lunes, agosto 11, 2025

Ignacio Di Tullio, Él también trabaja a golpe de sol

 


Él también trabaja a golpe de sol.

Boca arriba, en un rincón del patio

traza un ángulo con las medianeras

y a ojo corta un vértice del cuadro.

Le gustaría poder enmarcar todo el cielo

pero sus  herramientas  le permiten recortar

solo una escuadra, un fragmento.

Miren al inmigrante

recostado en el banco de cemento

como esos animales que se camuflan

para escapar de sus predadores

pasa el resto del día preguntándose

cómo hacer para formar parte del paisaje.

 

Ignacio Di Tullio, Villa Adelina, Buenos Aires,1982, 

De Famiglia,  Fragmento ‘Del cielo’, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2024, Segunda edición

domingo, agosto 10, 2025

Miguel Gaya. Segunda parte. Poema II




 Segunda parte . Poema II

 

Caminamos a la orilla de nuestra mente, un lugar al que llegan pensamientos rotos,

y dejan en la arena restos de algo enorme, ya perdido, y unos caracoles como orejas,

y algas entre muertas y vivas, enroscadas en los hoyos de la playa. La mente se ha ausentado

 

hace tiempo, y nadie tiene noticias de ella. Nadie sabe muy bien adónde se ha ido,

si ha logrado olvidarnos esta vez, o si puede volver, luminosa y altiva.

Caminamos por campos neblinosos, repletos de charcos y ahí está la mente, ahí respira.

 

No la vemos, no la escuchamos, por más que un susurro monocorde, autómata, nos sobrecoge

mientras caminamos, quizás en círculos, quizás alejándonos de ella, de su centro.

Hay algo más allá de cuanto miramos, algo que se eleva y se desploma, y que nos habla.

 

***

Quisiéramos un lugar quieto para todo, un lugar que conservara la conversación

que sostenemos con el mundo. Pero el mundo resulta esquivo, nuestra mente

casi ajena en su soliloquio, y todo fluye hacia el ruido de la aniquilación.

 

Al caminar hacia la intemperie intuimos un lugar de ruinas, un pasado

donde algo estuvo antes, no construido sino eterno, y así nos perdemos

en cierta neblina, donde nadie ha estado ni ha hecho pie.

 

Es curiosa esta pretensión de inmovilidad, cuando somos

quienes más nos movemos, inquietos por la hora que se avecina,

y sin saber qué trae la hora, que trae después de ella, qué vacío.

 

***

Acaso lo más extraño de este lugar sea que haya existido una vez,

que haya guardado calor y textura, y un sentido para quien lo vio

levantarse en el aire como un sol benigno. Ahora dudamos

 

de nuestros recuerdos, si alguna vez los tuvimos, o fueron nuestros.

Una cadencia como de música perdida nos ronda, una definición

arcaica y sin aplicación a cualquier fenómeno que recordemos.

 

Porque eso somos, un viejo chiste que se frena y recomienza sin solución

alguna. Una referencia a algo que extraviamos y no sabemos dónde ni

en qué nos afecta su pérdida, pero por ella estamos acá, y perduramos.


 Miguel Gaya, Ayacucho, 1953

de Tríptico de la Memoria Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2022

Seleccionado por Jorge Aulicino

sábado, agosto 09, 2025

Gerardo Lewin. No me gusta el proceso


No me gusta el proceso

ni mucho tampoco el resultado.

Esta desazón demorada
de las primeras palabras
que se abren paso a golpes.
Uf... Prefiero evitarlo.

Sí, cómo no: también a mí me surgen
grandes frases mientras camino,
bellas ideas antes de babear la almohada,
primeros premios,
invitación a festivales.

Lean en mis cuadernos,
en la memoria irrecuperable del celular,
en la servilletita de papel
que fue a parar al lavarropas:
todo lo legaré para mejor provecho
de las generaciones por venir, más diligentes.

Y esto de sentarse a consumir
al menos un café,
en attendant...

Viene. No viene.

