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sábado, junio 25, 2011

edgar bayley. de una tierra a otra


de una tierra a otra

al lado de las calles
de la noche
que abre tus manos y la tierra
al lado de los rayos
de los brazos vacíos de la lluvia
al lado del sílex
de las manos
de la lluvia
al lado del cielo de cada pozo
del hambre
hay puentes posibles
tatuajes
puentes posibles entre mis labios
y el año abierto de tus ojos
sobre las líneas vivientes
sobre el horizonte y las alturas germinantes
hay puentes violentos posibles
que la tierra hace suyos
como ecos
como la cifra y la casa del hombre
de un punto a otro
de mi voz a la tuya

de ni razón ni palabra
Edgar Bayley, Buenos Aires, 1919- 1990
en Poesía argentina, Selección del Instituto Torcuato Di Tella, Editorial del Instituto, Buenos Aires, 1963
imagen: Jeffrey Vanhoutte, con expresa autorización del autor

domingo, abril 24, 2011

edgar bayley. otros verán el mar


otros verán el mar

otros verán el mar
la soledad del sueño
encenderán nuevos nombres
viajes felices al extremo de la mañana
otros tendrán secretos
olvido tolerancia
otra voz otras luces
un juego diferente
¿qué vida retendrás mientras tanto?
¿qué esperanza dirás todavía
en la calle o el bosque renacido?
¿en qué rostro o amor revivirás tu viaje?
otros tendrán la isla
conquistarán la inocencia
refundirán la noche la vigilia
el amo y el esclavo
entonces no habrá sido en vano
tanto descenso y tempestad y absurdo
tanto desprecio y lagos de sombra y brujas
tanto perdón y puerta sin llamado
entonces se amarán de nuevo de verdad
un hombre una mujer
al principio al fin del mundo
otros verán sin pausas
sin fronteras
inventarán el fuego y la confianza
¿qué día albergará tu nombre
en qué vena o qué metal
tendrá destino tu silencio?

de ni razón ni palabra

cuestión de tiempo

cuestión de tiempo quizás
de andar en trenes
de encontrar a la luz del sol
la guerra y la paz
el camino que lleva al hermano
al enemigo
cuestión de tiempo
la música vendrá
un tribunal enjuiciará tu miedo tu pobreza
y otro mañana de distinto modo
al vagabundo que se extravía balbuceando
el idioma que hablarán los hombres
cuestión de tiempo
colonizadores de la riqueza y la claridad
en todos hablará el difícil amor
la transparencia
pero siempre el vértigo
extenderá sombras sobre los senderos
abrirá cielos sobre las voces y el silencio
y hombres solos
mujeres solas
hablarán sin amparo
sin encontrar la palabra apropiada
el nombre de la noche


Edgar Bayley, Buenos Aires, 1919- 1990
en Poesía argentina, Selección del Instituto Torcuato Di Tella, Editorial del Instituto, Buenos Aires, 1963
imagen:Jeffrey Vanhoutte, con expresa autorización del autor

miércoles, febrero 16, 2011

edgar bayley. milagros de pobreza


Milagros de pobreza

Mi amigo Isaías necesitaba un empleo. Entonces publicó un aviso: Joven decidido, entusiasta, aptitudes. Teléfono: 4... Nadie podía así precisar si se trataba de una solicitud o de una oferta de empleo. Y llovieron los pedidos: casos realmente conmovedores. Postergaciones inexplicables. Jóvenes aptos, llenos de posibilidades, quienes por un motivo u otro habían sido olvidados. Él no podía ciertamente ofrecerles el empleo que necesitaban, pero, a lo menos, podía responder sus cartas, calmar algunas de sus inquietudes, darles algunas esperanzas... Y en eso pasó Isaías todo el tiempo de su juventud que hubiese debido destinar a labrarse una situación.

XXIII, 75.

Edgar Bayley, Buenos Aires, 1919-1990
de El Movimiento Poesía Buenos Aires, 1950-1960, Selección, prólogo y notas de Raúl Gustavo Aguirre, Editorial Fraterna, Buenos Aires, 1979
Imagen: Jeffrey Vanhoutte, con expresa autorización del autor

sábado, febrero 20, 2010

olvidando las alturas


10.

