lunes, diciembre 29, 2008

intro



«Porque es en la inminencia de la muerte del lenguaje la que nos puede dibujar también la epifanía de un probable Nuevo Mundo», raúl zurita, el fin de las lenguas.

domingo, diciembre 28, 2008

vos sos mi piedra

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Dolmen

Oh, la vista desde la ventana, al amanecer,
desde el décimo piso, el mar,
el faro y los vapores de Saint-Nazaire.
La misma vista: desde el Keller, bar, al final de la Christopher
Street, los trasatlánticos que se deslizan por el
Hudson como aquí por el Loire.
Acá olímpico y lento, allá
Jugoso y fresco y negro,
el negro que lloró en mi regazo
me trajo hasta allá.
La boca de los negros es más sedosa rojiza que la boca
de los blanco, más blanda, más terrible, más
tierna y profunda. Más parecida al hocico
de los terneros del Carso, que mueren
inocentes aún antes de que los maten.
Vos sos mi piedra, Kosovel.
Resinas, sogas, tablones,
alquitrán y el silencioso deslizarse de las gomas.
Se oye más que el chapoteo del mar.
Moneda que girás en silencio, caes y te elevas en
el alcohol, no sos vos quien sisea, sisea la nafta.
Por qué en bandadas y por qué gritan.
Se desgarran. La soda rasga la vista.
Hasta que no vuelva a reposar verde,
oh, peluche de bolitas.
Con la tiza apenas tocás el palo.
El mar tras el vidrio es el otro polo del choque y se lo
bebe. La gente en verdad se desgarra.
Se desgarra como si se desgarrasen pañuelos. Este continente es
Grande. Si te agarra los pulmones, te los puede
Aplastar. Aquí el Atlántico
es macizo y gris, y se abreva en
el Loire. Las piedras, estriadas como la eternidad y
viejas. Junto al Hudson, fieras frescas,
una junto a la otra, desgarran montañas, ávidas,
el mar es muy joven aún para brindar calma.

De Τomaž Šalamun, 1941, Zagreb, ha publicado alrededor de treinta colecciones de poemas en Eslovenia y ya con su primer libro (Poker, 1966) provocó una gran convulsión en la literatura eslovena. Desechó la imaginería poética tradicional e intimista, reemplazándola por un libre juego de todo. Introdujo la presencia inconfundible del cuerpo en el texto.

tomaž šalamun
Fuente: Poesía Eslovena Contemporánea, Antología, Editorial Gog y Magog, 2006

miércoles, diciembre 24, 2008

el establo

*
Al llegar la medianoche
y al romper en llanto el Niño,
las cien bestias despertaron
y el establo se hizo vivo.

Y se fueron acercando,
y alargaron hasta el Niño
los cien cuellos anhelantes
como un bosque sacudido.

Bajó un buey su aliento al rostro
y se lo exhaló sin ruido,
y sus ojos fueron tiernos
como llenos de rocío.

Una oveja lo frotaba,
contra su vellón suavísimo,
y las manos le lamían,
en cuclillas, dos cabritos...

Las paredes del establo
se cubrieron sin sentirlo
de faisanes, y de ocas,
y de gallos, y de mirlos.

Los faisanes descendieron
y pasaban sobre el Niño
la gran cola de colores;
y las ocas de anchos picos,

arreglábanle las pajas;
y el enjambre de los mirlos
era un velo palpitante
sobre del recién nacido...

Y la Virgen, entre cuernos
y resuellos blanquecinos,
trastrocada iba y veía
sin poder tomar al Niño.

Y José llegaba riendo
acudir a la sin tino.
Y era como bosque al viento
el establo conmovido...

fuente: gabriela mistral de Ternura, canciones de niños: rondas, canciones de la tierra, estaciones, religiosas, otras canciones de cuna. Madrid,Saturnino Callejas, 1924.
*giotto

martes, diciembre 23, 2008

tremble in pain



Have you ever loved a woman so much you tremble in pain?
Have you ever loved a woman so much you tremble in pain?
And all the time you know she bears another mans name.

But you just love that woman so much its a shame and a sin.
You just love that woman so much its a shame and a sin.
But all the time you know she belongs to your very best friend.

Have you ever loved a woman and you know you cant leave her alone?
Have you ever loved a woman and you know you cant leave her alone?
Something deep inside of you wont let you wreck your best friends home.

domingo, diciembre 21, 2008

cotidiana


él la llama el sábado a la madrugada.
él —qué hacías?
ella —en la cama, leyendo, pero antes, lustré el bronce de toda mi casa.
él —por?
ella —ansiedad, supongo.
él —yo estoy experimentando con haikus y tankas.
ella se queda en silencio.
él (con entusiasmo)—está bueno!
ella sigue en silencio.
él —estamos hechos mierda,no?

jueves, diciembre 18, 2008

nemo 'el ángel'

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Film

Una vez a Nemo ‘el ángel’ le rompí la cabeza.
Yo tenía 10 años y un corazón violento como mis malas palabras.
Y una voz agria y dura que sabía colarse en los tranvías
y dar vueltas en las Barrancas de Belgrano seguida por los guardianes.
Él era un niño rubio y manso dejado de la mano de Dios.
Y hasta tenía los ojos húmedos de un galgo que lame las manos del castigo.
Pactaba con medallitas de lata y se regía por una oración.
Y jamás se le ocurría pensar que a las muchachas había que poseerlas.