Agoreros visionarios profetizan
inteligencias sorprendentes y capaces
de componer sofisticados versos.
Desgarradores, místicos.
Ya no veo la hora de que salgan al mercado
para acabar de una vez con tanto incordio.

Amigos, compatriotas, camaradas...



Gerardo Lewin, Buenos Aires, 1955
Inédito
Imagen de Fernando Botero

viernes, agosto 08, 2025

Silvia Camerotto. Fantasías


 Fantasías

 

Todo se convierte en tragedia.

A ella le preocupa que no se cambió las medias

y la van a internar.

A mí me preocupa que se muera:

Sin error ni ejercicio ni entrenamiento.

Hechos cotidianos.

Levantarse, hacer pis, lavarse los dientes…

Tomar café mientras otros paren un hijo,

o se drogan para enfrentar el día y se bañan

y se visten y se suben al colectivo.

Infelicidad y felicidad caminan una al lado de la otra.

Tener una familia,

envejecer con alguien.

La realidad son ángulos,

casas cuadradas,

orificios por donde se escapa la esperanza.

¡Que no perdamos la fe!

Como Eliot, me pregunto si la estoicidad da entidad al poeta.

Somos la civilización de la rotura.

Tom-toms,

Pedazos en el piso.

La lateralidad de los cuerpos

que arrastra esta visión temporal,

separada de mí.

Té verde. Animal print. Jóvenes que vuelven de la luna

Una larga hilera de mujeres vestidas de blanco.

Drum duel.

Otra vez pedazos en el piso.

Medio lastimados, no vemos lo mismo.

Algunas cosas vuelven con la precisión

de los fenómenos naturales y

el instinto separa lo indispensable de lo que no lo es.

¿Cuál es tu cuco? ¿Cuál es el mío?

Al alba canciones ruidosas.

La lógica cae como relámpago.

La lógica que pierdo,

la noria y el puente.

Al alba canciones ruidosas

entre el gato, el ventilador y yo.

 

Fui a buscar el fuentón el martes,

pero el martes llovía.

Pensé en el peso del agua,

en el enchastre de los muertos.

Pensé más de lo necesario.

El tiempo apura.

Al fuentón se lo tragó la tierra.

 

Ahora solo hay golpes en la casa.

Caídas.

Gente que lleva muebles.

Rastros diminutos de la mutación del espacio

que habitará un extraño

que no soy yo.


Silvia Camerotto, Buenos Aires, 1959

Inédito

jueves, agosto 07, 2025

Eduardo Aibineder. Nada es suave



 NADA ES SUAVE

para el que cae

ni el idílico poema

del principio

ni la arena, ni el agua

o la mullida piel del conejo.

Nada es suave:

El poema del principio puja

contra el poema del fin;

todos los días un duelo.

A su vez,

el mundo dividido

entre los que acompañan

al poema del fin

hasta sus últimas consecuencias

y los que no

(en esto, como en todo,

hay volátiles propósitos opuestos).

Quien interminablemente cae

día a día manipula

los resultados

en favor del poema del fin.

Nada es suave para el que cae:

el poema del fin

exige ser leído

con un desplome óptico.


Eduardo Aibinder, Buenos Aires, 1968

de Quién es quién, en 'La orden que vino de arriba', Bajo la Luna, Buenos Aires, 2025

 

miércoles, agosto 06, 2025

Eduardo Mileo. Tinta china




 Silencio de acuario.

Algo está por suceder.

No se vislumbra aún.

No tiene forma.

Pero late. Obliga

a esforzar el oído.


No tiene forma

pero se asoma

la muy tenue

claridad de un sonido

que todavía no se escucha.


Un agua elemental

un vidrio vivo

en el silencio.

Acuario donde unos

peces mudos

se agitan.


Algo está por suceder.

Apenas late y

todavía

no tiene forma.

Pero el susurro

de su pequeño corazón

obliga

a esforzar el oído.


Eduardo Mileo, Buenos Aires, 1953

de Blanco Móvil, Ediciones en Danza,  Buenos Aires, 2024

martes, agosto 05, 2025

Marina Serrano. Poema de Simonías.



