domingo, enero 27, 2008

el espanto


habla una lengua extranjera y todos le escuchan con respetuoso recogimiento1. esta única sucesión de vibraciones sana a los hombres. la mirada del ángel.
se ha buscado tener un cuerpo limpio2. se ha buscado la fisura del goce en el cuerpo elemental.
el fenómeno se extiende. se entiende. esta es la misión de la verdad. los poetas no pueden decirla: acabarían en el hospicio.
nadie resuelve la presencia. yo puedo prescindir de sus ojos3. si alguien los cierra seguiré existiendo.
no podemos sentir ni demasiado fuerte, ni demasiado pronto, ni demasiado hondo. la pasión puede tener un sentido más violento que el deseo de los cuerpos5. el uno primitivo que se convierte en dos.
no lo lleves al pasado del hombre. no le creas. comprendes?
quién será el juez?6
no aceptamos aquello que
va más allá de los límites de la realidad7. la estupidez arrasa. no estamos dispuestos. hemos abandonado la experiencia interior.
piedad para las pintadas negras de la desolación8. piedad para los que no buscan la locura de este lado. alopidol inyectable. las fuerzas del poder.
el delirio permite aquello único que se tiene: las marcas del goce y del dolor.
estaba en el umbral pidiendo ayuda, ella, dueña de la hermosura de las criaturas de la noche. ha visto extinguirse su vida como un corazón que deja de amar9. él se sienta a esperarla.
dios es un alcohólico y la vida es un cuento contado por un idiota10.
pérdida y alboroto. rotura del espejo.
la noche del lenguaje individual.
doctor, ¿por qué lo has abandonado?11

*texto inspirado en la película hombre mirando al sudeste
[1] Lautréamont, Cantos de Maldoror.
[2] Artaud, Textos
[3] Eliseo Subiela, Hombre mirando al sudeste
[4] Eliseo Subiela, Hombre mirando al sudeste
[5]Georges Bataille, El erotismo
[6]Artaud, Textos
[7]Eliseo Subiela, Hombre mirando al sudeste
[8]Jacobo Fijman, Poesía completa
[9]Lautréamont, Cantos de Maldoror
[1o] Shakespeare, Macbeth, Acto V, Escena V
[11] Eliseo Subiela, Hombre mirando al sudeste

viernes, enero 25, 2008

alberto girri. lo olvidan

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III.
Lo olvidan,
porque el amor no es una quieta felonía
hecha para deleitar
la suficiencia.
Y nadie sabe qué misteriosa costumbre de huérfano,
qué sentenciado linaje de mentira,
impulsa a cada cual a buscar su énfasis.
Basta ser avizor y buen jinete del ocio
para verlos subidos a los hombros semejantes,
arder en mudos círculos
calculando sistemas de vida con egoísmo tan fino
que por cada cosa pisoteada —la ausencia, la pasión de las manos—
se desangran de respeto,
mientras los convierten en una frecuentada vegetación de ejemplos vacíos,
oráculos del cuerpo y nada más.
Y si todos piden justificación,
si la verdad es blanca por hábito,
si la bondad es apenas una sombra muy nombrada,
piensa cómo duermen, duermen solamente,
esas increíbles, rutinarias lombrices
que se llaman a sí mismas dedos de la tierra, oídos de la tierra,
y son incapaces de recordar el camino hecho.
Piensa que nacieron humanas,
y que alguna vez merecieron la sombra algodonosa de un parque,
el sagrado temor por ciertos olores,
y aun el amor:
sin detenerse, porfiado y ciego como un péndulo,
o sea la forma más pobre de la soledad.
Lo olvidan,
porque el amor no es fácil, ni pronta demencia,
ni oficio,
y toda fe tiene sus despropósitos
.
Pero son valientes, son valientes sin saberlo
esos bellos y feos espectros
en su prolija abdicación del ánimo.

jueves, enero 24, 2008

orden de relaciones


«no/las palabras no hacen el amor/hacen la ausencia », alejandra pizarnik

ser poeta es un ejercicio de mala fe

martes, enero 22, 2008

abro el reborde

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1.
Tengo frío en el corazón y tiemblo
desde las profundidades del dolor te llamo
con un grito inhumano
como si pariera

tú me ahogas como la muerte
lo sé desgraciadamente
sólo te encuentro agonizando
eres bella como la muerte

todas las palabras me ahogan.



2.
Eres el horror de la noche
te amo como se agoniza
eres débil como la muerte

te amo como se delira
sabes que mi cabeza muere
eres la inmensidad el miedo

eres bella como matar es bello
con el corazón desmesurado me ahogo
tu vientre está desnudo como la noche.

3.
insignificancia
Duermo
la aguja
de mi corazón
lloro
una palabra
perdida
abro
el reborde
de una lágrima
donde el alba
muerta
calla.

