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Mostrando las entradas de septiembre, 2011

eres un animal hábil y sinuoso

Tú llamas una vida

Fatiga de amor, tristeza,
tú llamas una vida
que dentro, profunda, tiene nombres
de cielos y jardines.

Y fuese mi carne
lo que el don del mal transforma.

de Aguas y tierras, 1920-1929

Yo me acreciento un mal

Grata respiración una raíz
exprime del árbol corrupto:

Yo me acreciento un mal
de vivo que al cambiar
sufre incluso su carne.

de Oboe sumergido, 1930-1932

Solo con que amor te alcance

No olvides que vives en medio de los animales
los caballos los gatos las ratas de cloaca
brunas como la mujer de Salomón tremendo
campo de banderas desplegadas,
no olvides el perro con lengua y rabo
de armonías de lo irreal ni el lagarto el mirlo
el ruiseñor la víbora el fuego. Te gusta pensar
que vives entre hombres puros y mujeres
virtuosas que no tocan
el grito de la rana en celo, verde
como la más verde rama de la sangre.
Los pájaros te miran desde los árboles y las hojas
no ignoran que la Mente ha muerto
para siempre, su reliquia sabe a cartílago
quemado a plástico corrupto; no…

ese relámpago de lo invisible

James Waitt

Luchamos contra grandes sombras, aferrados a mentiras sin pudor, saludando con penosa sonrisa el fin de su transparente impostura. Joseph Conrad; El negro del Narcissus.
Yo, James Waitt,
hijo del miedo y de la impostura,
tenía un cofre con monedas y un infame secreto.
Las monedas resonarán al paso de Donkin, el astuto emisario de mi muerte,
y el secreto me rozará la cara por los siglos como una rama seca.
¿Dónde estará el verdadero James Waitt?
En un barco alcanzaba las riberas del ocio
simulando agonías más fastuosas que un incendio en los bosques.
Pero un día la cólera marina silbó sobre su espalda como un látigo.
¿Dónde está el verdadero James Waitt?
En un barco alcanzaba las afanosas islas
simulando un poder más obstinado que las raíces en la primavera.
Pero un día la codicia terrestre esgrimió la verdad como un relámpago.
Me arrojaron al mar envuelto en un sudario de amenaza y terror que llamaron plegaria.
¡Piedad para James Waitt!
que conquistó la vida con la faz enga…

con esta edad que sabes

Arrugas

El alma ausente, a donde me dirija,
es un rigor que hiela toda forma
en el vacío de la mirada;
el hombre, mudo consistir de aspectos
en la eterna inminencia,
el variar perenne de las fuentes.
Una incierta sonrisa disimula el terror
y exhala entre los dientes ociosos
y mórbidos, el turbio sueño humano.
Suspiros ciegos, vagos,
rostros ya no instigados entre muros y plantas.
Los labios lentos maceran antiguos venenos
en el azul efímero del campo.
Están los cuerpos en paz,
crece la noche arbórea entre las nubes,
y el universo es incólume, hasta que
cambiada en sombra, empiece a sollozar.

Noticias a Giuseppina después de tantos años

¿Qué esperas, con qué sueñas otra vez, amiga,
si en un viaje tan sombrío vuelves
aquí donde en el sol las tempestades
tienen su voz altísima brumosa,
con olor de jazmín y de avalancha?

Me encuentro aquí con esta edad que sabes,
sin ser joven ni anciano, espero, miro
esta vicisitud amenazante;
ya no sé lo que quise o me fue impuesto,
entras en mí, de…

si por casualidad viniera

83

Alrededor de una fuente, en un prado
lleno de verdes hierbas y hermosas flores
estaban sentadas tres angelitas, contándose
quizá sus amores, y a cada una

sombreaba el bello rostro una verde rama
que le ceñía los cabellos de oro; por afuera
y por dentro una suave brisa envolvía
juntamente los dos bellos colores.

Y después de un rato una les dijo a las otras dos
(según oí): "Si por casualidad
viniera aquí ahora el amante de cada una,
¿huiríamos de aquí atemorizadas?"
Y a ella le contestaron las otras dos: "Quien huyera
sería poco sabía, ¡con semejante suerte!"

Giovanni Boccaccio, Certado, Toscana, 1303-1375
en Poesía medieval italiana, antología bilingüe. Selección, traducción y notas de Oreste Frattoni, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1978
imagen de Hans Baldung Grien, La armonía

83
Intorn' ad una fonte, in un pratello
di verdi erbette pieno e di bei fiori,
sedean tre angiolette, i loro amori
forse narrando, ed a ciascuna 'l bello

viso adomb…

la ominosa emergencia del mundo

Orfeo


Gimiendo, maltrovando, holgando con lo oscuro.
La Celestina
Acércate y muéstrame en tu anillo
la herrumbre del tiempo
de aquella dulce carne que dónde duerme.
Ahora saludas
la ominosa emergencia del mundo,
definitivamente esta historia en colores
de sangre irreal en la pastosa noche,
las ciegas manadas del tacto en el amanecer
y el triste vuelo de las estaciones
sobre la cintura de cemento y de hierro.

