sábado, enero 03, 2009

yo soy un niño

yves-tanguy-12 *



Los poetas oficiales


¿Amoldáis vuestra esfera a lo más íntimo del porvenir?


Perros enanos entecos, tenéis a vuestro servicio los escribientes nacionales, pajarracos de la patria.


Canasteros de los frutos del odio, no estoy arrepentido de tener a mi servicio las joyas y los frutos del deseo.


Principitos destronados de toda sangre de descomposición en la naturaleza.

Eugenios, Equis, Clauditos, perritos de ceniza.


de Las jaulas del sol, 1960



Carta de enero


1.


Tengo ganas de leer algo hoy.

Me sangra la poesía por la boca.

Yo era estudiante y me adoraba la Naturaleza,

pero estaba olvidado,


me hería la plenitud del Universo,

y ahora te sacudo a ti, montes de cabellos rojos,

tierras paradas en aguardiente correntino,

grandes balsas de agua alojadas en la boca.


El pavor es celeste, el líquido terreno es fuego,

los pavos reales han sido capados por el sol,

y yo ando por la siesta:

provocador de las grandes fuentes sombrías,

alojado en la voluntad animal.



2.


¿Dónde pedir auxilio sino en la Tierra?

El mar es un cantor inseparable.


Pero tú tienes también llamaradas acuáticas, Tierra.

¡Acuarelas para quién sabe qué candor!


Yo soy un niño y nadie me podrá recibir,

pero tengo coraje

y ese nativo puro que arroja los paisajes por la nariz.

Tengo un collar para todo lo que arde.


de El delito natal, 1963


Tembladerales de oro


El dolor ha abierto sus puertas al agua de oro del oro que arde

contra el oro de los ocultos tembladerales que largan el

aire de oro hacia los rojos destinos pulmonares con el

acuerdo de los fantasmas de oro coronados por los juncos

de oro bebiendo los caballos de oro los arrieros de oro

envueltos en los ponchos de oro —a veces negro a veces

rojo— y el caballero que repasa las lagunas de los oros

naturalmente populares el que se embarca en las balsas de

oro con todos los excesos de pasajeros de oro que manejan

los caballos de oro con los rebenques de oro bebiendo en

la limetilla de oro del barro de oro de los sueños de los

frescos del oro entre la majestad de las palmeras de oro

y de los ajusticiados y degollados en las isletas de oro

bajo los yacarés de oro del oro del amor.


de Tembladerales de oro, 1973


Franciso Madariaga, 1927-2000


*yves tanguy


Fuente: Antología de la poesía argentina, Selección e introducción de Raúl Gustavo Aguirre, Tomo II, Ediciones Librerías Fausto, Buenos Aires, 1979

jueves, enero 01, 2009

feliz 2009



Razón habrá tenido mi abuelo

Razón habrá tenido mi abuelo
Razón habrá tenido mi bisabuelo
Raíces de árboles son nuestros pies
Alas de ave de paso tiene nuestro corazón
¿Quién vence al fin? ¿Quién vencerá?
Pondremos nuestros ojos en la Tierra
Ella es la acogedora, ella es la guía
He tenido buenos abuelos
He tenido buenos consejos
He nacido de una buena madre

Fill mapuqui ñi pulli qui aumquei

Fill mapuqui ñi pulli qui aumquei
Ka inchí-ñ ka tefa pullinguei
Elfilalay ñi lalay
inchiñ talli pulli
Ka lepuy pepirguei tati
Pue utraqueleimi pui rume

Quiñe pulli qui sumguei inchiñ
feumeu quiñe mapu qui sumgei


fuente: Mapuches, Una sola alma somos, Editorial Tantalia, Colección rarezas, Buenos Aires, 2006

lunes, diciembre 29, 2008

intro



«Porque es en la inminencia de la muerte del lenguaje la que nos puede dibujar también la epifanía de un probable Nuevo Mundo», raúl zurita, el fin de las lenguas.

