martes, diciembre 18, 2012

tiffany atkinson. filología



Filología

Primero escribes de cómo el calor
se parece a otro cuerpo sobre tu espalda:
vas perdiendo años cada día por los minerales.
Te enseñan a tomar Coca Cola con sal
para la transpiración.
                        Algunas cosas parecen estar cerca de casa —
siempre hay alguien a la pesca de algo nuevo
que decir sobre la luna, y todos crían pollos,
pero no puedes conseguir manteca, y no importa si tienes papel europeo
y el lenguaje es un campo minado.
                                    Dieciséis sustantivos
para sostener las formas que la explosión hace del espacio ciudadano:
todos provenientes de los nombres de artistas antiguos. Un Instituto
que gestiona la retórica del dolor. Sus eruditos
están eximidos del servicio, pero (Dios mío)
son estrechos. Para llegar al piso superior debes subir
con bestial dolor, a través de los monótonos, nivelados
directivos mediocres del trauma,
hasta el panóptico de vidrio triple donde los complots de
profesores universitarios apuntan a un sufrimiento tan delicado que
se lo puede silbar con  labios cerrados. Para oir este lenguaje
hay que acercarse tanto a un hombre que puede besarte
o cortar tu cuello.
                        No encuentras ninguna palabra para costa,
porque todo lo que hueles es sal al anochecer. Y
perdiste tu DNI en una escaramuza en los archivos
y por lo tanto deberás caminar hacia el interior. La carta
que entregaron durante diecinueve días dice, con subrayado,
cuánto [intraducible] extrañas a las malditas gaviotas,
pavoneándose alrededor sin papeles. Y tormentas de estorninos,
sobre el embarcadero en la segura, segura Aberystwyth.

Tiffany Atkinson, Berlin, s/d
De Catula et Al, Bloodaxe Books, Northumberland, 2011
Version  © Silvia Camerotto
imagen de Gilles Tran© -Le coup de vent, en Uno de los nuestros
  
Philology

First, you write how heat
is like another body on your back:
you’re losing years each day by way of minerals.
They teach you to drink Coke with salt in
for the sweating.
                        Certain things seem close to home—
there’s always someone on the hunt for something new
to say about the moon, and everyone keeps chickens,
but you can’t get butter, never mind  a European paper,
and the language is a minefield.
                                                Sixteen nouns
to hold the shapes explosion makes of civic space:
all derived from ancient artists’ names. An Institute
which manages the rhetoric of pain. Its scholars
are exempt from service but (dear god)
they’re thin. To reach its top floor you must climb
from brute hurt, through the drab, split-
leveled middle-management of trauma,
to the triple-glazed panopticon where dons
plot points of suffering so fine they’re whistled
through closed lips. To hear that language
is to lean so closely in a man might kiss
or cut your throat.
                        You find no word for coast,
for all that you smell salt at nightfall. And
you’ve lost your ID in a skirmish at the archives
so you’ll have to trek inland. The letter
handed round for nineteen days says, underlined,
how [untranslatable] you miss the bloody seagulls,
strutting round sans papiers. And starling-storms,
above the pier in safe, safe Aberystwyth. 

lunes, diciembre 17, 2012

cecilia meireles. estirpe




**
Estirpe

Los mendigos mayores no dicen nada, no hacen nada.
Saben que es inútil y exhaustivo. Se dejan estar. Se dejan estar.
Déjanse estar al sol o a la lluvia, con el mismo aire de entero valor,
lejos del cuerpo que dejan en cualquier lugar.
Entretiénense en extender la vida por el pensamiento.
Si alguien habla, su voz huye como un pájaro que cae.
Y es de tal modo imprevista, innecesaria y sorprendente
que para oírla bien tal vez giman algún ay.
¡Oh, no gemían, no!... Los mendigos mayores son todos estoicos.
Pondrán su miseria junto a los jardines del mundo feliz
pero no quieren que, desde el otro lado, sepan de la extraña suerte
que los recorre como un río un país.
Los mendigos mayores viven fuera de la vida: se excluyeron.
Abren sueños y silencios y desnudos espacios a su alrededor.
Tienen su reino vacío, de altas estrellas que no cobijan.
Su mirar jamás mira y su boca no llama ni ríe.
Y su cuerpo no sufre ni goza. Y su mano no toma ni pide.
Y su corazón es una cosa que, si existiera, súbito olvidaría.
¡Ah!, los mendigos mayores son un pueblo que se va convirtiendo en piedra.
Ese pueblo, que es el mío. 



