sábado, febrero 28, 2009

el enamorado


*leonora carrington

«Llamé, llamé a la puerta que encerraba un terrible silencio. "Agnes está muy fatigada, Agnes está muy fatigada", gritaba yo lo más fuerte qe podía. Finalmente una vieja cabeza se asomó por la ventana y dijo: "No sé nada. Aquí el patrón es el zorro. Déjeme dormir: usted me fastidia". Agnes se puso a llorar. No quedaba otro remedio: tenía que dirigirme al zorro.
"¿Tiene usted camas?" le pregunté varias veces. No respondió nada: no sabía hablar. Y de nuevo la cabeza, más vieja que antes, que desciende suavemente desde la ventana, atada a un cordoncito: "Diríjase a los lobos; yo no soy el patrón aquí. Déjeme dormir, por favor". Acabé por comprender que esa cabeza estaba loca y que no tenía sentido continuar. Agnes seguía llorando. Di varias vueltas alrededor de la casa y al fin pude abrir una ventana por la que entramos. Nos encontramos entonces en una cocina alta; sobre un gran horno enrojecido por el fuego había unas legumbres que se cocían solas y saltaban por sí mismas en el agua hirviendo; ese juego las divertía mucho. Comimos bien y despues nos acostamos sobre el piso. Yo tenía a Agnes en mis brazos. No pudimos dormir ni un minuto. esa terrible cocina contenía toda clase de cosas. Una enorme cantidad de ratas se habían asomado al borde exterior de sus agujeros y cantaban con vocecitas aflautadas y desagradables. Había olores inmundos que se inflaban y desinflaban uno tras otro, y corrientes de aire. Creo que fueron las corrientes de aire las que acabaron con mi pobre Agnes. Ya nunca más se recobró. Desde ese día habló cada vez menos».
Y el frutero estaba tan cegado por las lágrimas que no tuve dificultad en escaparme con mi melón.

de La dame ovale, GLM, París, 1939.

Leonora Carrington: Lancashire, Inglaterra, 1917.

viernes, febrero 27, 2009

el cuaderno de deberes mensuales


―Lo que me gusta de usted ―me ha dicho mirándome lentamente―, lo que me gusta de usted, sin que sepa por qué, son mis recuerdos...
Al extremo de todas las calles, en la desierta plaza, la veía surgir, enorme e insensible. Esas calles eran estrechas y sucias, como los callejones que rodean las iglesias de pueblo. Había, aquí y allá, la muestra de un prostíbulo, un farol encarnado... Meaulnes sentía írsele el dolor, en aquel barrio asqueroso, vicioso, guarecido, como en tiempos antiguos, bajo los arbotantes de la catedral. Experimentaba un temor de labriego, una repulsión por aquella iglesia cuidadana, en cuyos escondrijos se hallan esculpidos todos los vicios, una iglesia que se levanta entre los barrios bajos y que no cuenta con remedios para las más puras cuitas del amor.

de El gran Meaulnes,"Capítulo XVI: El Secreto (fin)", Alain Fournier, Libros del mirasol, Buenos Aires, 1965.

jueves, febrero 26, 2009

no me precio de entendido

lope-de-vega-6-sized
a mis soledades voy

A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.

¡No sé qué tiene la aldea
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo
no puedo venir más lejos!

Ni estoy bien ni mal conmigo;
mas dice mi entendimiento
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo.

Entiendo lo que me basta,
y solamente no entiendo
cómo se sufre a sí mismo
un ignorante soberbio.

De cuantas cosas me cansan,
fácilmente me defiendo;
pero no puedo guardarme
de los peligros de un necio.

El dirá que yo lo soy,
pero con falso argumento,
que humildad y necedad
no caben en un sujeto.

La diferencia conozco,
porque en él y en mí contemplo,
su locura en su arrogancia,
mi humildad en su desprecio.

O sabe naturaleza
más que supo en otro tiempo,
o tantos que nacen sabios
es porque lo dicen ellos.

