sábado, julio 30, 2011

como el resto




XXXVII
El amor es anterior a la vida,
posterior a la muerte,
inicio de la creación y,
el exponente de la respiración.

XXXVII
Love is anterior to life,
Posterior to death,
Initial of creation, and
The exponent of breath.


XLIX
Dejamos que el amor crezca, como el resto
y lo guardamos en un cajón—
hasta que se convierte en moda antigua—
como los trajes que vestían los abuelos.

XLIX
We outgrow love, like other things
And put it in the Drawer—
Till it an Antique fashion shows—
Like Costumes Grandsires wore.

Emily Dickinson, 1830- 1886, Amherst, Massachusetts.
Versión © silvia camerotto
De The Collected Poems of Emily Dickinson, Barnes & Noble, New York, 1993
Imagen: Penelope Dullagham. Crédito: Penelope Illustration

martes, julio 26, 2011

el dolor



**
Después de un gran dolor, llega una sensación solemne—
los nervios reposan ceremoniosos como tumbas—
el corazón endurecido se pregunta si fue él quien soportó,
y si fue ayer o hace siglos

los pies, mecánicos, dan vueltas—
por el suelo, el aire, o la nada—
un camino de maderas
crecidas al descuido,
una complacencia de cuarzo, como una piedra—

esta es la hora de plomo—
si se la sobrevive, es recordada
como la gente que se congela y evoca la nieve—
primero frío, luego estupor, después dejarse ir—

1862

XIX

El dolor tiene un elemento en blanco;
no puede recordar
cuándo empezó, o si hubo un día
en que no estuviera.

No tiene otro futuro que él mismo,
sus reinos infinitos conteniendo
su pasado, iluminado para reconocer
nuevos períodos de dolor.

Emily Dickinson, 1830- 1886, Amherst, Massachusetts.
Versión © silvia camerotto
De The Collected Poems of Emily Dickinson, Barnes & Noble, New York, 1993

Imagen de Anne Arden McDonald, Alchimia, mural, con expresa autorización de la autora en Alchimia

**
After a great pain, a formal feeling comes—
The Nerves sit ceremonious, like Tombs—
The stiff Heart questions was it He, that bore,
and Yesterday, or Centuries before?

The Feet, mechanical, go round—
Of Ground, or Air, or Ought—
A Wooden way
Regardless grown,
A Quartz contentment, like a stone—

This is the Hour of Lead—
Remembered, if outlived,
As Freezing persons, recollect the Snow—
First— Chill — then Stupor— then the letting go—

1962

XIX

Pain has an element of blank;
It cannot recollect
When it began, or if there were
A day when it was not.

It has no future but itself,
Its infinite realms contain
Its past, enlightened to perceive
New periods of pain.

domingo, julio 24, 2011

porque la marea ha bajado




Partida

Poco importa el camino que tomo,
y a dónde me lleva,  poco  importa;
pero  para que mi corazón no se rompa,
de esta casa debo irme, y algún lugar, lejos.

Poco sé de lo que hay en mi corazón,
de lo que hay en mi cabeza  poco sé,
pero ese algo en mí debo superar y empezar la marcha,
y poco importa a dónde van mis pies.

Me gustaría poder caminar un día y una noche,
y  encontrarme al amanecer en un lugar desolado
en una carretera sin huellas de autos a la vista,
ni el techo de una casa, ni la mirada de un rostro.

Me gustaría poder caminar hasta que mi sangre se derrame,
y me desplome para no agitarme más,
en una playa amplia porque la marea ha bajado,
y las rocas musgosas, desnudas bajo la lluvia.

Basural o muelle, traiga lo que traiga el camino
que tome,  poco  importa;
y acurrucada muerta en una zanja en algún lugar
poco me preocuparía por el escándalo que harán.

“¿Ocurre algo, querida”, ella dijo,
“que trabajas tan callada?”.
No, madre, no. Se enredó mi hilo.
Está pitando la pava, prepararé el té”.   