Pero éramos camaradas.
Yo con mi afán de romperlo todo. De socavarlo todo.
—Hasta las lenguas grasosas del Río de la Plata en días de rabona—.
Con mi lujosa agresividad de niño aceptado en rueda de mayores.
Con mi insolencia zumbona de pantaloncitos rotos en el traste.
Con mi alegría salvaje que tuteaba a las ‘señoritas’.
—En Echeverría y 11 de septiembre le lustraba los ojos a mi infancia.

Y entre el olor y el sabor de la mañana sentada sobre mis rodillas
sacaba a mi corazón y en mis manos se lo daba a comer a los gorriones.
Esto hacía gruñir a los ingleses de piernas de palo y voz de vidrios rotos.
Pero mi honda lograba frustrar el servilismo de los porteros
y el corazón salía ileso porque era puro como la pepita de un carozo.

Entonces yo estaba enamorado de Perla White y de mi maestra de tercer grado.
Me gustaban los ojos oscuros y las pestañas rizadas de Pola Negri.
Y tenía una novia a quien le relataba las aventuras de Sandokán.
Se llamaba Pola Morera y era linda como la estampa de un libro.
Por ella quería ser Williams S. Hart, o el capitán de ‘La amenaza oculta’.
A mi novia le gustaban los ojos de acero de los cowboys de las películas
y me llamaba su pequeño soldadito invasor.
Porque mi voz era agria y dura dolía como una pedrada
y siempre tenía los puños listos para trizar narices.

Él, con su dulzura de arcángel doblado bajo los cornisones
en una mañana de primavera de cielo verde y nubes de cartón.
Yo, con mi hisopo flamígero encendiendo las mejillas de las muchachas
en una barricada de guerrilleros de barrio.

Hoy Nemo ‘el ángel’ anda por las plazas de Buenos Aires
y predica el salvacionismo con voz de Biblia y un tajo en la cabeza.
A veces se acompaña de un órgano y dice que ve a Dios sobre los árboles
y a Cristo sobre las aguas sucias del pecado con intención de lavarlas.

Pero yo sólo sé que Nemo ‘el ángel’ es corredor de retratos.

de Tumulto, 1935

José Portogalo
fuente: José Portogalo, Los pájaros ciegos y otros poemas, Biblioteca Básica Argentina, Centro Editor América Latina, Buenos Aires, 1992.

miércoles, diciembre 17, 2008

jacques réda. personajes en el suburbio

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personajes en el suburbio
Ustedes nunca terminan de agregar más cosas,
cajas, casas, palabras.
Sin ruido el amontonamiento aumenta en el centro de la vida
y los empuja a la periferia,
a los basureros, las autopistas, las ortigas;
ustedes solo existen como restos o humo.
Sin embargo, caminan,
dando la mano a sus hijos alucinados
bajo el cielo vasto, y no avanzan;
se estancan para siempre frente al muro de la extensión
donde las cajas, las palabras rotas, las casas se les reúnen,
los empujan un poco más lejos en esa luz
a la que cada vez le cuesta más soñarlos.
Antes de desaparecer,
ustedes se dan vuelta para sonreírle a su mujer rezagada
pero ella también está atrapada en un remolino de soledad,
y sus rasgos borrosos son los de una vieja foto.
Ella no responde, pesada y desconsolada con el peso del día sobre sus párpados,
con ese peso vivo que se mueve en su carne y la incomoda,
y el último billete del mes plegado en su blusa.

de Amen (1968)

personnages dans la banlieue
Vous n'en finissez pas d'aujouter encore des choses,
des boîtes,des maisons, des mots.
Sans bruit l'encombrement s'accroit au centre de la vie,
et vous êtes poussés vers la périphérie,
vers les dépotoirs, les autoroutes, les orties;
vous n'existez plus qu'à l'état de débris ou de fumée.
Cependant vous marchez
donnant la main à vos enfantas hallucinés
sous le ciel vaste, et vous n'avancez pas;
vous piétinez sans fin devant le mur de l'éntendue
où les boîtes, le mots cassés, les maisons vous rejoignent,
vous repoussent un peu plus loin dans cette lumière
qui a de plus en plus de peine à vous rêver.
Avant de disparaîtr,
vous vous retournez pour sourire à votre femme attardée,
mais elle est prise aussi dans un remous de solitude,
et ses traits flous sont ceux d'une vieille photographie.
Elle ne répond pas, lourde et navrante avec le poids du jour sur ses paupières,
avec ce poids vivant qui bouge dans sa chair et qui l'encombre,
et le dernier billet du mois plié dans son corsage.

jacques réda

fuente: Poesía francesa contemporánea (1940-1997), edición bilingüe. Selección, traducción, prólogo y notas, Jorge Fondebrider, Editorial Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1997.

lunes, diciembre 15, 2008

robert burns. coming thro' the rye



Coming thro' the rye, poor body,
Coming thro' the rye,
She draiglet a' her petticoatie
Coming thro' the rye.