domingo, diciembre 28, 2008

vos sos mi piedra

waltercio-caldas
Dolmen

Oh, la vista desde la ventana, al amanecer,
desde el décimo piso, el mar,
el faro y los vapores de Saint-Nazaire.
La misma vista: desde el Keller, bar, al final de la Christopher
Street, los trasatlánticos que se deslizan por el
Hudson como aquí por el Loire.
Acá olímpico y lento, allá
Jugoso y fresco y negro,
el negro que lloró en mi regazo
me trajo hasta allá.
La boca de los negros es más sedosa rojiza que la boca
de los blanco, más blanda, más terrible, más
tierna y profunda. Más parecida al hocico
de los terneros del Carso, que mueren
inocentes aún antes de que los maten.
Vos sos mi piedra, Kosovel.
Resinas, sogas, tablones,
alquitrán y el silencioso deslizarse de las gomas.
Se oye más que el chapoteo del mar.
Moneda que girás en silencio, caes y te elevas en
el alcohol, no sos vos quien sisea, sisea la nafta.
Por qué en bandadas y por qué gritan.
Se desgarran. La soda rasga la vista.
Hasta que no vuelva a reposar verde,
oh, peluche de bolitas.
Con la tiza apenas tocás el palo.
El mar tras el vidrio es el otro polo del choque y se lo
bebe. La gente en verdad se desgarra.
Se desgarra como si se desgarrasen pañuelos. Este continente es
Grande. Si te agarra los pulmones, te los puede
Aplastar. Aquí el Atlántico
es macizo y gris, y se abreva en
el Loire. Las piedras, estriadas como la eternidad y
viejas. Junto al Hudson, fieras frescas,
una junto a la otra, desgarran montañas, ávidas,
el mar es muy joven aún para brindar calma.

De Τomaž Šalamun, 1941, Zagreb, ha publicado alrededor de treinta colecciones de poemas en Eslovenia y ya con su primer libro (Poker, 1966) provocó una gran convulsión en la literatura eslovena. Desechó la imaginería poética tradicional e intimista, reemplazándola por un libre juego de todo. Introdujo la presencia inconfundible del cuerpo en el texto.

tomaž šalamun
Fuente: Poesía Eslovena Contemporánea, Antología, Editorial Gog y Magog, 2006

miércoles, diciembre 24, 2008

el establo

*
Al llegar la medianoche
y al romper en llanto el Niño,
las cien bestias despertaron
y el establo se hizo vivo.

Y se fueron acercando,
y alargaron hasta el Niño
los cien cuellos anhelantes
como un bosque sacudido.

Bajó un buey su aliento al rostro
y se lo exhaló sin ruido,
y sus ojos fueron tiernos
como llenos de rocío.

Una oveja lo frotaba,
contra su vellón suavísimo,
y las manos le lamían,
en cuclillas, dos cabritos...

Las paredes del establo
se cubrieron sin sentirlo
de faisanes, y de ocas,
y de gallos, y de mirlos.

Los faisanes descendieron
y pasaban sobre el Niño
la gran cola de colores;
y las ocas de anchos picos,

arreglábanle las pajas;
y el enjambre de los mirlos
era un velo palpitante
sobre del recién nacido...

Y la Virgen, entre cuernos
y resuellos blanquecinos,
trastrocada iba y veía
sin poder tomar al Niño.

Y José llegaba riendo
acudir a la sin tino.
Y era como bosque al viento
el establo conmovido...

fuente: gabriela mistral de Ternura, canciones de niños: rondas, canciones de la tierra, estaciones, religiosas, otras canciones de cuna. Madrid,Saturnino Callejas, 1924.
*giotto

martes, diciembre 23, 2008

tremble in pain



Have you ever loved a woman so much you tremble in pain?
Have you ever loved a woman so much you tremble in pain?
And all the time you know she bears another mans name.

But you just love that woman so much its a shame and a sin.
You just love that woman so much its a shame and a sin.
But all the time you know she belongs to your very best friend.

Have you ever loved a woman and you know you cant leave her alone?
Have you ever loved a woman and you know you cant leave her alone?
Something deep inside of you wont let you wreck your best friends home.

domingo, diciembre 21, 2008

cotidiana


él la llama el sábado a la madrugada.
él —qué hacías?
ella —en la cama, leyendo, pero antes, lustré el bronce de toda mi casa.
él —por?
ella —ansiedad, supongo.
él —yo estoy experimentando con haikus y tankas.
ella se queda en silencio.
él (con entusiasmo)—está bueno!
ella sigue en silencio.
él —estamos hechos mierda,no?

jueves, diciembre 18, 2008

nemo 'el ángel'

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Film

Una vez a Nemo ‘el ángel’ le rompí la cabeza.
Yo tenía 10 años y un corazón violento como mis malas palabras.
Y una voz agria y dura que sabía colarse en los tranvías
y dar vueltas en las Barrancas de Belgrano seguida por los guardianes.
Él era un niño rubio y manso dejado de la mano de Dios.
Y hasta tenía los ojos húmedos de un galgo que lame las manos del castigo.
Pactaba con medallitas de lata y se regía por una oración.
Y jamás se le ocurría pensar que a las muchachas había que poseerlas.

Pero éramos camaradas.
Yo con mi afán de romperlo todo. De socavarlo todo.
—Hasta las lenguas grasosas del Río de la Plata en días de rabona—.
Con mi lujosa agresividad de niño aceptado en rueda de mayores.
Con mi insolencia zumbona de pantaloncitos rotos en el traste.
Con mi alegría salvaje que tuteaba a las ‘señoritas’.
—En Echeverría y 11 de septiembre le lustraba los ojos a mi infancia.

