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sábado, enero 15, 2011

poesía argentina. resplandor extraño y casi triste y otros


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Hierba

Iba a cortarte pero me detuve.
¿Cómo impedir a Dios tu acercamiento?
Tus dueños son el sol, el agua, el viento,
las iluminaciones de la nube.

Vives de nada, así, como con tiento,
Mas a tu lado, se hincha, crece, sube
la vida vegetal, la vida en que hube
de ver tu savia y de sentir tu aliento.

Oh, hierba, que en lo bueno y en lo malo
hallas pureza idéntica y regalo.
Miro a mis pies el mundo a que has venido

de poca tierra y mansedad umbría.
En él hay todo lo que yo quería
para permanecer desconocido.

Horacio Rega Molina,San Nicolás, 1899- Capital Federal, 1957
de Sonetos con sentencia de muerte, 1940

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Corazón del Oeste

3
Como antes lloviznaba, como el canto
Que antes caía en lluvia y sal radiosa,
¡Ay!, la artería floral volcada en llanto
Muere amapola y muere mariposa.

Junto a las líneas de mi mano abierta
LLegas, amargo río, y te detienes.
Nave de soledad, balsa constante.
Qué solo árbol, qué cerrada puerta,
Qué piedra en muro y epitafio amante.
¡Ay!, lloviznaba el oro de tus sienes
En permanente litoral fragante.

Vicente Barbieri, Alberti, 1903- Buenos Aires, 1956
de Corazón del Oeste, 1941

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Tarde de primavera o de otoño

Tarde de primavera o de otoño de principios de febrero?
Grillos en la limpidez llovida, tan pura que nos duele.
-Oh, Rimbaud frente al vacío apenas dorado, a la nada encantada e infinita,
resplandor extraño y casi triste de unas verdes presencias
que esperan el mensaje de los espíritus que volverán dentro de algunos momentos.

Dónde están los pájaros ahora?

En esta tarde recuerdo la otra.
Niebla luminosa sobre las fachadas, sobre el pasto, sobre los árboles, a las 4.
Una felicidad súbita e interior de un resplandor inmóvil como un ángel
que sonriera para nadie
apenas, muy apenas traspuesto el límite de la siesta de Enero.

Juan L. Ortíz,
de El álamo y el viento, 1947


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El amor
bello era trattare al quanto d'amore
Dante, Vita Nuova

Alberto Girri, Buenos Aires, 1919-1991
en Otro río que pasa y en este blog
I
III


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Todos los poemas pertenecen a Otro río que pasa, Bajo la luna, Buenos Aires, 2010 y en este caso, fueron seleccionados por Jorge Aulicino para 'Diez poemas de la década del 40'
imagen: John Jude Palencar

viernes, enero 07, 2011

poesía argentina. cortázar, marechal, wilcock. de otro río que pasa. selección jorge aulicino


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Soneto

Esto es amor, oh caracol que aloja
la analecta sonora del pasado
y astuto en su recinto, ensimismado
reitera azul de mar y rosa roja.

El eco, ya, una flor que se deshoja
en perfume y color multiplicado-
Esto es amor, de nuevo marchitado
con la reiteración de cada hoja.

Y nunca menos solo y más seguro
por oscuro, por solo y asumido
-fidelidad del lirio a su color-

estatua leal, de espaldas al futuro
con un nombre infinito y repetido
de piedra y sueño y nada, esto es amor.

Julio Cortázar, Bruselas, 1914- París, 1984
de Salvo el crespúsculo, recopilación 1984-2009. El poema lleva la anotación siguiente: soneto petrarquista de los años cuarenta, tiempo en que la abstracción y la forma bastaban para la felicidad.


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Del amor navegante

Porque no está el Amado en el Amante
Ni el Amante reposa en el Amado,
Tiende amor su velamen castigado
Y afronta el ceño de la mar tonante.

Llora el Amor en su navío errante
Y la tormenta libra su cuidado,
Porque son dos: Amante desterrado
Y Amado con perfil de navegante.

Si fuesen uno, Amor no existiría
Ni llanto ni bajel ni lejanía,
Sino la beatitud de la azucena.

¡Oh amor sin remo, en la Unidad gozosa!
¡Oh círculo apretado de la rosa!
Con el número Dos nace la pena.

Leopoldo Marechal, Buenos Aires, 1900-1970
de Sonetos a Sophia, 1940


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El augurio

Sentados sobre un muro de Troyanos
vieron pasar a Helena, sorprendidos,
en un barco de remos repetidos,
y con asombro unieron sus dos manos;

y en el cielo sus rápidos hermanos,
sobre el puerto de Ilión inadvertidos,
anunciaron desastres, y sonidos
de guerra, y otros barcos espartanos.

También al verte imaginé las furias
de una guerra fatal y prolongada,
llena de ardor, de encantos, y de injurias,

este asedio tan largo de los días
ya fue previsto en tu primer mirada,
ya me venciste cuando sonreías.

Juan Rodolfo Wilcock, Buenos Aires, 1919 - Lubriano, 1978
de Persecución de las musas menores, 1945

*** Todos los poemas pertenecen a Otro río que pasa, Bajo la luna, Buenos Aires, 2010 y en este caso, fueron seleccionados por Jorge Aulicino para 'Diez poemas de la década del 40'
imagen Angelicatas© – Scene with Odalisque(Oblivion), en uno de los nuestros