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Mostrando las entradas de febrero, 2015

fue tu única y desleal competidora

*** A lo mejor eres tú mismo el tren que pita y se mete bajo...

A lo mejor eres tú mismo el tren que pita y se mete bajo
       tierra rumbo al infierno o la estrella de chatarra que te
       lleva frente a otro muro lleno de espejos y de gestos,
       endiablados gestos sin dueño y tú tras ellos, solo, feliz
       propietario de una boca escarlata que muge.
Pega el oído a la tierra que insiste en levantarse y respirar.
Acaríciala como si fuera carne, piel humana capaz de
       conmoverte, capaz de rechazarte.
Acepta la espera que no siempre hay lugar en el caos.
Acepta la puerta cerrada, el muro cada vez más alto, el
       saltito, la imagen que te saca la lengua.
No te trepes sobre los hombros de los fantasmas que es
       ridículo caerse de trasero with music in your soul.

*** Curriculum vitae
digamos que ganaste la carrera
y que el premio
era otra carrera
que no bebiste el vino de la victoria
sino tu propia sal
que jamás escuchaste vítores
sino ladridos de perros
y que tu sombra

y muy otra sale

Nomás la noche

Nomás la noche, nomás la noche... y sí,
nomás la noche como un bordón de voces repicando
aquí y allá, con esa ronquera tan agria:
"¡Hay que traer ganado hay que traer
aunque se pierda el alma!", así gritaban, ¿entiende?

Y bien, y qué... porque estamos idos, ¿no?
Qué ironía: cuando fue mi viejo el que dijera:
"Vealó, vealó que el nubarrón se abre"... Y entonces
ese salir deseando un cielo para después del diluvio
y recién ahora reconocer el daño... no hay derecho.

Y más tarde, eso que le contaba, los perros
como lobos con las fauces abiertas, y mi potro
embretado entre cercos, en medio de las tipas
y las tunas, en puros zanjones de osamenta.
Pucha si lo estoy viendo, chapaleando sangre.

No le digo. No hay caso con este suelo. Qué difícil
para un animal buscar destino. Se quiere una cosa
y muy otra sale... "¡Que es pintor, que es pintor!"
vociferaba un taita como si fuera una sombra. Y más luego:
"¡Metele arte, gordo, que ahí está tu fortuna!"

No, si pa…

me estoy hablando

***
Qué creen que digo los que piensan que todavía ensueño y no saben que sólo me estoy hablando a lo sumo converso con los que llevo adentro del lado del nublado gentes de cuerpo enteco como don Pastor Jaime tan de piedra estremecida su alma tiento de catre recordatorio de la mujer abrazada hasta el después saciado en quebranto
qué creen que este hombre dice de espaldas al río que aquí no es de agua sino oscuro aluvión de cerros
qué espantos pasan por sus ojos agachados para que no los toque la memoria y la herida del mundo se descargue mientras sigue don Pastor cantando su pena limpia en este carnaval de pueblo lloviznado de un lento morirse lento.
Celia Clara Fischer, Buenos Aires, 1943 Inédito
imagen de Wassili  Kandinsky, Improvisación N° 19, en Life Art Group

toda herida que se olvida

Madre e hijas

Otoño se imagina niebla en el jardín de suculentas
diluvio tropical un cielo seco y frío se sueña
y madre exalta ese pequeño y delicado asunto
de tejer enlazar a veces recto y otras curvo
mientras dice qué barato es tejer
qué barato es hablar de un viento.

Nacidas y criadas en las pausas del desierto
evitamos llorar -ni por todos los muertos-
será que no aprendimos
palabras que dicen penas.

Quiero mi té de burro reclama una
y la otra qué delicia, voy llevar dos gajos
hinojo, palomilla y ruda para la angustia
y hasta esa ira en la violeta africana
encuentra cura.

Un ramito en el corpiño de hierba santa
una agüita tibia mentolada trae sosiego
toda herida que se olvida al fin te salva
y eso las cuatro lo sabemos.

Es cierto, hay plantas sabias pero hay otras
que no te dejan mentir aunque quisieras
y te deforman el pie y el alma
si para no llorar te estás riendo.
Mercedes Araujo, Mendoza, 1972. Vive en Buenos Aires imagen de Katie M. Berggren en Archival Print

del candil y la pena

Poema de la soleá a Jorge Zalamea Tierra seca Tierra seca,
tierra quieta
de noches
inmensas. (Viento en el olivar,
viento en la sierra). Tierra
vieja
del candil
y la pena.
Tierra
de las hondas cisternas.
Tierra
de la muerte sin ojos
y las flechas. (Viento por los caminos.
Brisa en las alamedas).

