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Mostrando las entradas de abril, 2016

billy collins. escribiendo desde el más allá

Escribiendo en el más allá

Imaginaba la atmósfera estaría despejada, inyectada con la luz prístina, no con esta bruma sulfurosa, el aire ionizado como antes de una tormenta.
Muchos han imaginado un río aquí, pero nadie mencionó todos los barcos, sus bancos llenos de pasajeros desnudos, cada uno inclinado sobre un bloc de hojas.
Yo sabía que no siempre sería un niño con un tren en miniatura y un túnel, y yo sabía que no viviría para siempre, todo el día pasando las de Caín.
Había escuchado sobre el viaje al otro lado y el tintineo de la moneda final en el monedero de cuero del hombre que sostiene el remo, pero ¿cómo podría alguien adivinar
que tan pronto como llegamos nos pedirían que describiéramos este lugar e incluyéramos tantos detalles como sea posible— no solo el agua, él insiste,
más bien la aceitosa, insondable, dichosa agua tramposa, no tan solo los grilletes, sino el oxidado, hierro, grilletes trituradores de tobillo— y que nuestra próxima tarea sería
tomar nota, sin pensarlo demasiado, de nuestros p…

césar vallejo. idilio muerto

Idilio muerto
Qué estará haciendo a esta hora mi andina y dulce Rita de junco y capulí; ahora que me asfixia Bizancio, y que dormita la sangre, como flojo cognac, dentro de mí.
Dónde estarán sus manos que en actitud contrita planchaban en las tardes blancuras por venir; ahora, en esta lluvia que me quita las ganas de vivir.
Qué será de su falda de franela; de sus afanes; de su andar; de su sabor a cañas de mayo del lugar.
Ha de estarse a la puerta mirando algún celaje, y al fin dirá temblando: «Qué frío hay... Jesús!» y llorará en las tejas un pájaro salvaje.

 César Vallejo, Santiago de Chuco, 1892 -París, 1938 de Los Heraldos Muertos, 1918 imagen s/d

jorge fondebrider. la extraña trayectoria de la luz

***
2001

No va a faltar alguno que apele a la retórica,
otro que opine, una estadística
debidamente expuesta, un eufemismo
y algún cristiano hijo de puta y de ojos tristes hablando por TV,
Ya sé que no es sutil. Hablando de estas cosas
resulta muy difícil ser sutil,
porque, examinando el curso de la historia,
las circunstancias mismas de la especie,
lo más notable parece ser la estupidez.

***
La extraña trayectoria de la luz

Siempre fue llegar cuando era tarde
y preparar el bolso con perfume y espuma de afeitar.
Y siempre fue la espera, los pasos en la sal, al fin el timbre,
el médico y el aire de la noche,
seguir a la ambulancia con un taxi,
reclamar una admisión, firmar papeles,
cambiar información sentados en sillones,
sentados en un bar,
con los nervios crispados pero atentos,
dispuestos a aferrarnos de los signos,
la cáscara de algo.
Y nuevamente esperas. Recuerdo las esperas,
las sombras que crecían con las horas.
Y cada movimiento era una excusa
para cruzar miradas,
para perder el hilo de las cosas,
medir,…

fernando pessoa. varios

*** Pues queréis que tenga un misticismo, bien: lo tengo. Soy místico, pero sólo con el cuerpo. Mi alma es sencilla y no piensa. Mi misticismo es no querer saber. Es vivir y no pensar que vivo.
No sé lo que la Naturaleza es: la canto. Vivo en la cima de un otero, en una casa encalada y solitaria, y esto me define.
***
Viven en nosotros innúmeros; Si pienso o siento, ignoro Quien es que piensa o siente. Soy tan sólo el lugar Donde se siente o piensa.
Tengo más almas que una. Hay más yos que yo mismo. No obstante, existo. Indiferente a todos. Los hago callar: yo hablo.
Los impulsos cruzados De cuanto siento o no siento Disputan en quien soy. Los ignoro. Nada dictan A quien me sé: yo escribo.

*** Es tal vez el último día de mi vida. He saludado al sol levantando la mano derecha, mas no lo he saludado diciendo adiós. Hice la seña de que me gustaba verlo antes: nada más.

Fernando Pessoa, Lisboa 1888 -  1935
Traducción de José Antonio Llardent imagen de Ana Gabriela en Devianart.com

william burroughs. frías canicas perdidas

Frías canicas perdidas
mis patines en una pared el brillo de los tocones lava su horizonte lavanda tiene la cara bonita de un chico piojoso pensiones dedos sucios silbados en la sombra “Espérame en el desvío” río… nieve… alguien vagamente desdibujado en un espejo filigrana de vientos alisios nubes blancas como encaje rodeando los pimientos la película está terminada la memoria murió cuando sus fotos gastadas puntos de agua contaminada bajo los árboles a la sombra empañada de chicos al amanecer en los campos de peonías frías canicas perdidas en el cuarto claveles tres ampollas de morfina pequeños ojos azules del ocaso sonríen entre sus piernas dedos amarillos amsonias despiertan chicos de sueños congelados porque soy un adolescente pásalo carne y hueso retenidos demasiado tiempo sí señor ouioui El  último mapa de mierda… lago… una canoa… levanta un tornado en la cosecha eco de bronces abucheos tropicales de la ciudad de Panamá cercos nocturnos dedos muertos estás en tu propio cuerpo por ahí y puede que la …

jorge aulicino. fragmento de un evangelio

Fragmento de un evangelio:

Y dijo:
Bienaventurados los que viven
en escenarios convencionales.
Los que miden sus vidas
con patrones convencionales:
dinero, éxito, frustraciones.

Dijo:
Los que llevan el sello en la frente
serán perseguidos por la desdicha,
antes que la paz conocerán el pánico.

Dijo:
Porque las sima de dios son el diablo
y las simas de dios son el desierto
y las pústulas
y la misericordia no se alcanza
si no se conoció el castigo.

Dijo:
Bienaventurados los que desconocen.
Los que no distinguen la buena pintura,
los que encuadran correctamente la vida
según mínimos patrones,
porque ellos tendrán el cielo
con relativa facilidad.

Dijo:
Desdichados los que Él selló,
los imperfectos, los justos,
porque en el vacío se agitará en ellos
como sudoroso miasma
y no serán tenidos como ejemplos
si no que fueron elegidos
para que Él pruebe sus misteriosas armas
ante la general indiferencia.


Jorge Aulicino, Buenos Aires, 1949
en Jorge Aulicino, Antología, Ediciones Liliputienses, Isla de San Borondón, noviembre 2015
de…