Sólo sé que no sé nada,
dijo un filósofo, haciendo
la cuenta con su humildad,
adonde lo más es menos.

No me precio de entendido,
de desdichado me precio,
que los que no son dichosos,
¿cómo pueden ser discretos?

No puede durar el mundo,
porque dicen, y lo creo,
que suena a vidrio quebrado
y que ha de romperse presto.

Señales son del jüicio
ver que todos le perdemos,
unos por carta de más
otros por cartas de menos.

Dijeron que antiguamente
se fue la verdad al cielo;
tal la pusieron los hombres
que desde entonces no ha vuelto.

En dos edades vivimos
los propios y los ajenos:
la de plata los extraños
y la de cobre los nuestros.

¿A quién no dará cuidado,
si es español verdadero,
ver los hombres a lo antiguo
y el valor a lo moderno?

Dijo Dios que comería
su pan el hombre primero
con el sudor de su cara
por quebrar su mandamiento,

y algunos inobedientes
a la vergüenza y al miedo,
con las prendas de su honor
han trocado los efectos.

Virtud y filosofía
peregrina como ciegos;
el uno se lleva al otro,
llorando van y pidiendo.

Dos polos tiene la tierra,
universal movimiento;
la mejor vida el favor,
la mejor sangre el dinero.

Oigo tañer las campanas,
y no me espanto, aunque puedo,
que en lugar de tantas cruces
haya tantos hombres muertos.

Mirando estoy los sepulcros
cuyos mármoles eternos
están diciendo sin lengua
que no lo fueron sus dueños.

¡Oh, bien haya quien los hizo,
porque solamente en ellos
de los poderosos grandes
se vengaron los pequeños!

Fea pintan a la envidia,
yo confieso que la tengo
de unos hombres que no saben
quién vive pared en medio.

Sin libros y sin papeles,
sin tratos, cuentas ni cuentos,
cuando quieren escribir
piden prestado el tintero.

Sin ser pobres ni ser ricos,
tienen chimenea y huerto;
no los despiertan cuidados,
ni pretensiones, ni pleitos.

Ni murmuraron del grande,
ni ofendieron al pequeño;
nunca, como yo, afirmaron
parabién, ni pascua dieron.

Con esta envidia que digo
y lo que paso en silencio,
a mis soledades voy,
de mis soledades vengo.

Lope de Vega, Madrid, 1562-1635.

miércoles, febrero 25, 2009

el tesoro de la juventud


en su casa no había grandes libros. tampoco muchos libros. esta tarde, de visita, preguntó a su madre si aún quedaban restos en la pequeña biblioteca de su cuarto. subió a buscarlos y, en uno de ellos, encontró un papelito señalando la página 197 del tomo 2 de el tesoro de la juventud: "diferentes combinaciones de la métrica. cosas que debemos saber de la poesía".
en la página siguiente leyó un romance clásico de lope de vega.

A mis soledades voy
de mis soledades vengo
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.

No sé qué tiene la aldea
donde vivo y donde muero,
que con venir de mi mismo
no puede venir más lejos.

Ni estoy bien ni mal conmigo;
mas dice mi entendimiento
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo
...

cada verso estaba prolijamente marcado con lápiz separando las sílabas, el recuento final de todas ellas con letra redonda de cuando era chiquita.
después de todos estos años, más vivos que nunca, los restos permanecen.

*el tesoro de la juventud, tomo II, W.M. Jackson Inc., Buenos Aires, 1962.

lunes, febrero 23, 2009

debris en el océano


Dirge *
e.e. cummings

flotsam y jetsam
son señores poetas
meando los despojos
nuestras solteronas y educandas)

rigurosamente británicos
ellos exploran los inhumani
tarios fetiches
el hombre no es mujer

viva el milenio
tres hurras a las clases obreras
entrega todo a cualquier
indeseable tu vecino

(cuello y senectud
son las cargas de los caballeros
y aún su rectitud
permanece oculta bajo el histrionismo de lloyd.

versión© silvia camerotto

dirge
e. e. cummings

flotsam and jetsam **
are gentlemen poeds
urseappeal netsam
our spinsters and coeds)

thoroughly bretish
they scout the inhuman
itarian fetish
that man isn't wuman

vive the millenni
um three cheers for labor
give all things to enni
one bugger thy nabor

(neck and senecktie ***
are gentlemen ppoyds
even whose recktie
are covered by lloyd's****.