Las suaves panteras se hunden en sus sombras,
asciende la serpiente al corazón
y en su copa desova bajo todos los vientos.
Lentas muertes antes de la muerte,
entre ordenamientos y derrumbes,
filtra el cristal infiel:
es el Suceso. Pero risa y llanto y la garra
total,
que es melancólica y sabe que en el sueño
es apenas un tenue puñalito de plata,
ahora saludas.

Hay una boca sin embargo
que para siempre lo canta.


De De fascinatione


La escritura de Severino (Movimiento de danza)

a Atilio Pentimalli
Alza la mano izquierda para silenciar los elementos
del Acto; lee, como si obviara en el o…

líbranos, señor

Bitácora
No conoce el arte de la navegación
quien no ha bogado en el vientre
de una mujer, remado en ella,
naufragado
y sobrevivido en una de sus playas.

Linguística general, 1979

La pasión

Salimos del amor
como de una catástrofe aérea
Habíamos perdido la ropa
los papeles
a mí me faltaba un diente
y a ti la noción del tiempo
¿Era un año largo como un siglo
o un siglo corto como un día?
Por los muebles
por la casa
despojos rotos:
vasos fotos libros deshojados
Éramos los sobrevivientes
de un derrumbe
de un volcán
de las aguas arrebatadas
y nos despedimos con la vaga sensación
de haber sobrevivido
aunque no sabíamos para qué.

Babel bárbara, 1991


Oración
Líbranos, Señor,
de encontrarnos
años después,
con nuestros grandes amores.

Inmovilidad de los barcos, 1997

Cristina Peri Rossi, Montevideo, 1941
imagen de © Peggy Ahwesh

ni escondite posible

Detrás de aquella puerta

En algún lugar del gran muro inconcluso está la puerta,
aquella que no abriste
y que arroja su sombra de guardiana implacable en el revés de todo tu destino.
Es tan sólo una puerta clausurada en nombre del azar,
pero tiene el color de la inclemencia
y semeja una lápida donde se inscribe a cada paso lo imposible.
Acaso ahora cruja con una melodía incomparable contra el oído de tu ayer,
acaso resplandezca como un ídolo de oro bruñido por las cenizas del adiós,
acaso cada noche esté a punto de abrirse en la pared final del mismo sueño
y midas su poder contra tus ligaduras como un desdichado Ulises.
Es tan sólo un engaño,
una fabulación del viento entre los intersticios de una historia baldía,
refracciones falaces que surge del olvido cuando lo roza la nostalgia.
Esa puerta no se abre hacia ningún retorno;
no guarda ningún molde intacto bajo el pálido rayo de la ausencia.
No regreses entonces como quien al final de un viaje erróneo
-cada etapa un espejo equivocado…

un día sin respiraderos

13

Por lo bajo te fue revelado un incidente de disparos
en una pizzería. No usaban grandes pistolas, tal vez revólveres.
Las balas, sin precisión, horadaron la pared, reventaron un vidrio,
dieron en un cuerpo. Momentos antes apuraban la pizza,
se atragantaban de recelos, mascullaban; bebían rápido
vino blanco, dulzón, y coca cola: el gas se había aplacado
en los vasos. Al voltear una mesa, tal vez volaron papeles
aceitosos, las botellas, un paquete de cigarrillos arrugado.
Deben de haber ululado sirenas en una tarde cuya densidad
no pudo ser perforada. Sin detalles accidentales, sol o vetas
en alguna rama de plátano. Un día sin respiraderos, sin salida,
sin escaleras, sin muchedumbre, con el solo paso tarde de gente
vestida con ropas percudidas, obreros, muchachos de oficina;
sin trampa, sin perspectiva, sin horizonte, gris o apenas brillosa,
con el brillo escaso y aplastante de lo funcional, electrodoméstico.

18

(Apocalipsis)

Aún crees que será como una pintura del siglo XIX, no como

si para siempre

Poema

Yo no sé
si además
si todavía
si para siempre
viviré de punta
subiendo sin arraigar
con los pies en el río
recorriendo arenas
algas
cicatrices.
Yo no sé
si ahora
que tengo un flanco
entibiecido
cubierto por tu respaldo
seguiré siendo así
puro vapor disuelto
pura nube de golpe
puro amor disponible
para la piedra
el aire
las estrellas
o los zapatos tristes.
Yo no sé
de mi no sé
cuando el calor
avanza dando brincos
ya no puedo
pero levántame
así seré siempre
pero espérame.


