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Mostrando las entradas de mayo, 2010

de la electricidad no puede surgir

I. El tiempo.

2.

Si hemos aceptado el viento
no te afinques.
No lamentes la luz
que un instante atraviesa
el follaje y desaparece.
Es posible que corramos
detrás de una música
que nunca se escucha
ni en el paisaje ni en nosotros
y flota
como un puente de grande fragilidad.

No estamos más que de ese modo.
Y ése no es un lugar para
construir.

Lo que elegimos nos lleva
y ordena
quienes somos.

VI. Lo nuestro

2.
Se esconde.
Lo que sabemos es que no está.
Se esconde.
Se esconde en la espesura
en el placard
en lo profundo de un sótano
que almacena desperdicios
en las tinieblas
de un cuarto cerrado
y que da miedo.
Otra vez y para que se entienda:
No está.
Perso su ausencia dice
que es
y que lo echamos en falta.
Se esconde.
En baúles con sombreros ajados
en el cuarto de planchar
en lo profundo de un chalet cerrado
en un balneario en invierno.
Ahí quedó
mohoso.
Donde no lo hallaremos al volver
porque hemos cambiado.

Junté mis dedos a las puntas de tus dedos
y fue como si dijera
ahora puede volver…

la técnica moderna ya no basta

Llegará un día

Llegará un día
La técnica moderna ya no basta
Cada travesía cuesta un millón de electores
Con los aviones y los dirigibles costará diez millones
Los cables submarinos mi camarote de lujo las ruedas los trabajos de los puertos las grandes industrias comen dinero
Toda esa actividad prodigiosa que es nuestro orgullo
Las máquinas ya no bastan
Quiebran
En su basura Job todavía utiliza su masaje facial eléctrico
Es gracioso

Un jour viendra

Un jour viendra/ La technique moderne n'y suffit plus/ Chaque traversée coûte un million aus électeurs/ Avec les avions et les dirigeables cela coûtera dix millons/ Les câbles sous-marins ma cabine de luxe les roues les travaux des ports les grandes industries mangent de l'argent/ Toute cette activité prodigieuse qui fait notre orgueil/ Les machines n'y suffisent plus/ Faillete/ Sur son fumier Job se sert encore des son face-massage éléctrique/ C'est gai

París

Me quedé toda la noche en el puente escuchando los mensajes que lleg…

convencer a los midas del intelecto

Los trabajos de Hércules

Popularizar la mula, cuyo exterior neto expresa el principio de adaptación reducido a un mínimo: para persuadir a aquél de gusto austero, orgulloso de su casa, y músico: de que el piano es un campo libre para la representación; de que sus "encantadoras notas de renacuajo" pertenecen al pasado cuando uno tenía tiempo para tocarlas: convencer a esos Midas autodidactas del intelecto cuya ignorancia de catorce quilates aspira a incrementar su valor, “hasta que el cielo sea el límite” la conducta excesiva presagia desengaño, que uno no debe pedir prestada una blanca y larga barba y colgársela y amenazar al curioso casual con la guadaña de tiempo: enseñar al bardo de selectividad demasiado elástica que uno detecta el poder creativo por su capacidad para conquistar la propia indiferencia, que mientras tenga más elasticidad que lógica, sabe a dónde va; vuela en línea recta como la electricidad, despoblando áreas que se jactan de remotas, para demostrar a l…

su canto poderoso

¿Qué son los años?

¿Cuál es nuestra inocencia,
cuál es nuestra culpa? Estamos todos
desnudos, nadie está a salvo. ¿Y de dónde
viene el coraje: la pregunta sin respuesta,
la duda rotunda,
—llamando muda, escuchando sorda— que en la
desgracia, aún en la muerte,
alienta a otros
y en su derrota, incita

al alma a ser fuerte? Aquel
que ve más allá y se alegra,
accede a la mortalidad
y en su prisión se eleva
a sí mismo como
el mar en un abismo, luchando
por liberarse pero incapaz de hacerlo,
en su capitulación
encuentra su continuidad.

Así, aquel que siente con pasión,
se comporta. Hasta el pájaro,
que crece mientras canta, forja
su forma hacia lo alto. Aunque esté cautivo,
su canto poderoso
dice que la satisfacción es una cosa
menor, que la alegría es cosa pura.
Esto es mortalidad,
esto es eternidad.