**
Retrato

 No tenía este rostro que tengo
tan calmo, tan triste, tan magro,
ni estos ojos tan vacíos,
ni el labio amargo.
No tenía estas manos sin fuerza,
tan paradas, tan frías, tan muertas.
no tenía este corazón
que ni se muestra.  
Y no entiendo esta mudanza,
tan simple, tan cierta, tan fácil.
¿En qué espejo se perdïó
mi rostro grácil?  


Cecília Meireles, Río de Janeiro, 1901-1964
traductor s/d
imagen de Vlada Mirkovic© – The Keeper of the Silence, en Uno de los nuestros


Estirpe

Os mendigos maiores não dizem mais, nem fazem nada.
Sabem que é inútil e exaustivo. Deixam-se estar. Deixam-se estar.
Deixam-se estar ao sol e à chuva, com o mesmo ar de completa coragem,
longe do corpo que fica em qualquer lugar.
Entretêm-se a estender a vida pelo pensamento.
Se alguém falar, sua voz foge como um pássaro que cai.
E é de tal modo imprevista, desnecessária e surpreendente
que, para a ouvirem bem, talvez gemessem algum ai.
Oh! não gemiam, não... Os mendigos maiores são todos estóicos.
Puseram sua miséria junto aos jardins do mundo feliz
mas não querem que, do outro lado, tenham notícia da estranha sorte
que anda por eles como um rio num país.
Os mendigos maiores vivem fora da vida: fizeram-se excluídos.
Abriram sonos e silencios e espaços nus, em redor de si.
Tem seu reino vazio, de altas estrelas que não cobiçam.
Seu olhar não olha mais, e sua boca não chama nem ri.
E seu corpo não sofre nem goza. E sua mão não toma nem pede.
E seu coração é uma coisa que, se existiu, já esqueceu.
Ah! os mendigos são um povo que se vai convertendo em pedra
Esse povo é que é o meu. 

Retrato

Eu não tinha este rosto de hoje,
assim calmo, assim triste, assim magro,
nem estes olhos tão vazios,
nem o lábio amargo.
Eu não tinha estas mãos sem força,
tao paradas e frias e mortas;
eu não tinha este coração
que nem se mostra.
Eu não dei por esta mudança,
tão simples, tão certa, tão fácil:
Em que espelho ficou perdida

a minha face?




viernes, diciembre 14, 2012

dante alighieri. infierno. canto duodécimo



Infierno, Canto duodécimo

[Séptimo círculo. Custodio: el Minotauro. Primera estiba: los violentas contra el prójimo o sus cosas. Custodios: los centauros. Sangre hirviente. Alejandro, Dionisio de Siracusa, Azolino da Romano, Opizzo d'Este, Guido di Montfort, Atila, Pirro, Sexto (hijo de Pompeyo), Rinieri da Corneto, Rinieri dei Pazzi. Pasadas las tres del Sábado Santo]

Era el lugar donde a descender la riba
fuimos, alpestre, y para quien lo habita, incluso,
tal que toda mirada le sería esquiva.

Como en aquella ruina que en el lado
de acá del Trento el Adigio golpea,
o por terremoto o por sostén falto,

desde la cima del monte, del que baja
al llano, está la roca tan hundida
que paso alguno daría a quien subiera,

tal de ese barranco era el descenso;
y arriba, en la punta de la rota laca
el oprobio de Creta estaba echado: *

aquel concebido en la falsa vaca;
y cuando nos vio, se mordió a sí mismo,
como quien dentro de sí la ira mata.