Edna St. Vincent Millay, 1892, Rockland, Maine – 1950, Austerlitz, New York
Versión © Silvia Camerotto
en Edna St. Vincent Millay, Collected Lyrics, Harper Colophon Books, New York, 1981
imagen: Self Portrait N54# de Anne Arden McDonald, bajo exclusiva autorización de la autora. Enlace:  anneadenmcdonald


Departure

It's little I care what path I take, 
And where it leads it's little I care; 
But out of this house, lest my heart break, 
I must go, and off somewhere. 

It's little I know what's in my heart, 
What's in my mind it's little I know, 
But there's that in me must up and start, 
And it's little I care where my feet go. 

I wish I could walk for a day and a night, 
And find me at dawn in a desolate place 
With never the rut of a road in sight, 
Nor the roof of a house, nor the eyes of a face. 

I wish I could walk till my blood should spout, 
And drop me, never to stir again, 
On a shore that is wide, for the tide is out, 
And the weedy rocks are bare to the rain. 

But dump or dock, where the path I take 
Brings up, it's little enough I care; 
And it's little I'd mind the fuss they'll make, 
Huddled dead in a ditch somewhere.
 

"Is something the matter, dear," she said, 
"That you sit at your work so silently?" 
"No, mother, no, 'twas a knot in my thread. 
There goes the kettle, I'll make the tea." 

sábado, julio 23, 2011

huye y reclama


Mitad de la vida

I
En medio del camino
como si nada hubiera pasado
o la vida fuera
el temblor y la sangre de otras batallas
que el corazón no nombró
o el eco
de aquello que hubiéramos sido
sin nosotros.

II
Escondida, susurrada en los sueños
-sonámbula de todo deseo-
acompaña mis pasos, empuja,
sustrae con flores de duelo.

Sembradora invisible del día
y de la noche -llagada de culpa
y extranjera- qué busca,
qué intenso decir reclama.

III
Ni relámpago ni piedra
ni luz tan leve
ni cielo sin rocío

o llamarada

ni espejo ni cárcel
ni tormento

sólo esta ahí

entre sangre que brilla
labios que se rinden.

IV
¿Y más allá la victoria?
¿Detrás de qué puerta, en qué otro mundo?

Cuando el cuerpo espera
y sobre tantos ojos el ojo
quiere alumbrar
y otra voz que no es la suya
busca el límite
y acepta
las dádivas del corazón
sólo tu piel
seguro puerto del abrazo
huye y reclama.

V
Las manos fueron puño, piedra, espada,
y el corazón resistió y los pies cumplieron
aquello que ordenaron los labios. La vida
reencontrada en el peso de la propia vida,
sujeta a la corrupción y al deseo
como el fiel de una balanza de aquí hacia allá,
de allá a ninguna parte
y para algo que nunca sucede.

VI
No vuelve aquel ardor, el pie diminuto
que pisaba hojas secas, que daba sed.

Se supone que ahora todo es más real;
ha habido tiempo para elegir, -excusas
no faltaron- y el corazón reposa
en la tranquilidad de sus logros.

¿Pero aquél pie, el ojo primitivo
que danzaba en el oscuridad, aquella fe
inmortal?

VII
Ahí están los pasos del día y de la noche,
corredores de humo, cambiante fervor,
transparencias secretas.
Nada acostumbrado, cómodo ni fácil
pobló este corazón; sólo sangre, banderas
de agua viva, espejos rotos, quejas
del mundo.


Jorge García Sabal, Balcarce, 1948 - Buenos Aires, 1996
en Mitad de la vida, Municipalidad de Comodoro Rivadavia, Dirección de Cultura, Certamen de Poesía 'Miguel Hernández', Primer Premio, 1983
imagen: Circular 2 de Dolores Ocampo de Morón, en Gelaría Nigredo

viernes, julio 22, 2011

historia



Historia de veinte años

¿Te acuerdas de las señoritas antiguas, con sus largas polleras,
sus grandes moños y sus finas caderas?
¿Has visto las fotografías de los balnearios color sepia,
los divertissement de las ferias y el agua lenta,
el agua perfumada,
el agua azul
de los azules valses de Viena?
Entonces los Reyes eran primos hermanos
y con primos hermanos se casaban las princesas.
Entonces Alfonso XIII tenía veinte años.
Entonces estallaban los primeros motines y se cortaban muchas cabezas.
Entonces ya se caía del caballo el Príncipe de Gales
y aun se elogiaban las manos de Eleonora Duse.

