miércoles, junio 25, 2014

oculta pero no vencida



La Argonauta

¿Para las autoridades cuyas esperanzas
son fraguadas por mercenarios?
¿Escritores atrapados por la
fama a la hora del té y por
las comodidades de casas en las afueras? No es
para ellos para quien la argonauta
construye su delicada concha de cristal.

Cediendo su efímero
souvenir de esperanza, blanco insulso
por fuera y por dentro una superficie vivaz
brillante como el mar, la celosa
hacedora lo cuida
día y noche; apenas

come hasta que los huevos se rompen.
Ocultos ocho veces entre sus ocho
brazos, porque ella es en
cierto modo un pulpo,
su protegida carga de armazón de cristal
permanece oculta pero no vencida;
como Hércules, al que mordido

por un cangrejo fiel a la hidra
se le impidió triunfar,
los huevos
intensamente custodiados al salir
de la concha al liberarse la liberan,—
dejando en su avispero imperfecciones
blanco sobre blanco, y apretujados

pliegues de chitón iónico
como las líneas en las crines de un
caballo del Partenón,
alrededor del que sus brazos se
enroscaron como si supieran que el amor
es la única fortaleza
lo suficientemente fuerte en la que confiar.

Marianne Moore, Kirkwood, 1887 - Nueva York, 1972
en Marianne Moore, What are years, 1941
versión ©Silvia Camerotto
imagen s/d


The Paper Nautilus

For authorities whose hopes
are shaped by mercenaries?
Writers entrapped by
teatime fame and by
commuters’ comforts? Not for these
the paper nautilus
constructs her thin glass shell.

Giving her perishable
souvenir of hope, a dull
white outside and smooth-
edged inner surface
glossy as the sea, the watchful
maker of it guards it
day and night; she scarcely

eats until the eggs are hatched.
Buried eight-fold in her eight
arms, for she is in
a sense a devil-
fish, her glass ram’shorn-cradled freight
is hid but is not crushed;
as Hercules, bitten

by a crab loyal to the hydra,
was hindered to succeed,
the intensively
watched eggs coming from
the shell free it when they are freed,–
leaving its wasp-nest flaws
of white on white, and close-

laid Ionic chiton-folds
like the lines in the mane of
a Parthenon horse,
round which the arms had
wound themselves as if they knew love
is the only fortress
strong enough to trust to.


viernes, junio 20, 2014

la indiferencia es buena



En esta época de duras pruebas,
la indiferencia es buena y

“en realidad, no es
    asunto de los dioses cocer vasijas de arcilla”. No lo
     hicieron en este caso. Unos pocos
       giraron sobre los ejes de sus méritos
como si la popularidad excesiva fuera una vasija;

no corrieron el
 riesgo de profesar la humildad. La pulida cuña
  que pudo haber separado el firmamento
    quedó sin palabras. Al fin ella misma saltó
y al caer, concedió un privilegio a un pobre tonto.

“Más grande que todos
    por la duración de  una charla de quinientos
      años”, hubo uno, cuyos cuentos
       de lo que nunca pudo haber sido cierto—
eran mejores que la demoníaca y antisociable pesadez

de la certeza; su juego escénico
   era más terrible en su efectividad
    que el más feroz ataque frontal.
      El bastón, la bolsa, la fingida discreción
de los modales, revelan mucho más el arma, la autoprotección.


Marianne Moore, Kirkwood, 1887 - Nueva York, 1972
en Marianne Moore, Poems.  London: The Egoist Press, 1921, p. 14
versión ©Silvia Camerotto
imagen de Federico Herrero


In This Age Of  Hard Trying 
Nonchalance Is Good, And 

“really, it is not the 
    business of the gods to bake clay pots”. They did not 
        do it in this instance. A few 
            revolved upon the axes of their worth
    as if excessive popularity might be a pot; 

they did not venture the 
    profession of humility. The polished wedge 
        that might have split the firmament
            was dumb. At last it threw itself away
    and falling down, conferred on some poor fool, a privilege. 

“Taller by the length of 
    a conversation of five hundred years than all 
        the others”, there was one, whose tales
            of what could never have been actual
    were better than the haggish, uncompanionable drawl 

of certitude; his by- 
    play was more terrible in its effectiveness 
        than the fiercest frontal attack.
            The staff, the bag, the feigned inconsequence
    of manner, best bespeak that weapon, self protectiveness. 

jueves, junio 19, 2014

oh mundo



Causa

Junto estas palabras para cuatro personas,
otros podrán oírlas por casualidad,
oh mundo, lo siento por ti,
no conoces a estas cuatro personas.

