jueves, agosto 21, 2025

Irene Gruss. Poema I

 



I

Le hablo a la pared.

Hay quien escribe poemas

en un muro y luego se despide, tira

la carbonilla a un lado.

Lo mío es hablarle siempre a la pared,

antes de que la derrumbe un fuego

o el tiempo simple.


Ah, ilusa,

empecinada en atender lo que calla,

lo que dice.


Irene Gruss, Buenos Aires, 1950-2018

De La pared, Editorial Nudista, Cosquín, 2012

miércoles, agosto 20, 2025

Raúl Gustavo Aguirre. La novelita rosa



 La novelita rosa

Extrañamente, te extrañaba,

en la ciudad indiferente,

en el frío y la lluvia que antes eran

pretextos fabulosos.


Había mucha gente, pero nadie

con quien hablar, que comprendiera nada.

Había mucha gente en la calle desierta

y yo qué sé: silbaba,

te daba besos, te seguía,

incapaz de vivir sin la novela,

la novelista rosa de mi amor

que yo me escribo y yo me vendo.


1979


Raúl Gustavo Aguirre, Buenos Aires 1927- Olivos 1983

De La estrella fugaz, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1984

lunes, agosto 18, 2025

María Teresa Andrueto. I. Hablamos de Ayer


 I

hablamos de Ayer,

                             de tu rincón

del Ubajay con sisiríes y garzas


(en el arrozal/una garza

una garza sola/ una garza)


tenías en otro tiempo un corderito,

y se lo llevó el río

             (¿o aquella casita blanca?


Ahora

                 ni el grito de los teros

                 ni sus pequeñas alas


estoy preparando la huida, decís,

y yo no sé hacia dónde iremos

con el cuerpo o la cabeza

esta mañana


Levantamos los vasos,

                  la jarra

                  entorna al agua

pero qué celebrar

por el televisor pasa el entierro

de Arafat

              Abu Ammar

                     Abu Ammar

pasa el entierro de Arafat


 (si la mecedora fuera un ala

          si el ala fuera una flor)


              si la mecedora fuera

un ala, prepararíamos la huida

para dos.


María Teresa Andruetto,

de Poesía Reunida, 'Hoy', Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2019

Mercedes Álvarez. Un mantel que cae

 



Un mantel que cae

del balcón a una rama puede considerarse

una pequeña tragedia cotidiana.

Cada cosa tiene su historia, cada objeto es

un símbolo, un modo de seguir

hablando con los muertos.

El mantel, por ejemplo, perteneció a mi abuela,

y era difícil hablar con ella. Probablemente dejé de hacerlo

incluso antes de que muriera.

Pero las cosa agitan las sensaciones

¿quién bordó la flor, el punto, la decoración tan perfecta?

Mi abuela cantaba

una vieja canción española que yo aun canto, en ratos

   de aburrimiento, o mientras hago 

otra cosa.

De modo que todavía hablamos, ¿no?

mientras el mantel sigue incrustado

en esa rama de la que no cae.

Pasarán día y lluvias, pasarán palomas y vientos

pasará la humedad, como la que infecta la pared,

-otra pequeña tragedia cotidiana-

la muerte de la albahaca en la maceta. Son símbolos

pero las interpretaciones las ponemos nosotros

cosiéndoles casi siempre

ribetes sentimentales en los bordes.

Bueno, no he dejado de contar con los muertos

es una vieja costumbre

aunque nada comparado

al calor de los vivos.


Mercedes Álvarez, Tandil, 1979

de La naturaleza detrás de la maceta, Liliputienses, España, 2022

domingo, agosto 17, 2025

Edgar Bayley. Date prisa


Date prisa

que esta lluvia que viene hace mil lluvias

y cae triste quebranto en tu costado

cae vana puñalada en tus dos nombres

húmeda pared de infancia abierta

dios que me crecía poco a poco

no te olvides entonces del encargue

traenos algo un saxofón una memoria

una forma de esperar a mis hermanos

una luz un rumbo un llanto cierto

un silencio una pestaña un leve día

un espejo maduro la libreta

date prisa no vayas a olvidarte

habla -tú que puedes- por nosotros

ven a ayudarnos a cambiarlo todo

hasta las ganas de morir las noches

y transformar el horror en mediodía


Edgar Bayley, Buenos Aires, 1919-1990

de Antología Poética, Selección y prólogo de Jorge Aulicino, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2015

sábado, agosto 16, 2025

Alicia Waisman. Suite francesa. Selección


 II

Emma recorre

la textura del antebrazo de Rodolfo.


Sus dedos finos y blancos

palpan/ huelen /rozan/acarician

poesía

donde no la hay.


V

“El mayor acelerador de partículas del mundo, el LHC del CERN, anunció haber descubierto una categoría de partículas los pentacuarks, de cuya existencia se sospechaba pero nunca había sido demostrada por los científicos” - Página 12 – 15 de julio de 2015

Sin embargo, no hubo descubrimiento que meciera su deseo.