Mi sabio al verlo le gritó: "¿Acaso
crees que éste es el conductor de Atenas,
que allá en el mundo la muerte te llevó?

"Apártate, bestia, que éste no llega
amaestrado por tu hermana,
sino para contemplar tu pena."

Como el toro que se suelta en aquella
que ha recibido ya el golpe mortal,
y huir no sabe, mas salta aquí y allá,

vi yo al Minotauro hacer como tal;
y aquél prudente gritó: "Ve hacia el paso:
mientras enfurece, mejor es que corras."

Así tomamos el camino del descargo
de aquellas piedras, que a veces se movían
bajo mis pies por el nuevo peso.

Yo iba pensando; y me dijo él: "Piensas
tal vez en esta ruina que es guardada
por la ira bestial que he vencido ahora.

"Quiero que sepas que la otra vuelta
que descendí allá, al bajo infierno,
esta roca no estaba aún partida;

"ciertamente antes, si bien discierno,
que viniese aquel que la gran presa
le quitó a Dite del más alto cerco, **

"por toda parte, la honda sima fétida
tembló tanto que pensé que el universo
sentía amor, por el que hay quien piensa

"que a veces el mundo se convierte en caos;
y en ese punto, esta vieja roca
fue tumbada aquí y en otros sitios.

"Pero fija los ojos en el valle, que llega
la ribera de sangre en la que se quema
el que por violencia al otro daña."

¡Oh ciega codicia y cólera insensata,
que tanto nos empujas en la vida corta,
y tan mal nos hundes en la eterna!

Vi,  torcida en arco, una amplia fosa,
de modo que todo el llano abraza,
según lo que había dicho ya mi escolta;

y entre el pie de la cuesta y ella, en fila,
corrían centauros armados de saetas,
como solían en el mundo al ir de caza.

Viéndonos bajar, cada uno se detuvo,
y de la hilera tres se separaron
con arcos y dardos antes elegidos;

y uno gritó de lejos: "¿A qué martirio
vienen ustedes que bajan la cuesta?
Díganlo desde allí, o si no disparo."

Mi maestro dijo: "La respuesta
daremos a Quirón, cuando esté próximo:
mal fue tu voluntad siempre dispuesta."

Después me tocó y dijo: "Ese es Neso,
que murió por la bella Deyanira
y de sí hizo venganza por sí mismo.

"Y ese del medio, quien el pecho se mira,
es el gran Quirón, tutor de Aquiles;
aquel otro es Folo, que fue pleno de ira.

"En torno al foso andan miles y miles,
flechando toda alma que de la sangre salga
más que lo que la culpa les permite."

Nos acercamos a esas veloces fieras.
Quirón tomó una flecha y con el cabo
hizo la barba atrás sobre las mandíbulas.

Cuando hubo descubierto la gran boca,
dijo a sus compañeros: "¿Están viendo
que el de atrás mueve lo que toca?

"Así no suele hacer el pie de un muerto."
Y mi buen duca, que estaba ya ante su pecho,
donde las dos naturalezas son consortes,

respondió: "Bien vivo está, y a él tan solo
mostrarle me encomendaron el valle oscuro:
necesidad lo induce, no deleite.

"Alguien que dejó de cantar aleluya
me encomendó este oficio nuevo:
no es ladrón, ni yo ánima mala.

"Mas por esa virtud por la que muevo
mis pasos por tan salvaje estrada,
dame uno tuyo, que nos lleve pronto

"y que nos muestre por dónde se vadea
y que lleve a éste sobre el lomo,
que no es alma que por los aires vaya."

Quirón se volvió a la mano diestra
y dijo a Neso: "Vuélvete y guía,
y que pasen, si topan otra hilera."

Nos movimos con la fiel escolta
junto a la orilla de bullir bermejo,
donde los hervidos hacían gritería.

Vi gente hundida hasta el entrecejo;
y el gran Centauro dijo: "Son tiranos
que se dieron en sangre y en tener del robo.

"Aquí lloran los despiadados daños;
aquí está Alejandro, y Dionisio fiero, ***
que a Sicilia le dio dolorosos años.