Fíjate cómo se amontona la historia,
cómo muere y renace todo
cómo los que creíamos vivos han desaparecido,
cómo los que creíamos muertos están presentes.
Las historias de Jack el Destripador,
la cursilería de los sombreros con flores,
las primeras pantallas japonesas,
los globos cautivos y las novelas por entregas,
los angelitos de los cielorrasos
y las czardas de los restaurant a la moda,
¿dónde, dónde han ido a parar?
Tus muñecas, tu retrato de novia -parecías menos joven-,
aquella madurez tuya prematura, y hoy deslumbrante,
¿dónde, dónde ha ido a parar?
Fíjate en los tiempos que nos toca vivir.
No se sabe cuándo pararemos, no tenemos destino fijo,
somos seres en borrador,
inconclusos,
desparramados.
La fotografía de cada año nuestro
significa un acontecimiento tras otro.

1914. 1915. 1916. 1917. 1918.
Cae sobre el mundo la bomba tremenda de la guerra.
Millones de cruces de madera aparecen en los campos.
Fusilan a una enfermera de Bélgica.
Dicen que Guillermo se divierte con sus más feroces soldados.
Poincaré ha estado en Rusia
y los condes de Viena han estado en Berlín.
Lloyd George se mete en negocios siniestros.
Condecoran a Basil Zaharoff con la Orden del Baño.
Nos llegan a nosotros, niños, las emanaciones de los gases.
Y hasta nuestras costas vienen los submarinos.
Ocultan por dos meses la muerte de Francisco José.
A los quince días lo sacan al balcón del Palacio.
La gente de Viena lo ve, en lo alto, agitando los brazos.
Pero está muerto y relleno de estopa como una marioneta.
¡Francisco José ha muerto! ¡Que muera Francisco José!
El hombre de la bicicleta,
el hombre del pan bajo el brazo,
el dulce amigo de los niños
va camino de Petrogrado.

Es Lenin, es nuestra esperanza
-la insurrección de campesinos, obreros, marineros y soldados-
un gran resplandor viene de Rusia
y en el Volga cantan los insurrectos.
Exterminan a la familia Imperia...
Acordaos cuando tirasteis sobre el cura Gapón y la multitud que pedía pan.
El armisticio abre la tumba del Soldado Desconocido.
Los hipócritas ancianos de Francia lagrimean frente a la lámpara votiva.
Ese canalla de Briand, dice "L'Action Française".
Ese bandido de Clemenceau, dice "L'Humanité".
El evangelista Wilson a quien han presentado bellas prostitutas
se vuelve a la Unión con su carga de lapiceras.
Un nuevo cereal se descubre en el mundo:
son los millones de muertos que han florecido blancas cruces de madera.
Los social-demócratas traicionan el proletariado.
Carlos Liebneck -el hombre que amaba las flores-,
Rosa Luxemburgo -la hembra que amada los pájaros-,
están caídos en el arroyo con los cráneos destrozados.
Han pasado cuatro años desde que mataron a Jean Jaurés
mientras tomaba su taza de café-creme frente a la vidriera del Croissant.
Los nobles alemanes, austríacos, rusos, hacen el camarero y el ladrón,
el sirviente y el maquereaux, el cabaretier y el bailarín.
Es algo espectral, algo terrible,
cuando un servil los reconoce y los saluda
o cuando se visten con trajes y perfumes baratos.
Cómo están de cambiados con sus blusas apolilladas
y sus largos guante.
Algunos se han hecho tatuar.
Algunas se entregan en los recovecos
y Francisco José lleno de estoa
¡estuvo asomada a la ventana del Palacio!