Nota al pie:
Según Ezra Pound, ningún poeta logró lo que e.e. cummings al traducir Catulo al inglés. Aún cuando la técnica evolucionó a partir de T.S. Eliot, fue cummings quien logró transmitir la ferocidad de los intraducibles poemas de Catulo.
Dirge, de e.e. cummings, es también considerado intraducible. La versión que aquí se presenta es solo un loco intento.

Data:
* dirge: canto, himno o lamento, compuesto o ejecutado en memoria del muerto. Puede ser traducido por la palabra réquiem.

**flotsam and jetsam: se originan en la jerga marina. Jetsam se refiere a los desechos tirados en el mar para tratar de salvar el buque. Flotsam son los restos del barco naufragado. También existe el verbo to jettison, que significa desechar, tirar en el mar. Colectivamente son los bienes perdidos y luego encontrados en un naufragio. Puede entenderse también como: restos, chatarra, despojos, etcétera.
La primera aparición de dichos términos fue en el Diario de Sir Walter Scott, publicado porJohn Lockhart, posteriormente a 1848. La cita es como sigue: The goods and chattles of the inhabitants are all said to savour of Flotsome and Jetsome.
Ahora bien, según un estudio sobre cummings, realizado por Robert Creely, flotsam and jetsam, estarían refiriéndose a los escritores ingleses, Christopher Isherwood y W. H. Auden.
Del poema surge que esta última explicación es la que correspondería semánticamente, por lo que se decidió dejar el verso tal como está en el original.

***neck and senectie: se refiere a las Odas II, 14 de Horacio:
Eheu fugaces, Postume, Postume
labuntur anni nec pietas moram
rugis et instanti senectae
adferet indomitaeque morti
.
La Oda fue dedicada a Póstumo, a quien amonesta recordándole que los años vuelan y que la piedad no va a evitar el envejecimiento de su cuerpo. La muerte es inevitable. Esta reflexión demostraría que la felicidad consiste en conformarse y disfrutar de lo que nos toca, ya que la vida es corta y todo es perecedero.

****lloyd's: Harold Lloyd (1893-1971) era un actor cómico del cine mudo, que gustaba del peligro como fuente para la comedia.

sábado, febrero 21, 2009

si estas fueran mis últimas palabras

hombre-sobre-texto1
Botella


Acá es donde pregunto
cuál es la necesidad de conmover
a los contemporáneos,
o para qué perder el tiempo cuando el tiempo
acaso no ha llegado y la botella
aún no se ha lanzado.

Itinerario

Si éstas fueran mis últimas palabras,
no habría que lamentarlo.
La vida no es más que esto:
un cúmulo de veces concentradas
en una sola imagen,
el tiempo que transcurre debajo de mis pasos,
la conciencia bombardeada
por un mero presente.
Y sin lugar a quejas, lo que soy
–vale decir, la suma de todos los que he sido–
prosigue su camino hacia la muerte.

*Poema inéditos cedidos por el autor

jueves, febrero 19, 2009

julio cortázar. para leer en forma interrogativa y otros poemas

cortazar
Para leer en forma interrogativa

Has visto
verdaderamente has visto
la nieve los astros los pasos afelpados de la brisa
Has tocado
de verdad has tocado
el plato de pan la cara de esa mujer que tanto amás
Has vivido
como un golpe en la frente
el instante del jadeo la caída la fuga
Has sabido
con cada poro de la piel sabido
que tus ojos tus manos tu sexo tu blando corazón
había que tirarlos
había que llorarlos
había que inventarlos otra vez.