"Y aquella frente de tan negro pelo
es Azolino; y aquel otro, rubio,
es Opizzo del Este, al que por cierto

"aniquiló su hijastro allá en el mundo."
Entonces me volví al poeta, y dijo:
"Este sea ahora primero, yo segundo."

Poco más allá, puso ojo el Centauro
sobre una gente que hasta la garganta
parecía asomarse en el hervidero.

Nos mostró una sombra a un lado sola,
diciendo: "Ese hendió en el seno de Dios
el corazón que sobre el Támesis gotea." ****

Después vi gente que fuera del río
tenia la cabeza y aun todo el pecho;
y bastantes de aquellos reconocí yo.

Así, de más en más iba bajando
aquella sangre, que cocía aún los pies,
y ese fue del foso nuestro paso.

"Tal como en esta parte ves
el hervidero que desciende",
dijo el Centauro, "quiero que creas

"que de esta otra en más aprieta
su fondo, hasta que el sitio obtiene
donde la tiranía conviene que gima.

"La divina justicia allí pune
a Atila, flagelo de la tierra,
y a Pirro y Sexto; in eterno exprime

"las lagrimas, que el hervor libera,
a Rinier da Corneto, a Rinier Pazzo, ****
que hicieron en los caminos tanta guerra."
Luego se volvió, y atravesó aquel vado.

Dante Alighieri (Florencia, 1265-Rávena, 1321), La divina commedia
Versión de Jorge Aulicino
más en Otra Iglesia es imposible
imagen de Gustave Doré, 1890,

Notas

*El Minotauro fue engendrado por un toro con el que gozó Pasifae, mujer del rey de Creta, que llegó oculta en una vaca de madera. Ariadna, hija también de Pasifae, es la hermana a quien alude el canto: ayudó a Teseo, líder de Atenas, a matar al Minotauro

** Las almas de los justos que Cristo le arrancó a Dite (Satanás) del Limbo, el círculo más alto del Infierno; antes de su llegada, tembló el Infierno

*** No Alejandro de Macedonia, sino Alejandro de Feres, tirano de Tesalia entre 371 y 357 aC., según algunos comentaristas. Sin embargo, son muchos los que observan, siguiendo a Boccaccio, que, debido a la mención de sólo el nombre, Alejandro tiene que ser el de Macedonia. La cuestión de que Dante pudiese colocar a Alejandro el Magno entre los violentos contra el prójimo está fuera de la discusión, pues lo fue contra su amigo Clito en un rapto de ira (no cuentan los muertos en combate, en el infierno); pero no se explica que lo haya incluido entre los tiranos, hambrientos de sangre y de rapiña.

*** Guido de Monfort, quien asesinó en 1271 a Enrique de Cornualles en la iglesia de Viterbo. El corazón de Enrique fue llevado a Londres en una copa y colocado en una alta columna sobre el Támesis

**** Se trata de famosos salteadores de caminos toscanos, colocados, igual que Alejandro, "ove la tirannia convien che gema".

miércoles, diciembre 12, 2012

diego formía. andan cayéndose



***
andan cayéndose
los días
por todos los costados

y la gravedad tira al centro
y el centro es vacío
para llenarse entonces uno
otro
nunca saben bien adónde está
qué es
lo que está haciendo:

crol
en medio del Atlántico.

El invierno se deshace justo
en el momento en que lo nada
todavía recuerda (uno) su mirada en las aguas
de la época

(otro) nada la inmensa llaga
con el grito más agudo
de los brazos más cansados
con la visión de plenitud apesadumbrada
que da la muerte.


***
con todos los jugadores

la inteligencia ha perdido la mística
es de tontos contraponer la duda al misterio
lo tangible a lo ilusorio:
vivir por descarte es el mayor contrasentido

si al final
el único ilustrado es el jardinero
que asiste erecto como pene o pezón
para que nazcan cielos de las flores siempre

y no perpetuar velorios
de jardines fenecidos.