Poema

Y además
mi corazón
tiene la culpa
porque nació
tan tibio y sorprendido
y yo también
un poco
y este cielo
y estas mañanas limpias
y estas calles
por donde el aire estalla
y este gran infierno de los hombres
tienen la culpa
Pero
sobre todo
mi corazón que no me deja
mi corazón
que me derrama
y me pierde.

La culpa es mía
la traigo desde lejos
pero qué puedo hacer
sino vivir así
y andar a cada rato
con un dolor
y un sueño
custodiándome.

Qué puedo hacer
si el corazón
me vino enorme
y tiembla
por cada soplo l…

en la antigua Pentápolis

Lot, los ángeles y la estatua

¿Cómo eran el ocaso y el umbral de esa puerta,
oscura y sin falleba, donde estaba sentado
mirando el horizonte Lot? ¿Y el afeminado
perfil de un par de ángeles en la noche desierta?

Los anhelados ángeles que Sodoma quería
conocer con premura ¿cómo eran? ¿Y la fría
continuidad de un lago que la Escritura omite,
cuya agua no tolera que el lirio se marchite...?

Las anónimas plantas, el aire inmaculado,
ignorados antípodas, ocupaban el mundo.
Infernal o seráfico, el amor transformado
en la antigua Pentápolis se volvía infecundo.

Lot rezaba en silencio: No olvidaré el amor
tan incestuoso y puro que nos impuso Eva.
Nocturna prorrumpía una esperanza nueva,
secreta y laberíntica, como una sola flor.

Eran altas y hermosas las árabes palmeras;
un arco iris perfecto, palomas mensajeras
con devoción postal hubieran conmovido,
hubieran aplacado al dios enfurecido.

No vaciló el castigo, tampoco la inocencia
proclamada por ángeles de idénticas venturas
que amables augur…

huye de toda forma

Tuércele el cuello al cisne
Tuércele el cuello al cisne de engañoso plumaje
que da su nota blanca al azul de la fuente;
él pasea su gracia no más, pero no siente
el alma de las cosas ni la voz del paisaje. Huye de toda forma y de todo lenguaje
que no vayan acordes con el ritmo latente
de la vida profunda. . .y adora intensamente
la vida, y que la vida comprenda tu homenaje. Mira al sapiente búho cómo tiende las alas
desde el Olimpo, deja el regazo de Palas
y posa en aquel árbol el vuelo taciturno… Él no tiene la gracia del cisne, mas su inquieta
pupila, que se clava en la sombra, interpreta
el misterioso libro del silencio nocturno.
Enrique González Martínez, Guadalajara, Jalisco, 1871- México D.F., 1952  de Los senderos ocultos, 1911 imagen s/d, obtenida de La masa al Sur

ignorante el cardumen

Qué es el mar
El barrido de una red de arrastre a lo largo del lecho,
mallas de apertura máxima, en el tanque setecientos mil
litros de gas-oil, en la bodega bolsas de papa y cebolla,
jornada de treinta y cinco horas, sueño de cuatro, café,
acuerdos pactados en oficinas de Bruselas, crecimiento
del calamar illex en relación a la temperatura del agua
y las firmas de aprobación de la Corte Suprema, circuito
de canales de acero inoxidable por donde el pescado cae,
abadejo, hubbsi, transferencias de permiso amparadas
por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca; ahí:
atraviesa el fresquero la línea imaginaria del paralelo, va
tras una mancha en la pantalla del equipo de detección,
ignorante el cardumen de la noción de millas o charteo,
de las estadísticas irreales del INIDEP o el desfasaje
entre jornal y costo de vida desde el año mil novecientos
noventa y dos, filet de merluza de cola, SOMU y pez rata,
cartas de crédito adulteradas, lámparas y asiático pabellón,
irrupción de brotes de aftosa en rod…

el trabajo honesto y superior

Al margen

¡Aprovechar el tiempo!
¿Pero qué es el tiempo, para que yo lo aproveche?
¡Aprovechar el tiempo!
Ningún día sin una línea...
El trabajo honesto y superior...
El trabajo en Virgilio, en Milton...
¡Pero es tan difícil ser honesto o superior!
¡Es tan poco probable ser Milton o ser Virgilio!

¡Aprovechar el tiempo!
Arrancar del alma los bocados precisos -ni más ni menos-
Para juntar con ellos los cubos ajustados
Que hacen grabados ciertos en la historia
(Y son ciertos también del lado de abajo que no se ve)...
Poner las sensaciones en castillo de cartas, pobre China de las veladas.
Y los pensamientos en dominó, igual contra igual,
Y la voluntad en carambola difícil.
Imágenes de juegos o de paciencia o de pasatiempos:
Imágenes de la vida, imágenes de las vidas, Imagen de la Vida.

Verbalismo...
Sí, verbalismo...
¡Aprovechar el tiempo!
No temer un minuto que el examen de conciencia desconozca...
No tener un acto indefinido ni ficticio...

No tener un movimiento disconforme con propósi…