 Y entonces el modelo (typos) de la gran generación de

Adán será exaltado, porque es anterior al cielo, la tierra

y los ángeles.

EVANGELIO DE JUDAS


ESTRUCTURA sostenida por la fe

de sus elementos, ni buenos, ni malos,

elementos en el interior no visible, elementos

complejos incluidos en otros que los trascienden.

La medida de la fortaleza es el punto más débil


y la estructura sostenida por la fe

y la piedra angular

son una misma piedra en otro sitio, la clave

es la cuña, y a veces, las piedras atraviesan

el muro, el interior y el exterior

de lo que antes no existía

ni dentro ni fuera.


La piedra que descartaron,

sustancia mineral sólida e incomburente,

poco maleable e insoluble en agua,

es espejo

en que las demás

piedras encastradas, se miran mientras soportan

la compresión. El hierro

es necesario para otras tensiones

y esfuerzos de corte.

A cada quien lo suyo.


Marina Serrano, Quequén, 1973

de La única cosa necesaria, Colección Fénix, dirigida por Pablo Anadón. Ediciones del Capítulo, 2012

Imagen: página 33 del códice Tchacos

lunes, agosto 04, 2025

Javier Cófreces. Viajera



 Viajera

No te vayas más

así comienza

este lamento

que te regresa

de todos lados


No te vayas más

es la súplica

de los días pesados

por la humedad

de la primavera sin vos


La suerte está

en manos de la ausencia

Ya llega el verano

pero nada empieza

sin que vuelvas


Sólo este lamento

que te regresa

de todos lados.

(1993)


Javier Cófreces, Buenos Aires, 1957

De Antología personal, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2023

Imagen César Ayllón

sábado, agosto 02, 2025

Miguel Gaya. Poema

 



1

De todas las cosas del mundo

prefiero el mundo.

De todas las cosas posibles,

prefiero las cosas.

Hay en mi un apego ramplón a lo que existe

que elimina toda prevención en el mirar, se desguarece

frente al universo que se extiende impávido ante mí

y más frío

que el frío de las estrellas

cuando mueren y caen

sobre mi cabeza, incesantes,

polvo cósmico al que saludan mis huesos

como a viejos conocidos

como a miembros de la familia que vuelven fatigados

junto al fuego

y se persignan antes de comer.


Es posible, finalmente, que hable solo,

que no reciba visitas, ni los rayos 

de las luces de las estrellas me atraviesen el pecho

bajo la bóveda celeste.

Yo sin embargo los saludo y, la verdad, los aguardo,

pero como si fueran,

como si el universo fuera,

apenas la pátina aceitosa y leve

de un lago oscuro

escondido en  un bosque 

donde brilla la luna y, apenas,

las estrellas fugaces.


Miguel Gaya, Ayacucho, 1953

Imagen: Joan Miró






viernes, agosto 01, 2025

Darío Rojo. Cuando el alférez se acercó al recipiente




 Cuando el alférez se acercó al recipiente


los plumíferos se desparramaron

por el suelo como si cada uno de ellos

tuviera un propósito distinto.

La oscuridad no acompañará su desvelo,

pero los instrumentos indicaban

lo que diría en unos años si su voz siguiera

vinculada a una máquina de humanidad,

esas que cuando uno sube a un árbol

encienden el miedo a caer.

La pared carcomida del ánimo anuncia su retiro

y posterior reubicamiento en una cartuja

envenenada de silencio.

Es simple, dijo, como parte de la naturaleza

ilustré la imagen teórica 

de un sentimiento negativo en plena mutación,

luego fui un barco

en que no dejaban de pulular las gaviotas

en busca de sustento,

ahora soy un mejillón aferrado a una roca,

estoy vivo aunque a simple vista nada lo indique. 


Darío Rojo, Castex, La Pampa, 1964

De Clasificadores de objetos planos en 'La isla decepción', Buenos Aires, 2025

Imagen Marcela Corti