***
todo nunca alcanza
en partes nada para seguir
jugando

vendo autopartes
pavadas burocráticas
comestibles
mastico unas rabias
practico otras paciencias

y mi estanque solo se destierra
y es el silencio y no la harina la que aumenta
y cierro los ojos y me despeja la noche
para hacer una puerta de mi cama.


Diego Formía, La Palestina, 1970
en Crol en el invierno líquido, Cartografías, Río Cuarto, 2006
imagen de Tommy Ingberg, Storm, en  Uno de los nuestros




martes, diciembre 11, 2012

jorge aulicino. moción de orden


Moción de orden

Muchos de los que nos precedieron
en el uso de la palabra
no tenían ganas de hacerlo
estaban dormidos
miraban a través nuestro
y se iban con tristeza.
Por eso hago una moción de orden:
que todo el que pida la palabra
sea previamente sometido a vejámenes
y pruebas de eficacia.

de Poeta antiguo, 1980

La poesía tiene una felicidad que le es propia

Sobre el pentagrama Haendel
señaló el momento en que comenzó a quedarse ciego
y el manuscrito yace ahora en su casa natal donde
el visitante es invitado a sentarse y escuchar el furioso advenimiento del Mesías
o lo que es igual todo es sacudido por la música
hasta los clavecines y los pisos donde Haendel jugueteó de niño
mientras la inscripción marginal señala que hay que cerrar los ojos
y pensar en la música del caos, algo
que ignoran los astronautas o que conozco
por repetidas incursiones a la realidad
pero que para Haendel fue quedarse ciego
tentar el borde de la cama, probar el vacío de cada paso
con el orinal en la mano por esos pasillos de Dios

de La caída de los cuerpos, 1983

Jorge Aulicino, Buenos Aires, 1950
en Jorge Aulicino, Estación Finlandia, Poemas reunidos 1974-2011, Bajo la luna, Buenos Aires, 2012
imagen de Paul Klee , en musicapando

domingo, diciembre 09, 2012

francisco de quevedo. 296. compara el discurso de su amor con el de un arroyo


**

296. Compara el discurso de su amor con el de un arroyo

Torcido, desigual, blando y sonoro,

te resbalas secreto entre las flores,
hurtando la corriente a los calores,
cano en la espuma y rubio en el oro.

En cristales dispensas tu tesoro,

líquido, plectro a rústicos amores;
y templando por cuerdas ruiseñores,
te ríes de crecer con lo que lloro.

De vidro, en las lisonjas, divertido,

gozoso vas al monte; y, despeñado,
espumoso encaneces con gemido.

No de otro modo el corazón cuitado,

a la prisión, al llanto se ha venido
alegre, inadvertido y confiado.


**

298. Amante que hace lección para aprender a amar de maestros irracionales

Músico, llanto, en lágrimas sonoras,

llora monte doblado en cueva fría,
y destilando líquida armonía,
hace las peñas cítaras canoras.

Ameno y escondido a todas horas,

en mucha sombra alberga poco día;
no admite su silencio compañía:
solo a tí, solitario, cuando lloras.

Son tu nombre, color y voz doliente

señas, más que de pájaro de amante;
puede aprender dolor de ti un ausente.

Estudia tu lamento y tu semblante

gemidos este monte y esta fuente,
y tienes mi dolor por estudiante.

**

326. A unos ojos hermosos que vio al anochecer
en Toscano

Diviso il sole partoriva il giorno,

languido nella tomba d'Occidente;
risorse dal sepolchro il lume ardente
di bionde stelle coronato intorno.

Era di maesta imperiosa adorno

il mio signor, che co 'l pensier cocente
la mia vita depreda egra, giacente,
per far incinerir il suo soggiorno.

La vita che die al giorno, a me la tolse,

prodiga a lui di luce ed me avara,
donna la amai, e riverila dea.

Ligommi il core il biondo crin, che sciolse,

che dal suo sguardo ad esser crudo impara,
e vedi fulminante Citherea.


