hemos crecido bajo el concepto de la
devoración del héroe. Las enciclopedias en ese momento y lugar pasaron de moda
y belleza. Comimos del carbón su quebradizo despojo, sembrados en pozos
construidos por nuestros padres. No vimos, ni participamos del inicio del
fuego. Las cenizas que quedaron, primigenias sustancias minerales, no se
detuvieron jamás y permitieron reconstruir la historia a nuestra manera, a
nuestro sano juicio.
08.08.11
Nueva
Roma
Estruja el papel y lo arroja al río. A la
deriva, flota.
Bosteza en el día y se estira y se hace
barquito.
Cruza el camino trazado por la natural
corriente esencial de cualquier vivir.
Llega al mar. Deja la ciudad de los eternos
vagabundeos de viejos y pálidos estilos para ingresar de una buena vez en los
ojos del otro, de los otros (que aún no se animan a viajar a Roma).
20.09.11
La herida de París
La verdad es que no sé qué estaba haciendo en
París. Lo único que recuerdo es que caminaba herido, y caminaba, caminaba… Un
tren y catorce horas ya me alejaban de Roma. Y ahora en París, ¿puede haber
algo más desagradable que la torre de Montparnasse?; y allí estoy, sangrando,
en un piso cualquiera y sin una cámara en la mano. Y sin tus ojos que siempre
miran por mí.
22.09.11
69
El deseo también es la realidad
Llueve. El patio de la morocha golpea las
chapas del galpón que guarda extraños papeles. Pocos saben de las palabras que
acompañan las hojas de tamaños y colores di-versos, difíciles. Ahí está la
clave, dice Gerry Mulligan, soplando un sonido ligero como galgo.
Llueve, mucho, torrencial de vos, y el sol
sigue, distraído, como la morocha que mira el patio y las flores y un mar que
brilla lejos.
07.10.11
José María Pallaoro, La Plata, 1959
En 33
papelitos y una mora horizontal, Libros de la Talita Dorada, City Bell,
2012
imagen de Tommy Ingberg© – Still Standning, en Uno de los nuestros
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