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miércoles, agosto 23, 2017

francisco de quevedo. amor constante, más allá de la muerte

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Amor constante, más allá de la muerte

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;

mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.

Francisco de Quevedo, Madrid, 1580 - Villanueva de los Infantes, 1645
En Obra poética, tomo I, Edición de  José Manuel Blecua Teijeiro,  Castalia, Madrid, 1969-1971
imagen s/d

domingo, febrero 02, 2014

francisco de quevedo. letrilla lírica (qué puede ser)


Letrilla Lírica
[¿Qué puede ser?]

421.

Que un corazón lastimado,
a quien ha dado el Amor
por premio eterno dolor,
por alimento el cuidado;
constante, que no obstinado,
sólo tema en mal tan grave
que se acabe o que le acabe;
ved lo que llega a temer:
¿qué puede ser?

Que muestre tanto desdén
hermosura celestial,
que a sí misma se haga mal,
por sólo no hacerme el bien;
que invidien los que la ven
mi pena, y que yo la estime,
y que nadie se lastime
cuando me ven padecer,
¿qué puede ser?

Que esté ardiendo en rayos rojos
y en vivo llanto deshecho;
que, estando abrasado el pecho,
agua derramen mis ojos;
que maltrate sus despojos
quien venció con tanta gloria;
que en despreciar su victoria
muestre todo su poder,
¿qué puede ser?

Que me llamen "sin ventura"
es lo que más he sentido,
habiendo yo merecido
penar por tanta hermosura;
que llamen mi amor locura,
porque amo sin esperar,
sabiendo que es agraviar
esperar sin merecer,
¿qué puede ser?

Que me muestre yo contento
de este mal que no se entiende;
que estime a quien más me ofende,
cuando crece mi tormento;
que me acredite avariento
de su rigor y mi mal,
siendo sólo liberal
del penar y padecer,
¿qué puede ser?

Que no se quiera apiadar,
y que esté yo en su cadena
tan contento con mi pena
como ella en verme penar;
que venga yo a desear
al dolor, que es mi homicida,
más vida que no a mi vida,
por no verle fenecer,
¿qué puede ser?


Francisco de Quevedo, Madrid, 1580 — Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, 1645
en Francisco de Quevedo, Obra poética I, Edición de José Manuel Blecua, Editorial Castalia, Madrid, 1999
imagen de John William Waterhouse, The awakening of Adonis, en Fine Art America

viernes, enero 31, 2014

francisco de quevedo. 472. un amor constante más allá de la muerte



472. Un amor constante más allá de la muerte

Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;

Mas no de esotra parte en la ribera
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.

Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
Venas, que humor a tanto fuego han dado,
Médulas, que han gloriosamente ardido,

Su cuerpo dejará, no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.


Francisco de Quevedo, Madrid, 1580 — Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, 1645
en Francisco de Quevedo, Obra poética I, Edición de José Manuel Blecua, Editorial Castalia, Madrid, 1999
imagen de Leonora Carrington, La maja del tarot

domingo, diciembre 09, 2012

francisco de quevedo. 296. compara el discurso de su amor con el de un arroyo


**

296. Compara el discurso de su amor con el de un arroyo

Torcido, desigual, blando y sonoro,

te resbalas secreto entre las flores,
hurtando la corriente a los calores,
cano en la espuma y rubio en el oro.

En cristales dispensas tu tesoro,

líquido, plectro a rústicos amores;
y templando por cuerdas ruiseñores,
te ríes de crecer con lo que lloro.

De vidro, en las lisonjas, divertido,

gozoso vas al monte; y, despeñado,
espumoso encaneces con gemido.

No de otro modo el corazón cuitado,

a la prisión, al llanto se ha venido
alegre, inadvertido y confiado.


**

298. Amante que hace lección para aprender a amar de maestros irracionales

Músico, llanto, en lágrimas sonoras,

llora monte doblado en cueva fría,
y destilando líquida armonía,
hace las peñas cítaras canoras.

Ameno y escondido a todas horas,

en mucha sombra alberga poco día;
no admite su silencio compañía:
solo a tí, solitario, cuando lloras.

Son tu nombre, color y voz doliente

señas, más que de pájaro de amante;
puede aprender dolor de ti un ausente.

Estudia tu lamento y tu semblante

gemidos este monte y esta fuente,
y tienes mi dolor por estudiante.

**

326. A unos ojos hermosos que vio al anochecer
en Toscano

Diviso il sole partoriva il giorno,

languido nella tomba d'Occidente;
risorse dal sepolchro il lume ardente
di bionde stelle coronato intorno.

Era di maesta imperiosa adorno

il mio signor, che co 'l pensier cocente
la mia vita depreda egra, giacente,
per far incinerir il suo soggiorno.

La vita che die al giorno, a me la tolse,

prodiga a lui di luce ed me avara,
donna la amai, e riverila dea.

Ligommi il core il biondo crin, che sciolse,

che dal suo sguardo ad esser crudo impara,
e vedi fulminante Citherea.


Francisco de Quevedo, Madrid, 1580 — Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, 1645
de Sonetos amorosos
en Francisco de Quevedo, Obra poética I, Edición de José Manuel Blecua, Editorial Castalia, Madrid, 1999
imagen de Odilon Redon, Pandora, en Odilon Redon