Francisco de Quevedo, Madrid, 1580 — Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, 1645
de Sonetos amorosos
en Francisco de Quevedo, Obra poética I, Edición de José Manuel Blecua, Editorial Castalia, Madrid, 1999
imagen de Odilon Redon, Pandora, en Odilon Redon



viernes, diciembre 07, 2012

alberto girri. pascal



**
Pascal

Casi ninguna verdad,
el vacío
para sentirte seguro
contra la historia,
apóstata
por aconsejar la inconstancia,
la fatiga extrema,
la tempestad,
aunque los hombres no las amen,
por juzgarnos míseros
y tener tan alta idea de ti
que no quieres
compartir nuestras debilidades,
por ser tú mismo endeble
y admirar las moscas,
extrañas potencias
que ganan todas las batallas,
perturban el alma,
y devoran el resto,
por sustraerte al destino común
asomándote al abismo,
tu abismo, a tu izquierda,
y orar con un largo grito de terror,
por cerrarte a la caridad
mientras velas, implacable,
y exiges
que en esa Agonía
que durará hasta el fin del mundo
nadie se duerma,
por haberte ofrecido a Dios
tras anunciar que en todas partes
la naturaleza señala a un Dios perdido.

Casi ninguna verdad,
el vacío
y el morir solos
debajo de un poco de tierra.
Tuviste razón,
qué necios son estos discursos.


**
Pero sólo son pensamientos

Sólo los pensamientos
de quien por haber cedido a la fascinación
de idiotas de las familias, retratarlos
sin la caridad que provoca amistades,
se lo recrimina visualizándose
como algún Tolstoi chino, maestro de almas,
lo cuestionaría y reflejaría,
contrahecho, lisiado,
hombros que se levantan
por encima de su cabeza, mentón
en descenso hacia su ombligo,
dedos de más y de menos,
esforzados inclinarse de adelante atrás
remedando una actitud que propicia
la cavilación:
                           "Estoy en dificultades
porque tengo un cuerpo
y es mísero.
                       Cuando me falte,
¿qué dificultades podría tener?"

Pero sólo pensamientos
como tantos, un irse anticipando
al morir y la muerte,
a la sorpresa del miedo
de morir y la muerte,
                       como los tanteos
que en el pensamiento de Ivan Ilich
detectaba Tolstoi.


Alberto Girri, Buenos Aires, 1919-1991
en Alberto Girri, Obra Poética V, Corregidor, Buenos Aires, 1989 
imagen de Alberto Pancorbo© – La Puerta , en Uno de los nuestros

jueves, diciembre 06, 2012

heberto padilla. en tiempos difíciles




En tiempos difíciles

A aquel hombre le pidieron su tiempo
para que lo juntara al tiempo de la Historia.
Le pidieron las manos,
porque para una época difícil
nada hay mejor que un par de buenas manos.
Le pidieron los ojos
que alguna vez tuvieron lagrimas
para que contemplara el lado claro
(especialmente el lado claro de la vida)
porque para el horror basta un ojo de asombro.
Le pidieron sus labios
resecos y cuarteados para afirmar,
para erigir, con cada afirmación, un sueño
(el-alto-sueño);
le pidieron las piernas, duras y nudosas,
(sus viejas piernas andariegas)
porque en tiempos difíciles
¿algo hay mejor que un par de piernas
para la construcción o la trinchera?
Le pidieron el bosque que lo nutrió de niño,
con su árbol obediente.
Le pidieron el pecho, el corazón, los hombros.
Le dijeron
que eso era estrictamente necesario.
Le explicaron después
que toda esta donación resultaría inútil
sin entregar la lengua,
porque en tiempos difíciles
nada es tan útil para atajar el odio o la mentira.
Y finalmente le rogaron
que, por favor, echase a andar,
porque en tiempos difíciles
esta es, sin duda, la prueba decisiva.