1919. 1920. 1921. 1922. 1923. 1924. 1925.
Un temblor histérico corre por la espina dorsal del mundo.
Una falsa prosperidad se instala en las ciudades y en los campos.
Prospera la cadena con Ford, Citroën, Coty y Fiat.
¡Atención al cinematógrafo, al arte nuevo!
Pero los burgueses lo absorben todo y envilecen todo.
Turatti entrega las fábricas a un delirante hombrecillo,
traidor de su clase
y la desesperación burgues se llama ahora fascismo.
Atención a Einstein, a Freud, a Spengler, a Gide, a Joyce, a Lawrence.
Los blues traen del sur de la Unión la tristeza negra
-aunque ya los barcos a turbina no recorren el Mississipi,
ni la dorada luna de los circos se pasea en el cable.
Nos echan todo abajo,
nos hablan en otro idioma,
nos consideran muertos,
nos voltean los dioses,
nos destruyen los dogmas.
Hay que cambiar a cada rato de casa.
Es como si nos muriéramos por etapas.
¡Ay! los riñones, los sesos, el hígado, el corazón, los pulmones,
todo se está pudriendo,
lo más flamante se pudre y se viene al suelo con estrépito.
Las catedrales, la música, la pintura, todo huele a podrido.
Estamos en plena confesión.
Centenares de hombres se ahogan en los submarinos hundidos.
¿Qué importa una catástrofe después del Marne, Jutlandia y Verdún?
Ebert bebe champagne y Grosz lo desnuda.
Los libros de guerra alambran los escaparates.
Se forman los grandes comités internacionales.
Se viaja vertiginosamente
y toxicómanos, invertidos, locos y mutilados invaden las ciudades.
Los generales mueren en la cama, caen ministerios.
Basil Zaharoff anda en coche de inválido.
¿Quién no está despierto, quién no permanece atento
en la noche del caos?
Todavía hay gente que escribe versos de amor.
Todavía hay artepuristas en el mundo,
todavía hay maestros y teósofos,
todavía hay sacerdotes y militares.
Todavía Gandhi, el viejecito cretino, predica la desobediencia pasiva.

1926. 1927. 1928.1929. 1930. 1931. 1932. 1933.
Ruge China con sus millones de coolies.
El Kuo-Ming-Tag traiciona la sovietización.
Los mariscales jóvenes se venden por millones de dólares.
Los imperialismos yanki, inglés, japonés, avanzan sobre el mundo.
¡Nos han echado a perder Honolulu, Papeete, Samoa!
El dedo acciona el gatillo en Chicago.
Morgan tiene su equivalente en Capone.
Gobernadores, jueves, policías, se entregan impúdicamente:
Eso lo ha demostrado Fred Pasley.
La cadena sigue envileciendo a los hombres.
La prosperidad es una mala palabra.
Los primeros desocupados marchan su hambre sobre las ciudades
y Sacco y Vanzetti ya están secos, quemados,
con las uñas hundidas en las sienes.
Los fusilamientos en masa de obreros y soldados
son la única música que se conoce.
"Un grupo de morfinómanos, pederastas y locos se apodera de Alemania":
eso está escrito en el Libro Pardo.
Violan a las hijas de los judíos,
patean los vientres de las madres,
orinan sobre los padres en los fosos,
queman pilas de libros en las plazas públicas.
Goering incendia el Reich y encarcela a 200.000 comunistas.
El curandero Roosevelt se para frente a Roma y Moscú.
Habla por radio, inventa el Águila Azul,
renguea bastante y ordena las cargas sobre las muchedumbres agrarias.
No acaba con la cadena.
Defiende la propiedad
y alimenta la desocupación.
Qué embromar con el curandero de la Casa Blanca.
Dimitroff dice:
¿Tenéis miedo de los comunistas?
Dimitroff dice:
La sexta parte del mundo.
Oh, no me olvido de Rusia.
Allí está la libertad en preparación,
allí está la dignidad del hombre,
allí está el arte reflorecido,
allí está el cine purificado,
allí está el viento de los trigales y la oscura
sinfonía de los tractores.
Allí está el Plan Quinquenal y sus Brigadas de Choque.
Fíjate cuánta historia amontonada, empujada.
Fíjate cuánto acontecimiento junto.
Y el más grande
y el único
-el hombre de la bicicleta
-el hombre del pan bajo el brazo
-el dulce amigo de los niños
camino de Petrogrado.