Y entre el olor y el sabor de la mañana sentada sobre mis rodillas
sacaba a mi corazón y en mis manos se lo daba a comer a los gorriones.
Esto hacía gruñir a los ingleses de piernas de palo y voz de vidrios rotos.
Pero mi honda lograba frustrar el servilismo de los porteros
y el corazón salía ileso porque era puro como la pepita de un carozo.

Entonces yo estaba enamorado de Perla White y de mi maestra de tercer grado.
Me gustaban los ojos oscuros y las pestañas rizadas de Pola Negri.
Y tenía una novia a quien le relataba las aventuras de Sandokán.
Se llamaba Pola Morera y era linda como la estampa de un libro.
Por ella quería ser Williams S. Hart, o el capitán de ‘La amenaza oculta’.
A mi novia le gustaban los ojos de acero de los cowboys de las películas
y me llamaba su pequeño soldadito invasor.
Porque mi voz era agria y dura dolía como una pedrada
y siempre tenía los puños listos para trizar narices.

Él, con su dulzura de arcángel doblado bajo los cornisones
en una mañana de primavera de cielo verde y nubes de cartón.
Yo, con mi hisopo flamígero encendiendo las mejillas de las muchachas
en una barricada de guerrilleros de barrio.

Hoy Nemo ‘el ángel’ anda por las plazas de Buenos Aires
y predica el salvacionismo con voz de Biblia y un tajo en la cabeza.
A veces se acompaña de un órgano y dice que ve a Dios sobre los árboles
y a Cristo sobre las aguas sucias del pecado con intención de lavarlas.

Pero yo sólo sé que Nemo ‘el ángel’ es corredor de retratos.

de Tumulto, 1935

José Portogalo
fuente: José Portogalo, Los pájaros ciegos y otros poemas, Biblioteca Básica Argentina, Centro Editor América Latina, Buenos Aires, 1992.

miércoles, diciembre 17, 2008

jacques réda. personajes en el suburbio

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personajes en el suburbio
Ustedes nunca terminan de agregar más cosas,
cajas, casas, palabras.
Sin ruido el amontonamiento aumenta en el centro de la vida
y los empuja a la periferia,
a los basureros, las autopistas, las ortigas;
ustedes solo existen como restos o humo.
Sin embargo, caminan,
dando la mano a sus hijos alucinados
bajo el cielo vasto, y no avanzan;
se estancan para siempre frente al muro de la extensión
donde las cajas, las palabras rotas, las casas se les reúnen,
los empujan un poco más lejos en esa luz
a la que cada vez le cuesta más soñarlos.
Antes de desaparecer,
ustedes se dan vuelta para sonreírle a su mujer rezagada
pero ella también está atrapada en un remolino de soledad,
y sus rasgos borrosos son los de una vieja foto.
Ella no responde, pesada y desconsolada con el peso del día sobre sus párpados,
con ese peso vivo que se mueve en su carne y la incomoda,
y el último billete del mes plegado en su blusa.

de Amen (1968)

personnages dans la banlieue
Vous n'en finissez pas d'aujouter encore des choses,
des boîtes,des maisons, des mots.
Sans bruit l'encombrement s'accroit au centre de la vie,
et vous êtes poussés vers la périphérie,
vers les dépotoirs, les autoroutes, les orties;
vous n'existez plus qu'à l'état de débris ou de fumée.
Cependant vous marchez
donnant la main à vos enfantas hallucinés
sous le ciel vaste, et vous n'avancez pas;
vous piétinez sans fin devant le mur de l'éntendue
où les boîtes, le mots cassés, les maisons vous rejoignent,
vous repoussent un peu plus loin dans cette lumière
qui a de plus en plus de peine à vous rêver.
Avant de disparaîtr,
vous vous retournez pour sourire à votre femme attardée,
mais elle est prise aussi dans un remous de solitude,
et ses traits flous sont ceux d'une vieille photographie.
Elle ne répond pas, lourde et navrante avec le poids du jour sur ses paupières,
avec ce poids vivant qui bouge dans sa chair et qui l'encombre,
et le dernier billet du mois plié dans son corsage.

jacques réda

fuente: Poesía francesa contemporánea (1940-1997), edición bilingüe. Selección, traducción, prólogo y notas, Jorge Fondebrider, Editorial Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1997.

lunes, diciembre 15, 2008

robert burns. coming thro' the rye



Coming thro' the rye, poor body,
Coming thro' the rye,
She draiglet a' her petticoatie
Coming thro' the rye.

O, Jenny's a' wat, poor body;
Jenny's seldom dry;
She draiglet a' her petticoatie
Coming thro' the rye.

Gin a body meet a body
Coming thro' the rye,
Gin a body kiss a body -
Need a body cry?

Gin a body meet a body
Coming thro' the glen,
Gin a body kiss a body -
Need the warld ken?

por Robert Burns, 1759-1796, escrito en 1782
* The catcher in the rye, J.D.Salinger