Federico García Lorca,  Fuente Vaqueros, 1898- Alfacar, 1936 imagen de Mike Rayner 'The Age', en Alerta tierra


un acto tan cruel

Cotidiano De a poco, de a poco ordeno y
cumplo tareas mínimas;
tan de a poco voy y tanto me enorgullezco
que miro el escobillón y es un ente notable,
sublime junto a mí arrastrando basura,
el uno junto al otro esforzándose
tanto, y dejarlo a un lado o tras la puerta
es un acto tan cruel
como el haber barrido todo y descansar.
Irene Gruss, Buenos Aires, 1950 Inédito imagen de Justin Webb, en Saatchi Art

con Mamá por todos lados

Un temblor

Un temblor
que la escala de Richter
no registra: no fui
al  funeral de mi hermano,
nunca volveré a hacerlo.
Seguro recordaba
tanto a su madre
como un caballo de ocho años,
dice Shakespeare de alguien,
creo que en Coriolano.
Si no, tal vez
no hubiera hecho mutis
dejándome hija única tardíamente
aquí sentada y con Mamá
por todos lados.

Mirta Rosenberg, Rosario, Santa Fe, 1951 de El paisaje interior, Bajo la Luna, Buenos Aires, 2012 imagen en Becuo, Royalty Free

todo pasa

Única sabiduría

Lo único que sabemos
es lo que nos sorprende:
que todo pasa, como
si no hubiera pasado.

Silvina Ocampo, Buenos Aires, 1903-1993
imagen de Pamela Hardman en Open Studios 2014

nada se caiga de ellas

No tengas nada en las manos
No tengas nada en las manos
ni una memoria en el alma,
que -cuando un día tus manos
pongan el óbolo último,
cuando las manos te abran-,
nada se te caiga de ellas.
¿Qué trono te quieren dar
que Átropos no te lo quite?
¿Qué laurel que no se mustie
en los arbitrios de Minos?
¿Qué horas que no te conviertan
en la estatua de sombra?
¿Que serás cuando, de noche,
estés al fin del camino?
Coge las flores, mas déjalas luego
caer, apenas miradas.
Al sol siéntate. Y abdica
para ser el rey de ti mismo.

* Ricardo Reis
Fernando Pessoa, Lisboa, 1888- 1935 versión de Ángel Crespo imagen de Trine Meyer Vogsland en Daily Painters.Com
Não tenhas nada nas mãos
Não tenhas nada nas mãos
Nem uma memória na alma, Que quando te puserem
Nas mãos o óbolo último, Ao abrirem-te as mãos
Nada te cairá. Que trono te querem dar
Que Átropos to não tire? Que louros que não fanem
Nos arbítrios de Minos? Que horas que te não tornem
Da estatura da sombra Que serás quando fores
Na noite e ao fim da estrada. Colhe as flo…

como a un muñeco

A Eros
He aquí que te cacé por el pescuezo
a la orilla del mar, mientras movías
las flechas de tu aljaba para herirme
y vi en el suelo tu floreal corona. Como a un muñeco destripé tu vientre
y examiné sus ruedas engañosas
y muy envuelta en sus poleas de oro
hallé una trampa que decía: sexo. Sobre la playa, ya un guiñapo triste,
te mostré al sol, buscón de tus hazañas,
ante un corro asustado de sirenas. Iba subiendo por la cuesta albina
tu madrina de engaños, doña Luna,
y te arrojé a la boca de las olas.
Alfonsina Storni, Sala Capriasca 1892- Mar del Plata 1938.
DeAlfonsina Storni, Poesía, Ensayo, Periodismo, Teatro, Tomo I, Losada, Buenos Aires, 1999 imagen de Zilia Sánchez en Museo de Arte de Puerto Rico

