martes, agosto 26, 2014

por caridad



Buenas palabras

Por caridad
aquí se mueren todos
de amor,
por caridad. 
Por piedad, aquí 
se muere de amor,
por piedad.
Por fortuna, aquí
todo se mueve
como un magma
insólito, indescriptible
pero
vivo,
finalmente vivo.

Irene Gruss, Buenos Aires, 1950
de El mundo incompleto, 1987
en Irene Gruss, La mitad de la verdad, Obra poética reunida 1982-2007, Ediciones Bajo la luna, Buenos Aires, 2008
imagen de Gregory Crewdson en Looks like good

domingo, agosto 03, 2014

el otro es otro



Entre la pena y la nada
Habría que nacer riendo a carcajadas
como hilo de fe, como costumbre.
Pero amor y dolor es lo que expulsa.

Curioso, la gana del llanto primero,
"que grite, que llore, que respire de una vez",
y el alivio, así. Curioso, la palmada en la nalga.

Y luego chupar, prenderse, y el hambre: la necesidad.

Saciados o no, a dormir
se ha dicho.

La mañana y la noche,
asombro por lo que hace la luz con uno.

Y el despertar y el moverse;
crecer, dormir.

El cielo es otro mundo. La calle
es otro mundo. El otro
es otro.

La risa llega después. Como
alegría o canto.

La burla llega después, y
es puro rictus, pura alegoría.

Hay dicha entre la pena y la nada,
entre el sonido y la furia, la duda, el estertor.

Gracia y piedad. Sí,
como reír a carcajadas.

Irene Gruss, Buenos Aires, 1950
de Entre la pena y la nada, todavía inédito. Será publicado por 
Ediciones del Dock
imagen de Moonassi en Moonassi Official Website

viernes, agosto 01, 2014

una arruga, una sombra


Absoluta

Color de ropa antigua.
Un julio a sombra,
y un agosto recién segado. Y una
mano de agua que injertó en el pino
resinoso de un tedio malas frutas.

Ahora que has anclado, oscura ropa,
tornas rociada de un suntuoso olor
a tiempo, a abreviación... Y he cantado
el proclive festín que se volcó.

Mas ¿no puedes, Señor, contra la muerte,
contra el límite, contra lo que acaba?
¡Ay, la llaga en color de ropa antigua,
cómo se entreabre y huele a miel quemada!

¡Oh unidad excelsa! ¡Oh lo que es uno por todos!
¡Amor contra el espacio y contra el tiempo!
Un latido único de corazón;
un solo ritmo: ¡Dios!

Y al encogerse de hombros los linderos
en un bronco desdén irreductible,
hay un riego de sierpes
en la doncella plenitud del 1.
¡Una arruga, una sombra!


César Vallejo, Santiago de Chuco, Perú, 1892- París, 1938
de Los Heraldos Negros, Editorial Losada, Buenos Aires, 1961
imagen de Wall to Watch

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