Happy New Year

Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestas tu mano en esta noche
de fin de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas. Entonces
la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Así la tomo y la sostengo, como
si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.

31/12/1951

Encargo
No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que vuelves.
¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,
naceré lentamente.
No me pierdas como una música fácil, no seas caricia ni guante;
Tállame como un sílex, desespérame.
Guarda tu amor humano, tu sonrisa, tu pelo. Dalos.
Ven a mí con tu cólera seca de fósforo y escamas.
Grita. Vomítame arena en la boca, rómpeme las fauces.
No me importa ignorarte en pleno día,
saber que juegas cara al sol y al hombre.
Compártelo.

Yo te pido la cruel ceremonia del tajo,
la que nadie pide: las espinas
hasta el hueso. Arráncame esta cara infame,
oblígame a gritar al fin mi nombre verdadero.

París, 1951/1852

Entronización
Progress is a comfortable disease, e.e.cummings


Aquí está, ya la trajeron, contempladla: oh nieve
azucarada, ¡oh tabernáculo!

El día era propicio y mamá fue por flores,
y las hermanas suspiraban, fallecidas.

Aire de espera, acceso al júbilo, ¡ya está! ¡Aleluya!
¡Corazón sin dientes, cubo del más cristal, taracería!
(Pero el padre dispone pausa pura, y persiflora
El silencio con las manos impuestas: sea
contemplación.

Estábamos. Osábamos,
Apenas—)

Aquí está ya la trajeron, nieve tabernáculo.
Mientras nos acompañe viviremos
mientras ella lo quiera viviremos
hasta que lo disponga viviremos.

Hosanna, Westinghouse, hosanna, hosanna.

Y tal vez en esa misma fiesta, en cualquier rincón
donde hubiera una botella de caña y cigarrillos.

de Salvo el crepúsculo, Suma de letras argentina, Buenos Aires, 2004.

"El director de la primaria le dice a mi madre que leo demasiado y que me racione los libros: ese día empiezo a saber que el mundo está lleno de idiotas", Julio Cortázar, Capítulo. La historia de la literatura argentina, Nº 147, Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1982.
julio cortázar, bélgica 1914- parís 1984

miércoles, febrero 18, 2009

no pedimos al rosal que engorde el ganado

padeletti_hugo_1


Habría que girar alrededor

de ti, como lo hace esta mosca,

para captarte en toda tu extensión

redonda

de fruta: tierra al fin,

verdirroja, brillante, suavemente

perfumada.


Habría que clavarte los dientes

después, para saberte

crujiente,

pulpa agridulce que da ganas

de tragar.


Y habría que alejarse y regresar

de pronto, distraído

de todo,

para sentirte, oculta, reposar

en tu forma.


Rotunda, irrefutable,

inequívocamente modelada

por la luz sobre el mármol

escuetamente blanco,


¿con qué esplendor enciendes, oh manzana,

tu ser así

—que arde— y no la nada?



(de Poesía viva de Rosario, 1976)


No le pedimos al rosal

que engorde el ganado.

¿No es el ojo

del amo el que lo hace? Pero nace

la rosa

y hace el ojo.

Ni preguntamos a la rosa

qué contiene. La rosa

contiene otra cosa.


Puntualmente,

el ahora esplendor

de la Rosa adorata

enrosa formalmente y se desata

después, como en un rito:


rito,

reto sagrado.


de Poesía viva de Rosario, 1976


Hugo Padeletti, Alcorta, Santa Fe, 1928


Fuente: La poesía del cincuenta. Selección, prólogo y notas por Daniel Freidemberg, Centro Editor de América Latina, Biblioteca básica argentina, Buenos Aires, 1994.

martes, febrero 17, 2009

una resurrección de la belleza

autografojfok
aldea

Mi blanca soledad—
aldea abandonada.

Revuelo de perezas
sobre la torre de un anhelo
que tañe sus horizontes.

Pintadas negras de la desolación.
Yunques abandonados y puentes solariegos.

Se ha sentado el dolor como un cacique
en el banquillo de mi corazón.