Marianne Moore, Kirkwood, 1887 - New York, 1972
Versión © Silvia Camerotto
en Marianne Moore, Complete Poems, Penguin Books, New York, 1991
imagen: s/d

Otra versión del mismo poema

¿Qué son …

todo ha de ser

Contra la muerte

Me arranco las visiones y me arranco los ojos cada día que pasa.
No quiero ver ¡no puedo! ver morir a los hombres cada día.
Prefiero ser de piedra, estar oscuro,
a soportar el asco de ablandarme por dentro y sonreír
a diestra y siniestra con tal de prosperar en mi negocio.

No tengo otro negocio que estar aquí diciendo la verdad
en mitad de la calle y hacia todos los vientos:
la verdad de estar vivo, únicamente vivo,
con los pies en la tierra y el esqueleto libre en este mundo.

¿Qué sacamos con eso de saltar hasta el sol con nuestras máquinas
a la velocidad del pensamiento, demonios: qué sacamos
con volar más allá del infinito
si seguimos muriendo sin esperanza alguna de vivir
fuera del tiempo oscuro?

Dios no me sirve. Nadie me sirve para nada.
Pero respiro, y como, y hasta duermo
pensando que me faltan unos diez o veinte años para irme
de bruces, como todos, a dormir en dos metros de cemento allá abajo.

No lloro, no me lloro. Todo ha de ser así como ha de ser,
pero no…

un nombre que significa demasiadas cosas

Buenos Aires me vas a matar

cruzando el uruguay se llega al uruguay
pero ese es otro asunto son otros amores
por hoy vuelvo a mi casa achatándome en balsas
cruzo las lechiguanas sobre un camalote
y otra vez la provincia de buenos aires
ya no están los indios para molestar
ya no hay más malones sólo quedan buenazos
y otra vez la tierra deshaciéndose entre las manos
otra vez ovejas sobre fondo verde
gaviotas sobre tierra arada
ya no es la patagonia tampoco europa
la historia delgadita se adhiere apenas a la tierra
levanta el árbol su copa voluntariosa
todo inscripto con arte en un perfecto círculo
a ver tomemos un pueblo cualquiera
digamos veinticinco de mayo
nueve de julio cualquier fecha patria
el poco tiempo que hemos juntado
lo usamos para nombrar espacios

es de noche el calor engendra hechos
prolifera burbujas de vida
las muchachas vacantes pasean debidamente infladas
por la plaza quiero decir por sus bordes
en el centro no hay nadie salvo un prócer oscuro
la iglesia la municipalid…

simulacro

Me detengo frente a la barrera

Me detengo frente a la barrera.
Es una noche clara y la luna se refleja
en los rieles. Apago las luces del auto.
Está bien, pienso, es bueno que nos demos un tiempo.
Sin embargo no comprendo nuestra relación;
no sirvo para eso. ¿Acaso serviría de algo?
Tu padre está enfermo y mi madre está muerta;
pero igual podría ir y tirarme encima tuyo
como todas estas noches. Eso es lo que sé.
Ahora la tierra vibra y un tren oscuro
lleva gente desconocida como nosotros.


Foto 1965

A las cosas no les importan los mortales.
Ayer encontré esa foto
que ni recordaba,
y te juro que parecíamos tranquilos
en ese simulacro del papel y de la luz.

Una oportunidad

Caminás con las manos en los bolsillos,
por la rambla, rodeando el mar.
Te acordás de otro tiempo, aquí mismo,
estabas enfermo de la cabeza
y no podías sostenerte de pie,
con elegancia. Sin embargo,
pudiste salir.
Hubo una oportunidad en aquella época.
Ahora mirás el mar, pero no decís nada:
ya se han dicho muchas cosas