La voz de Emma fue envenenada. Caminó sola.

Y toda su dulzura quedó escondida entre los pliegues de los pentacuarks

en la sombra.


Alicia Waisman, Buenos Aires, s/d

de Suite Francesa, 1857-1968, Barnacle, Buenos Aires, 2024

viernes, agosto 15, 2025

Verónica Zondek, Geografía

 

geografía

 

Avista un ave que le indica el camino.

Lo sobrevuela una bandada de loros facundos.

Su huella avanza por una ruta apenas signada.

Su mirada es arriba en la cuenca de un lago.

El desagüe es municipal y lo habitantes son dispersos.

Los volcanes no se guiñan un ojo.

Los volcanes no se activan.

Impertérritos

esperan el momento preciso.

 

En Valle Silencio se impone una geografía.

 

El hombre

este hombre que vaga

 

acata y

calla.

Verónica Zondek, Santiago de Chile, 1953

De El libro de los valles, LOM Ediciones, Santiago de Chile, 2003

jueves, agosto 14, 2025

Daniel Freidemberg. Poema IV

 

IV


Me he visto subido al rodar de las palabras,
me he visto subido a las palabras, su speed,
afuera y adentro me he visto, y el alma
otra palabra era, era otra palabra y colgaba
de algo, no sé, como el ruido del tránsito.

Me he visto en el tránsito
(“soy”, me dije, “en el tránsito”).

Me he visto afuera del tránsito y del alma
“¿o no será eso”, me dije, como 
                                  quien se hunde, “el alma?”
Me he visto colgado de esa palabra, “el alma”,
como una música de estar adentro y no.

Y la desidia inmutable del asfalto he visto 
sobre las contradicciones 
                                      de la materia reinar.

Daniel Freidemberg, Resistencia, 1945
de Esa materia que se fuga, Barnacle, Buenos Aires, 2023

miércoles, agosto 13, 2025

Pancho Muñoz. Pascua porteña y otros poemas



Pascua porteña

  Podrá hoy, abril de 2016, Zappa tocar
"Watermelon in Easter Hay", grabado en vivo en el 88,
con los huesos que le queden de sus manos -a esta altura-
o cenizas que brillen o algo parecido;

podrá hacerlo, es decir

podrá tocar
de nuevo y como aquella vez.


Goya a perpetuidad

La fatalidad no es buena herencia, pero es algo.

Usted pinta el paisaje que anticipa y sospecha, y esa es su guerra
y mi medalla.


Todo

  Todo ocurre de
noche; la
perspectiva y las
estrellas y las
sombras dándole forma
a todo lo que ocurre
en la noche clavada y su
campo iluminado de venganza.

Todo lo que necesito
es un poco más de tiempo,
involcable como la vida.

Tiempo, tiempo, tiempo...
Se mueve para acá...
     se mueve para allá...

y no sale de la noche.

Francisco "Pancho" Muñoz, Buenos Aires, 1945 

De Huella de perro en el cemento fresco. Poemas (2016-2019), Milena Caserola, Buenos Aires, 2019


martes, agosto 12, 2025

Alberto Cisnero, Poema 1 y otros

  



1-

 

Por todas partes crecen flores y matas.

desprovistas de un propósito aleve

requieren de la oscuridad, cobran forma

entre el olor a humareda del carbón

y las noticias viejas repetidas: violencia

policíaca, subsidios de desempleo (literario).

y se parecen tanto a la música que solían tocar

en los burdeles durante noches todavía

artificialmente iluminadas en algún recoveco

de nuestros cerebros. sólo otro ruido

distante y ajeno que el viento trae

y se lleva para siempre.


8-

¿Qué alegan, hechos mierda, en retirada,

bajo la errática luz del candil: un antiguo

amor, una lata de salsa de tomate vacía

y pisoteada, un subsidio municipal, respirar

(todo lo cercano se aleja), valor o congoja

para cuando reciten otra épica de pleimóbiles,

denodadas exégesis en suplementos literarios?

¿ya lo practicaron en sueños? ¿ya hicieron

un mapa en la cancha? cof, cof.


23-

Se imaginaban en un coche estacionado

a kilómetros de distancia, frente a un teléfono

público. en otra ciudad. hasta lear tuvo a su tonto

y a su bufón. esperaban a que las luces se volviesen

pequeñas y duras en el espejo retrovisor. para tener

algo que recordar. allá afuera, en algún lugar,

el tiempo comenzó a correr, allá afuera

en algún lugar del fondo inmóvil de la noche,

alejándose de los diversos colores de las estaciones

y de los días (agreguemos silencio, cráteres y rocas

sobre aquellas cabezas).

 

Alberto Cisnero, La Matanza, provincia de Buenos Aires, Argentina, 1975

De rayos negros, Barnacle, Buenos Aires, 2024