Las lluvias estancadas de mis sueños
se han cubierto de musgo.

En el horno apagado del silencio
mis frutos maduraron
estérilmente.

Perdí mi itinerario en el desierto.

¡Hospedería triste de mi vida
en donde solo se aposentó el azar!

En una pradería de cansancios
balan estrellas mis ovejas grises.

Lugarón sin destino;
las calles andariegas
beatas de mi ser
son manos
contemplativas
que van perdiendo soles.

de Molino Rojo

XVI

Ha entrado la noche,
la noche de los días con sus noches, las tierras frías y los bosques muertos.

Ha entrado la noche de la carne y de los sentidos,
la noche de las tierras caídas y los cielos muertos.

A la luz de alma crece tu alma, crece mi alma:
a la luz de alma padecemos en cosas,
y tu pavor en mi pavor, y mi pavor en tu pavor,
toda tu soledad, toda mi soledad.

Ha entrado la noche:
y yo rezo en tu canto,
tu canto en la oración en la noche de los sentidos.

Tu corazón se enciende en tu esperanza;
mi corazón se enciende en mi esperanza.
En sí se gozan las lunas de sueño y los soles de paz de tu alma y mi alma.
Asidas con tus manos lunas de amor; asidos con tus manos soles de amor.

de Estrella de la mañana

Resurrección

Esta luz, esta forma que no es mía
Tiene mi propia luz, mi propia huella,
En armonía extraña con la estrella,
Celeste flor lejana, ardiente y pía.

Y en el tono menor de la tristeza,
La hermana luz, la hermana forma canta,
Canta, anuncia, cual buena nueva santa,
Una resurrección de la belleza.

de Poemas no reunidos en libro

Jacobo Fijman, Uriff, Besarabia,1898 - Buenos Aires, 1970
fuente: Jacobo Fijman, Poesía completa, Colección Pez Náufrago, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2005

domingo, febrero 15, 2009

poemas salvajes


Maitines y alabanzas
marie ponsot

Emocionada como un chico sofisticado frente a su primera
pasión intelectual, consciente y plenamente libre
habiendo perdido el título de libertad absoluta;
lúcida, por una vez, como siempre lo estaré;

Es de día y aún temblando, todavía segura, mirá
no es un llamado mágico ni fe en la satisfacción del sexo
lo que me hace tu mujer; imprime nuestros libres
e independientes deseos de una vez; coloca
mi opción anterior en una cúspide deslumbrante
y en la nada, cancela, paga, todas las deudas.
Inquieta, incauta, quiero hablar la violencia,
decir poemas salvajes, silencio, quedate quieta, rezá por la gracia
sujeta para siempre; y luego, descansá en el denso
oscuro abrazo, dormida entre la tierra y el cielo.

versión © silvia camerotto

matins and lauds

Excited as a sophisticated boy at his first
Passion of intellect, aware and fully free
Having lost title to full liberty; struck
Aware, for once, as I would always be;

It day and I still shaken, still sure, see
It is not ring-magic nor the faithing leap of sex
That makes me your woman; marks our free
And separate wills with one intent; sets
My each earlier option at dazzling apex
And at naught; cancels, paid, all debts.
Restless, incautious, I want to talk violence,
Speak wild poems, hush, be still, pray grace
Taken forever; and after, lie long in the dense
Dark of your embrace, asleep between earth and space.

Marie Ponsot, New York, 1921
de Beat Poets, Everyman’s library, Albert A. Knopf, New York, 2002
Link

viernes, febrero 13, 2009

había una vez...