inútilmente empuja

Ensayo general

Todos los días vuelvo a recordar
lo que aprendí aquella noche perdida
de mil novecientos treinta y tantos
con el mismo trabajo, los mismos párpados hinchados
en su tambor de llanto, el mismo ombligo inútil
que certifica mi condición de bien nacida
de hombre y de mujer.
Todos los días, implacables me esperan
zapatos, calles, risas,
moldes para llenar como jugando,
'ponga usted la cabeza sobre el cuello
de la odalisca y sonría, sonría, no
pestañee, ¡listo!',
muñecos arrasados a las ocho,
tenedores abiertos a las diez
y carteles sin hora pero con grandes caras bigotudas
de esas que siguen con la mirada y es inútil que trates de esconderte
porque igual te verán, bajo la cama, bajo el sol,
bajo la tierra.
Probé una vez no despertar
y entró una mariposa por la ventana.
Probé una vez no despertar
y entró una mariposa sin alas.
Siempre ha habido un aroma, un sonido
para engañar, un anzuelo, un verbo:
la cara amada se deshace en la pared
y alguien dice palabras con sen…

loan me a dime

Loan me a dime

Somebody loan me a dime,
I need to call my old time, used to be.
Somebody loan me a dime,
Mmm, I need to call my old time, used to be.
Oooo, little girl's been gone so long,
You know it's worryin me.
Hey, it's worryin, worryin me.

I know she's a good girl,
But, at that time I just didn't understand.
I know she's a good girl,
But, at that time I just didn't understand.
Oh, you know I didn't.
Somebody loan me a dime,
You know I need, I need a helpin hand.
Somebody.

Yeah, she's a good girl,
But, at that time I just didn't understand.
Oooo, I know she's a good girl,
But, at that time I just could not understand.
Whoa, no.
Somebody better loan me that dime,
To ease my worried mind.
Whoo.

Now, I cried, just cried,
Just like a baby, all night long.
Ooo, you know I cried, just cried,
Just like a baby, all night long.
Whooo, somebody better loan me that dime,
I need my baby, I need my baby here at home.
Oooo, yeah.

Fenton Robinson, Gre…

en cierto modo

Y bien, morimos

Y bien, morimos.
Millones de años
para la muerte, para una dignidad
extraña, en cierto modo
ajena. Pero el tema
es más ambicioso
que el pensamiento
y se pudre allí mismo.
Quizá hay un error
de perspectiva en todo esto;
especulaciones, sistemas,
estructuras mentales
y el terror debajo. Pero anes
hemos pedido vino
y marchitas
vimos caer las uvas. Morimos,
algo extraño,
pero siempre después.
Y sin embargo hay hombres,
hombres en todas partes,
sobre todo en la tierra.
Multitudes, máquinas,
cerebros secos al amanecer,
el viento, una rosa en la mesa
y café. Todo esto
consagrado a la luz; la muerte
no es natural.

Historia nacional

Entre no saber nada y saber lo que los otros
quisieron que supiera
debí elegir lo primero;
y después de haber dado rotunda finalidad a un escupitajo
hubiera aprendido con mis propias costillas,
con mis intestinos personales recorridos por cólicos,
hubiera andado derecho
dinamitando a mis espaldas lo que debió ser dinamitado.
Y no estaríamos aquí,…

duerme tranquilo

Descansa, duerme tranquilo

Descansa, duerme tranquilo, sufridor de la herida
en la garganta, que arde y se desgarra. Toda la noche
flotando en el mar silencioso, oímos el rumor
que venía de la herida envuelta en el manto de sal.

Bajo la luna a una milla de distancia, temblamos al escuchar
el sonido del mar fluyendo como sangre de la resonante herida
y cuando el manto de sal estalló en una tempestad de canto
las voces de todos los ahogados nadaron en el viento.

Abre un camino en la lenta y triste travesía,
abre al viento las compuertas de tu barco errante
para que comience mi viaje hasta el final de mi herida,
oímos el canto del sonido del mar, vimos el relato del manto de sal,
Descansa, duerme tranquilo, oculta la boca en la garganta,
o cederemos, e iremos contigo hasta los ahogados.

Dylan Thomas, Swansea, 1914 – New York, 1953
Versión © Silvia Camerotto
En The Collected Poems of Dylan Thomas, 1934-1952, New Directions Publishing, New York, 1971
imagen: William Turner, The wreck of …

¡oh insensato!