Raúl González Tuñón, Buenos Aires, 1905-1974
de Todos bailan, Libros de Tierra Firme,Buenos Aires, 1987
imagen: Raúl González Tuñón. s/d

jueves, julio 21, 2011

la verdad se mueve


En Palermo

Hoy es día de mojarras, Mario.
La superficie del lago es transparente
y no parece sensato intentar de nuevo
la suerte del mediomundo.
Al fin y al cabo, fue casi por azar
que sacamos la bestia imaginaria.
¿Te acordás?, se reía de nosotros
con esa boca llena de felpudos sarcásticos.
Algo bíblico.

Sí, es día de mojarras, che.
El cielo brilla indiferente y produce
ese efecto gregario que nos ablanda a todos.
Además, quién oye la canción de los mansos.
Yo te había comprado el helado de palito
con el que señalaste de pronto la profundidad
y mirá, ahora estamos aquí
a merced de las palabras.

No valen intenciones. Que vengas
y te enfundes en el vistoso pilotín amarillo
con la red en la mano
no es argumento suficiente. El agua
es peligrosa siempre, ¿viste?,
te refleja y no te refleja,
pero no hay monstruos cada dos por tres
en el lecho del lago.
Te lo digo así, para que no insistas.

¿Dónde estará ese sueño de vapores
y ronquidos felices?...

Mario,
no creo que la vida de oportunidades.
Eso sí, cuando arrojaste la red
te oí el grito más tierno, más ilusionado
y éramos dos titanes, ambos
tirando de la caña.

'Ta bien,
la fantasía puede ser un cáncer
que se lo lleva todo, pero
dónde se oculta, entonces,
la ferocidad del sentido.

de La verdad se mueve, Buenos Aires, 2008

**

¿Hicimos bien?

¿Entonces por fin el centro de los oscuro, Víctor?
Pico y pala... ¿pico y pala para llegar a esto?
¿al furor de los sueños, el muro de granito?

No fue uno, sabelo, fueron muchos los años
de bruto boqueteo, y ¿esto era? decime,¿así
la forma de la bestia? ¿lo negro de las horas?

No, si nada es lo que parece, lo sabemos.
Porque lo hicimos muy por otra cosa ¿no?...
¿Pero qué oís ahora con ese estetoscopio?

Hablame, por favor, ¿hicimos bien en empeñar
la vida, los departamentos?... Por dios, ¿hay algo?
Aflojá, hermano, ¿por qué llorás con esa cara?

de La verdad se mueve, Buenos Aires, 2008

**
[...]
Los dos buscamos el final del arcoiris (qué maravilla como
metáfora de muerte) de que lo dado es por un día, efímero,
pero por fin plenario, porque lo bueno del río es que no tiene
cauce ni lecho y semeja, a cada momento, que volamos desasidos
de la propia materia, cantando la canción que esto contiene,
melodía del aire. No creo ya en la eternidad, y si la hubiera,
mejor, no importa. Cada mojadura del agua es un cielo de tierra.
El fulgor del instante que nace y que se va, que escurre sin medida
desde el fondo del iris. Este es el arcoiris a cruzar, la mera vida.

Si algo espera detrás de la curva, yo te espero o esperame. Es
de una belleza desaforada cuando andamos del brazo por ahí,
cantando la oración de los mansos, los que no exigen nada.
Y es más, son nada. Polvo de estrellas que regresan
para volverse solamente nubes: amiga, compañera del alma
.

extracto de 'Moon River' (glosa), en Los nada, libro póstumo, 2011

Javier Adúriz, Buenos Aires, 1948- 2011
imagen obtenida de Discos vinil

miércoles, julio 20, 2011

a nosotros



Nosotros

En nuestra vida, nunca nada fue recto.
Recto como para nosotros.
En nuestra vida, nada se consumó hasta el fondo.
Hasta el fondo como para nosotros.
El triunfo, el perfeccionamiento,
no, no son para nosotros.