cada evidencia se convierte
entrega su confianza
muestra su frente a los hombres

el reto cotidiano
el edificio respirable de la ternura
se yerguen junto a las fuentes
y a veces interrumpen la rivera opuesta

de En común, 1944-1949

Todos nosotros

no he perdido las miradas de esta multitud
están junto a las calles
sosteninendo las manos y las luces

pero se hace necesario convertir cada uno de sus pasos
sus diarios las tareas

veo los pisos surgidos de a poco
y veo sus alas plegadas al anochecer
y esta gente pregunta mientras tanto por sus mesas
por las paredes o el sueño que se acerca

muchos han reducido las tardes
olvidando las alturas
para esperar solamente

todos aceptamos las respuestas
reunidas por la luz
y contemplamos los días
ausentes de par en par

sin embargo
en medio de este nombre
donde las cosas aquietan mi memoria
busco la marcha de cada letra
la alegría de vivir en el descuido de mi retorno

de En común, 1944-1949

Los hombres y los años

a uno y otro lado de la muralla
los años quedan clausurados en su primer regazo
en los ojos abiertos hacia el amanecer

hablo de la sed y el sueño líquido del hombre
de los deseos la esperanza el insomnio en el extremo del valle
del enjambre de la memoria y nuestras mandíbulas fuertes
del temblor la ronca membrana de los rieles
y el humo del poblado

hablo de los vidrios lentos a la madrugada
de la parturienta amenazando la medianoche
con sus gritos y sus cadenas puras
hablo de los fusiles y de la carne fluyente
herida
descompuesta
de las horas por llegar
de los frutos de la ternura
de los ojos digitales
mezclados a la multitud en las manifestaciones

hablo del amor adolescente
y de las ventanas del alba
de los expedicionarios perdidos
inmóviles en espera de la claridad
hablo de los niños y la demencia lindando la poesía
de la mentira la humillación las torturas renovadas

hablo de cosas simples
de las manos extendidas
gratuitas

es necesario inventar el mundo
iluminar los ojos
ver la extensión abierta de nuestro impulso
una rama en la luz
acunada por las voces de los héroes anónimos

la alegría de las conversaciones ingeniosas
el contagio de los sentidos
el buen apetito la sed de buena ley
el olvido y la palabra absorbidos en la fronda
la siesta a ras del suelo
el debate moroso de los reptiles
el plácido quejido del pajonal
el polvo del camino ahogando las viñas
el apremio de las multiplicaciones
y el vacío irremediable
del signo viejo y nuevo

de En común, 1944-1949

Edgar Bayley, Buenos Aires, 1919-1990
fuente: Edgar Bayley, Obra poética, Corregidor, Buenos Aires, 1976
imagen: Toan Vu-Huu en Today and Tomorrow

sábado, septiembre 19, 2009

y podemos recordar y construir



Poema en homenaje

No porque los arcos decrezcan esta noche su delirio
ni porque en todo el ámbito del hombre el propósito se haga más firme
la voz más numerosa la confianza más encendida
no porque en esta ciudad los amigos se reúnan para decirse su idéntica alegría
su combate sin fronteras y el calor seguro del comienzo
ni tampoco porque lejos del fervor en la caravana interna del desprecio
los enemigos invoquen sus orillas para acuciar el aire naciente
no porque aquí o allá se yerga el vuelo y la línea y el nuevo arrojo corresponda al antiguo
ni tampoco porque de todos los riesgos posibles elijamos el camino de la libertad y la consecuencia
o elevando el alba hemos llegado a comprender
si el gesto ondea esta noche su comienzo
si la calle anuda su tensión
si los hombre viniendo de su aparte fortifican su empeño cotidiano y amanecen en los puertos ascendentes
en mitad de las estaciones junto al río y las rutinas en tránsito
en medio de la ropa ondulante de las manos dedicadas a condenar o persuadir
es porque el pueblo seguro de su avance ampara hoy la intrepidez y el sueño de las ciudades de la tierra
es porque la mañana se extiende hasta la torre más alta de la infancia
y podemos recordar y construir los deseos futuros
es porque las manos semejantes y la fábula alimentan el amor en los bares y en los puentes
y es porque después de viajes innumerables y palabras de lentas esperanzas y trabajos
del ritmo antiguo y del esfuerzo de los cambios y la permanencia
nos hemos encontrado en el mismo desafío y en la misma batalla.

Edgar Bayley, Buenos Aires, 1919-1990.
de El Movimiento Poesía Buenos Aires (1950-1960), Selección, prólogo y notas de Raúl Gustavo Aguirre, Editorial Fraterna, Buenos Aires, 1979
imagen: Sulayez "Cambio y permanencia" en Criticarte.com

domingo, junio 28, 2009

hay cosas más importantes



El hombre moderno

el hombre moderno dice:
el 26 de octubre tenía ganas de morirme
mientras viajaba en ómnibus
a las tres de la mañana
sé que hay cosas más importantes
en la vida del mundo
en la vida de millones de hombres
pero hablo
conociendo el tema
de lo que pasa a uno entre millones
hablo de uno que el 26 de octubre
tenía ganas de morirse
mientras viajaba en ómnibus
a las tres de la mañana
y digo nombro al mundo entero
a los millones que a esa hora
morían de verdad nacían
esperaban
volvían a sus casas
o podían morirse como estaban
si Pompeya (otra vez) el mundo entero
se borrasen por razón de guerra y de locura
o por una información equivocada.