Heberto Padilla, Puerta del Golpe, Pinar del río, 1932- Alabama, 2000
de Fuera del Juego, Premio Julián Casal, 1968
imagen de Adam Caldwell© – There is Not Even Silence, en Uno de los nuestros

miércoles, diciembre 05, 2012

ignacio uranga. apágase, están diciendo...




apágase, están diciendo, su voz, la voz, su voz
en la biosfera de esta tierra, la estratosfera bajo:
y no habrá apague alguno acaso acerca de su voz
de aquí en más: nada cambiará en la tierra ni aún
quien sufrió el cantado apague en Manhattan Lower:
estábase en su propia cama al punto Allen, satelital
su voz diciendo al mundo es de Allen esta voz, desde
Manhattan Lower, previo a “las olas rompen” o is dying:
su voz satelital en noches tardas se expandía sin horario
a lo ancho, lo largo: es de Allen, sí, esta voz, desde Lower
Manhattan, donde la cama, su cama, cuidados intensivos
en potencial dice el suceso a venir, satelital les dice desde
una cama en Manhattan Lower lo que ha de suceder a Allen
a esa voz que dice ser desde la cama de Manhattan Lower
Allen, la voz de Allen en su cama de Manhattan Lower con
cuidados intensivos: luego el sýmpathos, tal cual la bella
Grecia antigua, altas la marea y las aves lloran, rómpese
con furia un oleaje, enorme azotando el embarcadero:
Allen, satelital su voz, la voz, dice es Allen esta voz
al punto alguien lee llanto de caballos donde el mar
expresa el griego sýmpathos en profética furia sibilante:
en el caso no hay la prometida por la fe piedad ansiada
no está en la escena nada que su alcance haga algo: hay
en cambio esto: como siempre pinos arrancados a la fecha
bajo luces mercantiles que ensuciando cielan de una nieve
que artificial no cae en su caer ni trae paz de nochebuena
sino que plégase el fulgor en tonos varios a graves capitales:
International Sears hoy anuncia “Christmas with Sears” más
porcentaje del veinte relativo a descuentos y celébrese con
International Sears la breve mercantil de paz por sustitutos
que canten a la fecha alabanzas con motivos de una suerte
de algo como un santo desde el Polo Norte abajado o Belén:
refugiado de vergüenza fue al vientre de una anónima María
convencido todo fue un error, a la oscura del alma otra vez:
tal cual el caso acá: “Christmas with Sears” estamos invitados
al veinte el porcentaje de ofertas que nos cielan con fulgores
el nuestro éter expropiado cada día, tal cual el prometido pan
sobrepasa el ayuno involuntario al cordero aún en “Christmas”:
“Celebrate with Sears” artificial al modo de nevisca sin caer
que muéstranos el sino de su no caer en forma de exudación
transversal en la biosfera con desechos a cubrir, dada a respirar
tal como un obsequio en este breve impasse de nochebuena
petroquímico polo no del norte sino acá, en la bahía, blanca
en remotos tiempos, cuando hubo el obsequio y no era cáncer.

Ignacio Uranga, Bahía Blanca, 1982
de Materna, Inédito


sábado, diciembre 01, 2012

césar vallejo. donde nunca llegaremos



Donde nunca llegaremos

Donde, aún sin nuestro pie
llegase a dar por un instante
será, en verdad, como no estarse.

Es ese un sitio que se ve
a cada rato en esta vida,
andando, andando de uno en fila.

Más acá de mí mismo y de
mi par de yemas, lo he entrevisto
siempre lejos de los destinos.

Ya podéis iros a pie
o a puro sentimiento en pelo,
que a él no arriban ni los sellos.

El horizonte color té
se muere por colonizarle
para su gran Cualquieraparte.

Mas el lugar que yo me sé,
en este mundo, nada menos,
hombreado va con los reversos.

—Cerrad aquella puerta que
está entreabierta en las entrañas
de ese espejo. -¿Esta? — No; su hermana.

—No se puede cerrar. No se
puede llegar nunca a aquel sitio
—do van en rama los pestillos.

Tal es el lugar que yo me sé.

César Vallejo, Santiago de Chuco, Perú, 1892 - París, 1938
imagen de Kaveh H. Steppenwolf©, en Uno de los nuestros