Pero tomar el vacío entre las manos,
cazar la liebre, encontrar al oso.
Golpear valientemente al oso, tocar al rinoceronte.
Ser despojado de todo, haciendo transpirar nuestro propio corazón.
Arrojado al desierto, obligado a reunir su ganado,
un hueso por aquí, un diente por allá, a lo lejos un cuerno.
Eso es para nosotros.

Y decir que las siete vacas gordas nacen en este momento.
Nace, pero nosotros no las ordeñaremos.
Los cuatro caballos alados acaban de nacer.
Han nacido. Sólo sueñan con volar.
Nos da pena retenerlos. Llegarán casi hasta las estrellas esos animales.
Pero no nos transportarán a nosotros.
Para nosotros los caminos de topo, de alacrán.
Además, hemos llegado a las puertas de la Ciudad.
De la Ciudad-importante.
Estamos ahí, no hay dudas. Es ella. Es ella de verdad.
Todo lo que sufrimos para llegar... y para partir.
Desatarse con lentitud, fraudulentamente, los brazos en la espalda...

Pero no somos nosotros los que entraremos.
Son jóvnes qué-me-miras, todos verdes, muy altivos quienes entrarán.
Pero nosotros no entraremos.
Tampoco iremos más allá. ¡Stop! No más allá.
Entrar, cantar, triunfar, no, no, no es para nosotros.

Henri Michaux, Namur, 1899 - París, 1984
en Antología poética 1927-1986, Adriana Hidalgo Editora, Buenos Aires, 2002
Selección, traducción y prólogo de Silvio Mattoni
imagen de Jeffrey Vanhoutte, en Jeffrey Vanhoutte. Publicada en este blog con expresa autorización del autor.

lunes, julio 18, 2011

porque para amar no se necesitan leyes sino solo sueños



**
Cada poeta
lavará en la noche
su pensamiento
y hará tantas letras cartas
imprecisas
que enviará al amado
sin un nombre.


Ogni poeta/ laverà nella notte/ il suo pensiero/ne farà tanta lettere/imprecise/che spedirà
 all'amato/ senza un nome.


**
Así haciendo la noche morado dentro de la noche
el dolor en el dolor el genio y su extravagancia
la religiosidad es muda y calla trayéndose
consigo lúgubre llamas que no piden gracias
sino sólo el sentido del fuego sino sólo el ardor
del sentimiento
se comen aguas por todas partes
como si ninguno hubiera jamás asesinado
un cordero o hallado buena la carne
se comen cosas absurdas
sobre una fingida servilleta donde cada cosa está
por extravagancia y no
por hambre sola.


Cosí facendo la notte dimora dentro de la notte/ il dolore nel dolore il genio è la sua stravaganza/ la religiosità   è   muta e tace traendosi/ dietro lugubri fiamme che non chiedono grazie/ ma solo il senso del fuoco ma solo l'adore/del sentimento/ si mangiano acque dovunque/ como se nessuno avesse mai ammazzatto/ un vitello o trovato buona la carne/ si mangiano cose assurde/ su un finto tovagliolo dove ogni cosa sta/ per stravaganza e non/ per sola fame.


**
Morirás
 
Morirás como una cadena dúctil
tú que has arponeado una falena feliz
de estar loca en tu vientre de hombre y negro
como un tizón del infierno.
No deberías sino cantar las infelices cadenas
de tu ocio de amor. Afortunado aquél que aplasta
las sombras de la carne y tira el infierno en el vuelo
de la pasión. Afortunado aquél que genera Arte
poniendo su mirada en la huella de una mujer que la hierba
tiene en el regazo de la ilusión, la hierba y el árbol y el hielo
que rozan las columnas del ciervo
todo has tirado en la basura de una Psiquiatra
que ha escuchado la falsa conferencia
de ti con los miles diablos de tu cuerpo.