agarro las cosas

Todo
Últimamente el viento quema las hojas finales y la noche llega demasiado tarde para servir para algo, últimamente he aprendido que el año da la cara al invierno y nada de lo que diga o haga puede cambiar algo. Entonces duermo hasta tarde y me despierto mucho después de que el sol haya salido en una casa vacía y camino por pasillos polvorientos o me siento y escucho al viento crujir en los aleros y las vigas de esta vieja casa. Y digo mañana será diferente pero sé que no. Sé que los días se acortan y cuando el sol se acumula en mis pies puedo alcanzar ese círculo mágico sin quemarme. Entonces agarro las pocas cosas que importan, mi libro, mis lentes, el anillo de mi padre, mi cepillo, y los aparto en un bolso marrón y espero- alguien viene a buscarme. Una voz que jamás he oído dirá  mi nombre o una cara apoyada contra la ventana como se apoyó una vez mía cuando el mundo me daba la mano. Tenía que ver qué es lo que amaba tanto. No hubo tiempo para mostrarme cómo una hoja se libera a sí misma del agua o cómo la misma a…

y aprendió a reírse...

Ella
De madrugada (ella  se tocó las manos) De madrugada, apenas. Ella recuerda que nada importa aunque su sombra siga corriendo alrededor de la noche. Algo se detuvo en algún momento, algo marchaba débilmente y se detuvo en algún momento. Ella tembló como un sonido congelado entre los labios de un muerto. Ella se deshizo como un recuerdo convocado hasta la saciedad. Ella se inclinó sobre su respiración y comprendió que aun vivía. Se tocó la libertad y la dejó escurrirse como una pequeña noche. Se anudó la angustia alrededor del cuello y recordó su color extraviado. Ella mordió a ciegas en la oscuridad y escuchó gritar al silencio. Y aprendió a reírse del olor a tiempo que despedía su sangre. De noche (ella se cortó las manos). De noche, apenas. Ella recoge su pequeño crepúsculo. Ella sueña en la erección de la rosa.
de Habitante de la nada, 1959

Susana Thénon, Buenos Aires, 1935-1991
en La morada imposible, Susana Thénon, Tomos I y  II, edición a cargo de A. M. Barrenechea y M. Negroni, Editorial Corregidor, Buen…

juano villafañe. blues para la bailarina

Blues para la bailarina

Parafraseando un verso de Juan Gelman
Y quién te hará de música
quién moverá tus piernas por última vez.

Corregida, aumentada por esa penumbra que se fija
ella correrá la vida sobre la última habitación
retirará el espejo, el vidrio odeónico
la fotografía de color sobre los ocres
y los arcos de luz de una lámpara normal
con todos los felinos que regresan del parque.

Corregida, sobre su propio cuerpo
reposará entonces lo que queda del mundo
en el sito que queda que también es normal
con un ángel caído y un perfume de entonces,
y aumentará su texto
escribirá aquello que se le deja al otro:
"la belleza es terrible después de tanto tiempo"
y que mejor hubiera espantar los felinos
girar en un sobre la estampa con el patio
apretarse de nuevo como una señorita
"que yo te amé y todo se me abunda"
que hubiera así como suave del polvo
caer en el fin
jadeo de lo oscuro
chorreo de óleos en los labios de la última música.

de Una leona entra en el mar, 2000

Juano Villafañe, Quito,…

dame tu mano

Pedantería
Dame tu mano
hazme lugar para guiarte y seguirte a ti más allá de este exabrupto poético.
Deja a los otros la intimidad de las palabras que conmueven y el amor a la pérdida del amor.
A mí dame tu mano.
Maya Angelou, St. Louis, Missouri, 1828- Winston-Salem, 2014 versión ©Silvia Camerotto imagen de Keilabee en keilabeegoes
A Conceit

Give me your hand

Make room for me
to lead and follow
you
beyond this rage of poetry.

Let others have
the privacy of
touching words
and love of loss
of love.

For me
Give me your hand.

gané, perdí, creímos...

Un día y otro más

Tú, con aire de Foehn. el silencio
nos acompañaba como una vida
segunda, nítida.

Gané, perdí, creímos
en prodigios sombríos, la rama,
escrita grande en el cielo, nos llevaba, crecía
hacia la órbita lunar, una mañana
subió hacia el ayer, recogimos
el candelabro, lloré
en tu mano.