Ezra Pound, Hailey, EE UU, 1885-Venecia, Italia, 1972
de Lustra, 1916. Kessinger Publishing, LLC, 2010
Versión © Silvia Camerotto
Imagen de Lizette Abraham, Los cómplices, en Uno de los Nuestros


Causa

I join these words for four people,
Some others may overhear them,
O world, I am sorry for you,
You do not know these four people.

domingo, junio 15, 2014

hasta cuando leamos, ignorantes


Palmas y guitarra

Ahora, entre nosotros, aquí,
ven conmigo, trae por la mano a tu cuerpo
y cenemos juntos y pasemos un instante la vida
a dos vidas y dando una parte a nuestra muerte.

Ahora, ven contigo, hazme el favor
de quejarte en mi nombre y a la luz de la noche tenebrosa
en que traes a tu alma de la mano
y huimos en puntillas de nosotros.

Ven a mí, sí, y a ti, sí,
con paso par, a vemos a los dos con paso impar,
marcar el paso de la despedida.
¡Hasta cuando volvamos! ¡Hasta la vuelta!
¡Hasta cuando leamos, ignorantes!
¡Hasta cuando volvamos, despidámonos!

¿Qué me importan los fusiles?,
escúchame;
escúchame, ¿qué impórtenme,
si la bala circula ya en el rango de mi firma?
¿Qué te importan a ti las balas,
si el fusil está humeando ya en tu olor?
Hoy mismo pesaremos
en los brazos de un ciego nuestra estrella
y, una vez que me cantes, lloraremos.
Hoy mismo, hermosa, con tu paso par
y tu confianza a que llegó mi alarma,
saldremos de nosotros, dos a dos.
¡Hasta cuando seamos ciegos!
¡Hasta
que lloremos de tanto volver!

Ahora,
entre nosotros, trae
por la mano a tu dulce personaje
y cenemos juntos y pasemos un instante la vida
a dos vidas y dando una parte a nuestra muerte.

Ahora, ven contigo, hazme el favor
de cantar algo
y de tocar en tu alma, haciendo palmas.
¡Hasta cuando volvamos! ¡Hasta entonces!
¡Hasta cuando partamos, despidámonos!

1937
César Vallejo, Santiago de Chuco, 1892- París, 1938
De Poemas humanos
En  Poemas humanos. España, aparta de mí este cáliz. Edición, introducción y notas de Francisco Martínez García. Madrid, Ediciones Castalia, 1988
imagen de Walter Brusius

jueves, junio 12, 2014

ninguno es más largo que su sueño



Estos y Aquellos

Hay los que escriben al derecho
los que tienen la mirada puesta en el objeto
los serviles de un plan
los fabricantes de destinos
los que van desarrollándose como si fueran cientos
los pacientes los libres
los que esperan de cada refrán la recompensa
los obstinados de la sangre los que arañan el misterio
los que saben.

Y hay los ciertos los fatales los sin costumbre y sin peso
los que besan desmemoriadamente los ávidos de raíz
los que se encuentran por azar con encuentros inseguros
los que corren a países de caricias los enterrados vivos
(una ráfaga los tumba y los soporta)
los que entreabren el verano para sentir el frío
los que miran según el cristal con que los miran.

Unos y otros son
pero ninguno es más alto que su vida
ninguno es más largo que su sueño.



Eduardo Jonquieres,  Buenos Aires, 1918-2000
de Zona Árida, 1965 
imagen de Kyle Thompson en Uno de los nuestros

domingo, junio 08, 2014

quién eres


El Filósofo

¿Y quién eres para que, deseándote,
deba permanecer despierta
durante tantas noches como días hay
llorando por ti?

¿Y quién eres para que, extrañándote,
durante tantos días que se escurren
deba escuchar el viento
y mirar a la pared?

Conozco a un hombre que es tan valiente
como veinte hombres de su especie,
¿Y quién eres para ser
el único hombre en mi mente?

Sin embargo, los hábitos de la mujer son estúpidos,
como diría cualquier sabio, —
¿Y quién soy yo, para que deba amar
tan sabiamente  y tan bien?

Edna St. Vincent Millay, 1892, Rockland, Maine – 1950, Austerlitz, New York
Versión © Silvia Camerotto
en Edna St. Vincent Millay, Collected Lyrics, Harper Colophon Books, New York, 1981
Versión © Silvia Camerotto
imagen de Malika Favre, Orgy, en Uno de los nuestros

The Philosopher

And what are you that, wanting you,
I should be kept awake
As many nights as there are days
With weeping for your sake?

And what are you that, missing you,
As many days as crawl
I should be listening to the wind
And looking at the wall?

I know a man that's a braver man
And twenty men as kind,
And what are you, that you should be
The one man in my mind?

Yet women's ways are witless ways,
As any sage will tell,—
And what am I, that I should love
So wisely and so well? 

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