O, Jenny's a' wat, poor body;
Jenny's seldom dry;
She draiglet a' her petticoatie
Coming thro' the rye.

Gin a body meet a body
Coming thro' the rye,
Gin a body kiss a body -
Need a body cry?

Gin a body meet a body
Coming thro' the glen,
Gin a body kiss a body -
Need the warld ken?

por Robert Burns, 1759-1796, escrito en 1782
* The catcher in the rye, J.D.Salinger

sábado, diciembre 13, 2008

eugenio montale. la casa de los aduaneros

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La casa de los aduaneros

Tú no recuerdas la casa de los aduaneros
sobre la elevación inclinada sobre la escollera:
desolada te espera desde la noche
en que entró en ella el enjambre de tus pensamientos
y se detuvo inquieto.

La marejada azota hace años la vieja muralla
y el sonido de tu risa ya no es alegre:
la brújula gira loca a la ventura
y el cálculo de los dados no regresa.
Tú no recuerdas; otro tiempo trastorna
tu memoria; un hilo se devana.

Tengo todavía la punta; pero se aleja
la casa y sobre el techo la ennegrecida
veleta gira sin piedad.
Tengo la punta; pero tú estás sola
casi ni respiras en la oscuridad.

Oh el horizonte en fuga donde se enciende
rara la luz del petrolero.
¿Es este el paso? (Pulula todavía el oleaje
sobre el acantilado que se desploma).
Tú no recuerdas la casa de esta
noche mía. Y yo no sé quién va y quién queda.

Eugenio Montale, (Génova, 1891-Milán, 1981) Le occasioni; Parte quarta
Versión © Jorge Aulicino

La casa dei doganieri
Tu non ricordi la casa dei doganieri
sul rialzo a strapiombo sulla scogliera:
desolata t’attende dalla sera
in cui v’entrò lo sciame dei tuoi pensieri
e vi sostò irrequieto.
Libeccio sferza da anni le vecchie mura
e il suono del tuo riso non è più lieto:
la bussola va impazzita all’avventura
e il calcolo dei dadi più non torna.
Tu non ricordi; altro tempo frastorna
la tua memoria; un filo s’addipana.
Ne tengo ancora un capo; ma s’allontana
la casa e in cima al tetto la banderuola
affumicata gira senza pietà.
Ne tengo un capo; ma tu resti sola
né qui respiri nell’oscurità.
Oh l’orizzonte in fuga, dove s’accende
rara la luce della petroliera!
Il varco è qui? (Ripullula il frangente
ancora sulla balza che scoscende...)
Tu non ricordi la casa di questa
mia sera. Ed io non so chi va e chi resta.


Eugenio Montale
Versión de Jorge Aulicino
fuente: otra iglesia es imposible

viernes, diciembre 12, 2008

víctor redondo. poema

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Poema

Finalmente supimos que la paz era una metáfora de la ausencia.
Que las palabras no dejarían de cruzarse sobre los cuerpos
cuando el amor estableciera sus colonias. Los libros,
portadas de la inmensa noche,
traducción del magro río de la vida en su cauce solitario,
acompañando las mismas palabras: dejar dicho
"Trabajo, trabajo", mi pequeño arte reducido a mutilaciones,
trozos del tiempo arrebatados a la idea de eternidad,
no la eternidad, las marcas de la antigua pintura en la oscura tela
sobre estas nuevas e incesantes creaciones.
¿Qué otra pacífica vida sino el fuego? ¿Qué otra vida?
Tras los vidrios hay quienes luchan por óperas descifrabels,
otra dicta la forma y el contenido, otro,
uno mismo en la misma noche, repite incesantemente
la lujuriosa victoria de estar vivo y proseguir.
¿Por qué temer a demasiadas palabras?
¿Temer el arte de la vida?
¿Por qué temer enfrentarse a un ser imperfecto
y a su lucha contra los topos uranos de la mente
a pie descalzo bajo todos los soles invisibles
si está ahí y sus blasfemias
son su vida, y no el final de un libro de vanas ciencias?
Siempre la forma bajo su arte de reliquias piadosas
siempre la tarea de ir abriendo las ramas
hasta la savia central que canta ¿y qué
si nadie nadie? ¿y cuánto bajo qué leyes del monte de piedad más absurdo?
Cisnes y blancas formaciones,
emblemas de fascinación: perros callejeros de disfraz sublime
atados a lo que aparece y desaparece
antes que el ojo pueda fijar su sentencia.
Porque si esta vida se acaba, si se rompen los vasos delirantes del inextinguible sabor
ninguna ley reverá sus causas, ninguna cadena se romperá hace mucho tiempo
y solo y perdido seré el errante que por eternidades se lamenta
y golpearé vanamente las puertas de los crueles cerrojos
y cruel como la impotencia
contaré mi paso, mis pasos,
los únicos testigos de la vida que permanece y es eterna
pero que ya no tendrá ninguna importancia.

víctor redondo