Georges Bataille, 1897-1962
De Georges Bataille, Poemas, Pre-textos, poesía, Edición bilingüe, 1997, Traducción de Manuel Arranz

domingo, enero 20, 2008

ya no hay amores insensatos

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final
quizás no fue que se acabó el amor
quizás fue que se te acabó la cocaína
o te desequilibró el horóscopo del diario
quizás fallaron las hormonas
o la irrigación del cerebro

quizás tenías un depresión profesional
o números rojos en el banco

el escenario de las tragedias ha cambiado
y los motivos también

ya no hay amores insensatos
sino aburridos acoplamientos programados

sólo en la página
el amor
toca a rebato

para que nadie se manche las manos
ni sufra demasiado.

jueves, enero 17, 2008

la hipocresía

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Mi cara

Esta cara impasible, yerta, umbría,
Hasta ¡ay de mí! para la que amo helada,
sin fuego, sin pasión, sin luz, sin nada,
no creas que es ¡ah, no! la cara mía.

Porque esta, amigo, indiferente y fría
que traigo casi siempre, es estudiada...
es cara artificial, enmascarada,
y, aquí para los dos, -¡la hipocresía!

Y teniendo que ser todo apariencia,
disimulo, mentira, fingimiento,
y un astuto artificio en mi existencia,

por no poder obrar conforme siento
y me lo mandan Dios y mi conciencia,
tengo, pues, que mentir, amigo, -y miento!

miércoles, enero 16, 2008

diálogo entre amigos




amiga— escuchaste lo que subí?
amigo— qué subiste?
amiga— waltzing matilda por waits.
amigo— ah!
amiga— cuál era el poema de banchs que me leíste anoche?
amigo— no te leí banchs. te leí macedonio.
amiga— sí, sí. era de banchs... el de la casa te extraña...
amigo— ah! sí! balbuceo. dormiste anoche?
amiga— no, nada.
amigo— y por qué no me llamaste?
amiga— ....
amigo— en quién pensabas?
amiga— ...
amigo— che, entre waits y el poema de banchs y tu respuesta podemos meter la cabeza en el horno.
amiga/amigo— (risas)
amigo— leíste en una vida divina de philippe sollers que el narrador m.n, filósofo y su amante, profesora de filosofía, para calentarse leían a platón?
amiga— es lo que hacen todas las parejas.
amigo— qué?
amiga— leer.
amigo— a banchs?

viernes, enero 11, 2008

relámpagos antiguos

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vaivén
Es todo por la pena del adiós y el sollozo;
turbiones de vacío recalentando el páramo,
granizo del olvido trizado a dentelladas,
y un acento musgoso para decir: no te amo.

Vuelvo para marcharme delante de una etapa:
no sé de dónde llueven crisantemos azules
sobre esta siempreviva desolación abúlica
que taladró su barro para sembrar perfume.

Me quedo sin los ojos que te dieron aureola,
y vestidura blanca, y espanto de cordera;
he perdido la boca que te nombró temblando
y el frescor del espejo que duerme en la cisterna.

Me quedo sin las manos que retuvieron ávidas
tu calor marfileño, tu contorno de sombra;
quedo sin las agujas de tu mirada viva,
sin la nieve caliente que estallaba en tu boca.

Asimilando llanto, se enarca lo sentido
con la emoción rodando sobre el fugaz declive;
la nostalgia me clava relámpagos antiguos
en la pantalla opaca de este presente triste.

Todo lo que se llora vale lo que se muere,
y todo lo que muere vale más si agoniza
tendido en hojarasca de fallida esperanza,
asistido por duendes de malograda risa
.

Hace ya mucho tiempo que estoy anocheciendo;
que se me cae la espuma del primer torbellino;
que repudio la gracia de los ojos vendados...
Hace ya mucho tiempo que no duermo conmigo!

Que no duermo, ni encuentro los rincones de fieltro
donde me daba cita con lo mejor de mi alma,
vivo la pesadilla de vivir sumergido
y agujereando el turbio cristal de mi escafandra.

Para decir no te amo la voz me sabe a ruina;
mi espíritu se dobla, tronchado como un junco;
me llega desde lejos una canción de ronda
que sepulta treinta años donde cabe un minuto.

Quiero decir: no te amo porque ya las estrellas
me lastiman los ojos; porque ya los ocasos
me llegan sofrenados, olorosos de hiedra...
¡Quiero decir no te amo porque me siento manso!

Quiero decirlo... pero se me quiebra la lengua,
toda mi sangre llora y el corazón se entorna,
sobre el eco suicida se levanta una noche
de estrellas naufragadas y silencios de pólvora.

Desmantelada noche de mendicante luna
que asfixia las luciérnagas de mi selva insumisa,
noche rota en carbones que matarán la rosa
que encendió con su soplo tu alborada imprevista.

Petrificar mi lágrima para decir: no te amo.
¡Cómo me pesa siempre lo que no tuve nunca!
Para decir: no te amo... Nacer cantando muertes....

Yo soy aquel que pasa bebiéndose la bruma.



Joaquín Gómez Bas

jueves, enero 10, 2008