El amor a lo lejos

Hace mil años abandonamos el último beso en una noche devorada por las montañas
Indefensa entre los colmillos del páramo
Entre las serpientes petrificadas que silban en el viento
Y la ternura de caminar en la niebla con una bujía cuya pálida piel flota en el aire como un halo
Chisporroteando en la mansión de las lluvias poblada de espejos que ondulan con un lamento de eucaliptus sombríos
Podríamos comenzar así esa novela inconstante:
"Una vez cruzábamos el desierto donde el pájaro del desdén se cierne lleno de adioses sobre las almas
"Y sus miradas iluminan las poblaciones con un diamante gris
"Mientras dormíamos graznaba en sueños con el reclamo de países hechiceros abiertos lentamente al abandono
"Pero ahora en su pecho hay fisuras relampagueantes como las ruinas del amor
"Como esas incisiones profundas que dejan irse el gusto de los días
"Desierto magnético
"desierto descabellado con una rosa de nieve eterna resplandeciendo hast…

cada uno en el riesgo de su peso

Lluvia de invierno, lenta, larga,

y en el centro esta llama
ávida.
Ceden
los garfios.

Asumir
esta compasión ávida
que no es de mí mismo.

Se malquieren
el deseo y las cosas,
pero paran aquí,
en esta calma
desvelada.


‘Como estatua en sí misma

Santayana
la austeridad es hermosa.
Por eso la admiro en los otros.

Pero es contraria a la experiencia.’
¿No es forzar por mutilación

lo que se entrega por desilusión?
‘Arrancarse el ojo culpable

que nos enfrenta a la belleza’
no es extirpar la maleza.

Quitar la culpa
y aguzar el ojo.


Si con plena conciencia tuviera que volver

para otra experiencia,
buscaría una gruta.
¿Qué haría con un carrro
triunfal o con la fruta
del Edén?

Encerrarse, descubro,
es un modo de abrirse.
Puerta estrecha,
puerta sin puerta.


Cada uno en el riesgo

de su rama
madura cada hora.
Cada fruto
se pudre, cada oscura
semilla es
la de otra.

Cada uno en el riesgo
de su peso
toca fondo.
Cada extrema caída es
la de otro.

O el giro
de la noria
o el silencio del pozo.

Hugo Padeletti
e…

no me doblegaré

El vagabundo

Dadme la vida que amo,
dejad que el resto pase,
dadme el alegre cielo sobre mí
y la senda cercana.
Cama en la espesura con estrellas que mirar,
pan que mojar en el río—
esa la vida para un hombre como yo,
esa es la vida para siempre.

Dejad que el golpe caiga tarde o temprano,
dejad que sea lo que deba ser;
dadme la faz de la tierra en derredor
y el camino delante de mí.
No busco riqueza, ni espero amor;
ni que un amigo me reconozca;
todo lo que quiero es el cielo sobre mí
y la carretera bajo mis pies.

O dejad que el otoño caiga sobre mí
cuando me demoro lejos del camino,
silenciando el pájaro en el árbol,
y mordiendo la mano amoratada.
El campo helado blanco como la harina—
acogedor el refugio del hogar—
¡No me doblegaré ante el otoño,
ni tampoco ante el invierno!

Dejad que el golpe caiga tarde o temprano,
dejad que sea lo que deba ser;
dadme la faz de la tierra en derredor,
y el camino delante de mí.
No busco riqueza, ni espero amor;
ni a un amigo que me reconozca;

nada de lo que percibimos en este mundo

un lugar al que nunca fui

un lugar adonde nunca fui, feliz más allá
de cualquier experiencia, tus ojos tienen su silencio;
en tu gesto más frágil están las cosas que me rodean
o que no puedo tocar porque están demasiado cerca

tu mirada más leve me libera
aunque me haya cerrado como un puño,
tú me abres siempre, pétalo a pétalo, como la primavera abre
(tocando misteriosa y hábilmente) su primera rosa

o si tú deseas estar cerca de mí, yo y
mi vida nos cerramos de repente con delicadeza,
como cuando el corazón de esta flor imagina
la nieve cayendo solícita doquier;

nada de lo que percibimos en este mundo se iguala
con el poder de tu intensa fragilidad, cuya textura
me impone el color de sus campos,
infiriendo la muerte y la eternidad, con cada aliento

(ignoro que hay en tí que se cierra
y se abre; pero algo en mí comprende
que la voz de tus ojos es más profunda que todas las rosas)
nadie, ni siquiera la lluvia, tiene manos tan pequeñas

e.e.cummings, Cambridge, 1894 - Madison, 1962
ver…