Morirai/ Morirai come una catena duttile/ tu che hai arpionato una falena felice/di essere pazza nel tuo grembo d'uomo e nero/ come un tizzone d'inferno./ Non dovrai che cantare le infelici catene/ del tuo ozio d'amore. Fortunato colui che calca/ le ombre della carne e l'inferno getta nel volo/ della passione. Fortunato colui che genera Arte/ immettendo il suo sguardo nel calco di una donna che l'erba/ tiene nel grembo dell'illusione, l'erba e l'albero e il gelo/ che sfioran le colonne del cervo/ tutto hai buttato nel pattume di una Psichiatta/ che ha ascoltato il falso convegno/ di te coi mille diavoli del tuo corpo.


**
El beso


El beso corre veloz en mis pensamientos
por un beso he traducido a Homero
todo en un soplo luego
me he vuelto blanca como la luna
y te he amado hasta morir
dentro de la urna de un castillo de vidrio
que nadie conoce.


Il Bacio/ Il bacio corre veloce nei miei pensieri/ per un bacio ho tradotto Omero/ tutto d'un fiato poi/ sono diventata bianca come la luna/ e ti ho amato fino a morirme/ dentro l'urna di un castello di vetro/ che nessuno conosce.


Alda Merini,Milán 1931-2009
De Clínica del abandono, Hotel por hora y otras poesías, Editorial Bajo la luna, Buenos Aires, 2008
Traducción, prólogo y notas: Delfina Muschietti

imagen: Plantform, 1990, W. Carter, en William Carter. Sitio Web: William Carter , cuya publicación en este blog fuera autorizada por el autor. 

domingo, julio 17, 2011

pero es invierno


Limosna

Mi corazón es lo que antes fue,
una casa donde la gente va y viene;
pero es invierno, con tu amor,
los marcos asediados ​​por la nieve.

Enciendo la lámpara y pongo el mantel,
soplo las brasas para encenderlas otra vez;
pero es invierno, con tu amor,
la escarcha se concentra en el vidrio...

Reconozco el invierno, cuando llega:
las hojas quietas en las ramas;
cuidé tu amor por un tiempo,
y traje mis plantas a la casa.

Las regué y las puse mirando al sur,
arranqué el marrón muerto del tallo;
pero es invierno, con tu amor,
Sólo las cuido y las riego.

Hubo un tiempo en que permanecí y observé
las peleas de los pequeños y malvados gorriones;
amé al mendigo que alimenté,
me preocupé por lo que tenía para decir,

permanecí y lo vi majestuoso:
hoy llegué hasta la puerta
y puse un cuenco en el escalón;
mi corazón es lo que antes fue,

pero es invierno, con tu amor;
tiro migajas en el alféizar,
y cierro la ventana, y los pájaros,
si quieren, pueden tomarlas o dejarlas.

Edna St. Vincent Millay, 1892, Rockland, Maine – 1950, Austerlitz, New York
Versión © Silvia Camerotto
en Edna St. Vincent Millay, Collected Lyrics, Harper Colophon Books, New York, 1981
imagen: Self Portrait N3# de Anne Arden McDonald, bajo exclusiva autorización de la autora. Enlace:  anneadenmcdonald


Alms

My heart is what it was before,
A house where people come and go;
But it is winter with your love,
The sashes are beset with snow.

I light the lamp and lay the cloth,
I blow the coals to blaze again;
But it is winter with your love,
The frost is thick upon the pane…

I know a winter when it comes:
The leaves are listless on the boughs;
I watched your love a little while,
And brought my plants into the house.

I water them and turn them south,
I snap the dead brown from the stem;
But it is winter with your love,
I only tend and water them.

There was a time I stood and watched
The small, ill-natured sparrows' fray;
I loved the beggar that I fed,
I cared for what he had to say,

I stood and watched him out of sight:
Today I reach around the door
And set a bowl upon the step;
My heart is what it was before,

But it is winter with your love;
I scatter crumbs upon the sill,
And close the window, —and the birds
May take or leave them, as they will. 

sábado, julio 16, 2011

adelante


Rendezvous

No vine por estas hermosas flores  que decoran tu habitación. De hecho,
podría haberte amado mejor en la oscuridad;
es decir, en cuartos no adornados con rosas, cuartos más informales, menos conscientes
de la historia entre bastidores, a punto de entrar con aire apacible

en pesadas puntas de pie, en el momento preciso: “Adelante”.
No es que me gusten los ceniceros llenos y el lugar hecho un caos,
o el cubículo monástico empalagosamente austero y riguroso,
pero en parte, estos adornos formales de nuestra Afrodita de la calle Ocho son demasiado griegos,
y en parte porque enriquecer las pobres paredes con nuestra natural belleza 
hubiera sido más chic.