13 de diciembre de 1957

Paul Celan, Chernivtsi, 1920- París, 1970 
en Tiempo del corazón. Correspondencia. Ingeborg Bachmann-Paul Celan, FCE, Buenos Aires, 2012
traducción de Griselda Mársico con la colaboración de Uwe Schoor
imagen en Gedankendach

un hecho debidamente terminado

Una yapa
Ese día terminé un insignificante artículo para una revista desconocida lo metí en el buzón
y  un júbilo radiante se apoderó de mí que por primera vez en mucho tiempo me silbaron en la calle.
Estaba sucia y mal vestida y tenía mis ojeras y muy lejos del coqueteo pero completamente realizada por un hecho debidamente terminado un acto de consumación que la libertad y la fuerza que generaba brilló y se desprendió de mi viejo impermeable.
Debí parecer amor o como unas fabulosas vacaciones gratuitas para los hombres jóvenes que paseaban por la calle Berwick. Sigo pensando que esto es de lo más misterioso porque mientras lo escribía era dura se sentía como auto-abuso constipación, desesperadamente antisocial. Pero concluido concluido concluido todo en el mundo fluyó otra vez como una yapa monumental.
Elizabeth Smart, Ottawa, 1913- London, 1986 de A Bonus, 1977 versión ©Silvia Camerotto imagen del Diario de Elizabeth Smart en Library and Archives Canada

A Bonus

That day I finished
A small piece
For an obscure magazi…

encontrarnos y perdernos

La estela

Que no debía ser tan complejo, me decías. ¿Y por qué no?
¿Acaso no es complejo el sutil mecanismo
que pone en conexión al polen y la abeja, o las infinitas
transformaciones químicas que sufre un pequeñísimo
grano de arena hasta llegar a se parte, ya irreconocible,
del cuerpo del diamante? Es complejo encontrarnos 
y perdernos, los que andan por el fondo de la tierra
buscando el tesoro de una cueva inexplorada lo comprenden,
no es al heroísmo ni a la astucia sino al azar o al misterio
que se debe el descubrimiento: ese cruce fatal, inevitable
entre quien busca y lo buscado, ese momento de arrebato y mutua 
entrega. ¿Por qué debería ser fácil dar con aquello que esperábamos
ya de niños en el jardín del fondo de la casa,
sin saber que se trataba de una espera esa curiosidad honda
y atenta a cada ruido de la siesta, a una rama
que se agrieta en el calor, al paso de la sombra de un lagarto
en la humedad de las paredes? ¿Por qué hemos olvidado,
si lo que sí sabíamos entonces es que es difícil
cierta…

te buscaré con mi pala

AMOR A LOS HUESOS

Para que sepas, si no lo sabes si te entierran antes que a mí, iré sola, pero
una vez que los niños góticos regresen a casa, antes de que salgan los insomnes a fumar entre las lápidas
y antes de que los corredores matinales o las otras mujeres aparezcan. Te buscaré con mi pala
de jardín y diversos utensilios de cocina, y por ser de contextura robusta, abriré tu cajón haciendo palanca —como
siempre lo hice, querido —rescatando un poco de algo, como una mano —tu izquierda, la que tiene el anillo y el temblor,
que debería soltarse con bastante dulzura a la altura del pliegue de la articulación de la muñeca. Llevaré su peso seco a mi regazo como si dormitaras
al lado de la radio. La calentaré a lo largo de la línea de la vida hasta el ámbar oculto de las uñas de los dedos. La apoyaré sobre su dorso
y acariciaré su palma. Apretaré las yemas sobre mis párpados que arden y ungiré su guante de piel hasta que brille

como madera vieja. La envolveré en el pañuelo perfumado de mi madre, para un milagro…

lo tiene claro

Alguien a quien has visto antes
Era una noche para escuchar a Corelli, Geminiani o Manfredini. Las mesas fueron tendidas con bellos manteles blancos y buques de flores. Afuera de los ventanales la lluvia horadaba sin piedad el jardín de roca, que le quitaba importancia a todo el asunto. Tanto los negocios como la diversión esperaban con labios entreabiertos, por tantos nuevos modos de estar con la propia emoción y monitoreándola al mismo tiempo era dicha en silencio. Incluso los mozos estaban felices.
Era el ejemplo de cuánto puede uno animarse sin romper el caparazón de la intimidad que nos rodea, y el resto también. "Pasamos tanto tiempo tratando de convencernos de que somos felices que no reconocemos lo verdadero cuando llega", dijo el empleado de Disney. Debemos admitir que lo tiene claro. Si siguiéramos a la naturaleza más de cerca nos daríamos cuenta de ello, quiero decir meter la cabeza en el barro y su incertidumbre de ella. Entonces es como si la felicidad nos quedara chica, y no …