Edgar Bayley, Buenos Aires 1919-1990.
de Edgar Bayley, Obra poética, ‘El día’, Editorial Corregidor, Buenos Aires, 1976

Imagen: Rob Gonsalves en 8smy

jueves, mayo 01, 2008

no hemos sido después los de esa noche



Al comienzo de toda razón
recuerdo esta mañana o aquella espuma
la obstinación del primer fruto

recuerdo tu camino
y tus campanas
tus alarmas y los besos que perdimos

recuerdo cada temblor tuyo
al partir entre las venas del sueño
tus ojos entrecerrados
y el tierno valle que me ofreciste
y todo lo que dejamos al separarnos
la ceniza cómplice de las veinticuatro horas
la esperanza crispada por el viento
mi propia semejanza
el nacimiento sin número del hombre
mi redada abierta de pulsos y memoria

no hemos sido después los de esa noche
nos desdoblamos por otros caminos
y nos vertimos indiferentes
en la máscara nacida del resposo y la costumbre
ahora quisiera iluminar hasta el más oculto de nuestros segundos
esperar reencontrar nuestra pausa
nuestro túnel de arena
pero se ha hecho demasiado tarde para las hojas de tus sueños
para la convergencia que amabas
para el fondo de tus luces

oh lucidez inocencia
perdidas entre el polvo y la renuncia.

edgar bayley, buenos aires, 1919-1990

domingo, diciembre 09, 2007

tú has de volver no importa tu fracaso

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es infinita esta riqueza abandonada


esta mano no es la mano ni la piel de tu alegría
al fondo de las calles encuentras siempre otro cielo
tras el cielo hay siempre otra hierba playas distintas
nunca terminará es infinita esta riqueza abandonada
nunca supongas que la espuma del alba se ha extinguido
después del rostro hay otro rostro
tras la marcha de tu amante hay otra marcha
tras el canto un nuevo roce se prolonga
y las madrugadas esconden abecedarios inauditos islas remotas
siempre será así
algunas veces tu sueño cree haberlo dicho todo
pero otro sueño se levanta y no es el mismo
entonces tú vuelves a las manos al corazón de todos
de cualquiera
no eres el mismo no son los mismos
otros saben la palabra tú la ignoras
otros saben olvidar los hechos innecesarios
y levantan su pulgar han olvidado
tú has de volver no impota tu fracaso
nunca terminará es infinita esta riqueza abandonada
y cada gesto cada forma de amor o de reproche
entre las últimas risas el dolor y los comienzos
encontrará el agrio viento y las estrellas vencidas
una máscara de abedul presagia la visión
has querido ver
en el fondo del día lo has conseguido algunas veces
el río llega a los dioses
suben murmullos lejanos a la claridad del sol
amenazas
resplandor en frío

no esperas nada
sino la ruta del sol y de la pena
nunca terminará es infinita esta riqueza abandonada.
edgar bayley, buenos aires, 1919-1990

miércoles, marzo 14, 2007

con mi apuesta entre los hombres

01roto.jpg

a ser otro


he venido a ser otro
a ser el mismo
a entrar salira a estar despierto
no quiero eternizarme en una cara
en un traspié canal en un cuidado

he venido a ser otro
a convertirme
en cal en hoy en calle
en mi enemigo
he venido a mezclarme
a estar parado
a darme a ser a no mirarme
a no decir ya está he terminado

he venido a estar a empobrecerme
a seguir con mi apuesta
entre los hombres

he venido a morir o no morir
enamorado
a partirme en cielotierra
entre dos pasos
habitando el desamor
y la alabanza.

edgar bayley, 1919-1990

lunes, marzo 12, 2007

segunda parte


volver a empezar...
«no es para tanto. te ayudaré. recoge los granos de maíz. los cantos rodados. las cartas, aquel pañuelo rojo, la hoja del diario atrasado donde se ofrece un empleo, un poco de arena o de tierra, la cuenta del hotel y la maleta desfondada. te has quedado mucho tiempo de pie, sin tocar el timbre. eso es todo». edgar bayley