Sin embargo, aquí estoy, te conté de mi pelea con el taxista sobre un verso de Milton, y te reíste; 

y tú eres tú, ningún otro.
Tu risa  sacude mi piel con pequeños y exquisitos toques.
Pero soy perversa: me gustaría que no hubieras refregado —con piedra pómez, supongo—
las manchas de tabaco de tus hermosos dedos. Y desearía no sentirme como tu madre.

Edna St. Vincent Millay, 1892, Rockland, Maine – 1950, Austerlitz, New York
Versión © Silvia Camerotto
en Edna St. Vincent Millay, Collected Lyrics, Harper Colophon Books, New York, 1981
imagen: Recumbent, W. Carter, en William Carter. Sitio Web: William Carter , cuya publicación en este blog fuera autorizada por el autor. 

Rendezvous

Not for these lovely blooms that prank your chambers did I come. Indeed,
I could have loved you better in the dark;
That is to say, in rooms less bright with roses, rooms more casual, less aware
Of History in the wings about to enter with benevolent air
On ponderous tiptoe, at the cue, "Proceed."
Not that I like the ash-trays over-crowded and the place in a mess,
Or the monastic cubicle too unctuously austere and stark,
But partly that these formal garlands for our Eighth Street Aphrodite are a bit too Greek,
And partly that to make the poor walls rich with our unaided loveliness
Would have been more
chic.

Yet here I am, having told you of my quarrel with the taxi-driver over a line of Milton, and you laugh; and you are you, none other.
Your laughter pelts my skin with small delicious blows.
But I am perverse: I wish you had not scrubbed—with pumice, I suppose—
The tobacco stains from your beautiful fingers. And I wish I did not feel like your mother.

miércoles, julio 13, 2011

un chapoteo casi imperceptible


Esto es solo para decir

que me he comido
las ciruelas
que estaban
en el refrigerador

y que
probablemente
guardabas
para el desayuno

Perdóname
estaban deliciosas
¡tan dulces
y tan frías!

de Collected Poems 1921-1931 (1934)

William Carlos Williams, Rutherford, Nueva Jersey, 1883 1963 
en William Carlos Williams, Selected Poems, edición de Charles Tomlinson, A New Directions Book, New York, 1985
versión © Silvia Camerotto
imagen: Icarus de Henri Matisse, en In my life today

This is just to say

I have eaten
the plums
that were in
the icebox

and which
you were probably
saving
for breakfast

Forgive me
they were delicious
so sweet
and so cold!

**
II. Paisaje con la caída de Ícaro

Según Brueghel
era primavera
cuando Ícaro cayó

un agricultor araba
su campo
toda la pompa

del año estaba
despierta  repiqueteando
cerca

de la orilla del mar
concernido
por él  mismo

sudando bajo el sol
que derritió
la cera de las alas

insignificante
lejos de la costa
hubo

un chapoteo casi imperceptible
era
Ícaro ahogándose


de Pictures from Brueghel (1962)
versión © Silvia Camerotto


II. Landscape with the fall of Icarus

According to Brueghel
when Icarus fell
it was spring

a farmer was ploughing
his field
the whole pageantry

of the year was
awake tingling
near

the edge of the sea
concerned
with itself

sweating in the sun
that melted
the wings’ wax

unsignificantly
off the coast
there was

a splash quite unnoticed
this was
Icarus drowning

carl sandburg. felicidad

Felicidad Le pedí a profesores que enseñan el sentido de la vida que             me dijeran qué es la felicidad. Y me acerqué a f...