Había una vez un niño
Katherine Mansfield

Había una vez un niño.
Vino a jugar en mi jardín;
Era muy pálido y callado.
Sólo cuando sonreía sabía todo sobre él,
sabía qué guardaba en sus bolsillos,
y sabía cómo se sentían sus manos en mis manos.
Y los más íntimos tonos de su voz.
Lo guié por cada camino secreto,
mostrándole el escondite de mis tesoros.
Lo dejé jugar con ellos, con cada uno,
puse mis melodiosos pensamientos en una pequeña jaula de plata
y se los entregué para que los guardara...
Estaba muy oscuro en el jardín
pero nunca lo suficientemente oscuro para nosotros. Caminábamos en puntillas
entre las sombras más profundas;
nos bañábamos en los charcos a la sombra de los árboles,
fingiendo que estábamos bajo el mar.
Una vez ― cerca del límite del jardín ―;
escuchamos pasos provenientes de la carretera del Mundo;
¡O cuánto nos asustamos!
Le susurré: "¿Caminaste alguna vez por ese camino?"
Él asintió, y nos sacudimos las lágrimas de nuestros ojos....

Había una vez un niño.
Él vino ― completamente solo ― a jugar en mi jardín;
Era pálido y callado.
Cuando nos encontramos nos besamos,
pero cuando se fue, ni siquiera nos dijimos adiós.

There was a Child Once

There was a child once.
He came to play in my garden;
He was quite pale and silent.
Only when he smiled I knew everything about him,
I knew what he had in his pockets,
And I knew the feel of his hands in my hands
And the most intimate tones of his voice.
I led him down each secret path,
Showing him the hiding-place of all my treasures.
I let him play with them, every one,
I put my singing thoughts in a little silver cage
And gave them to him to keep...
It was very dark in the garden
But never dark enough for us. On tiptoe we walked
among the deepest shades;
We bathed in the shadow pools beneath the trees,
Pretending we were under the sea.
Once―near the boundary of the garden―
We heard steps passing along the World-road;
O how frightened we were!
I whispered: "Have you ever walked along that road?"
He nodded, and we shook the tears from our eyes....

There was a child once.
He came―quite alone―to play in my garden;
He was pale and silent.
When we met we kissed each other,
But when he went away, we did not even wave.

Katherine Mansfield, Wellington, 1888- Fontainbleau, 1923

jueves, febrero 12, 2009

cotidiana reloaded

esta tarde, un amigo me recordó a peter skellern, sugiriendo que escuchara she's a lady. y justito, en la columna de la derecha de youtube, apareció gilbert...
entonces... no pude resistirme, aunque algún otro querido amigo criticará, no sin poca gracia, mi 'dudoso' gusto musical diciendo: no insistas.



miércoles, febrero 11, 2009

solo entregarse

diana-bellessi
Oh Kiepja no me dejes…

Oh Kiepja no me dejes
sentar en el hain equivocado

¿Albedrío de la muerte?
No. Si sabemos recordar
y honrar algo. Si buscamos
la infinitud donde podamos
hallarla: en el cuidado
Cuidado de lo otro y poder
de no poseer, de dejarse
ir

de Sur, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1993

Realista

Cerrada sinfonía de pajaritos
mientras cruzo el puente cercado
por bambúes al anochecer tan intenso
y dramático es realista por acaso?

lírico o pasatista o barroco en su exceso
radiante su forma de despedir el día
o disputar el territorio entre las ramas
misterioso y desmadrado piar acaso

es romántico? quedarse prendada al vuelo
querer entrar ahí o saber que ya lo estamos
y sentir ese asombro o ese contento
cuando en la siesta canta un gallo y asoma

el perro y el gato atento acecha y no puedo
dejar de mirarlos viendo siempre esa magia
del engranaje simple y certero que nadie
puede explicar pero todo el mundo entiende

y así sonriendo se sorprende en el molino
repetida la brisa encuentra su retrato
y es tan realista cada cosa que yo no hallo
fuera del campo real compareciendo nada

salvo paradojas del pensamiento, grescas
fundadas vaya a saber dónde y por qué
traerlas aquí a casa mientras se vive
y sueña en la delicadeza de lo real

de La rebelión del instante, Adriana Hidalgo, Villa Ballester, 2005.


Enero

Dios mío, se abre,
el instante consagra
la rosa en el aire
pequeña y perfecta
Es boca entreabierta
de un pálido ámbar
de bella innombrable
¿Pulverizarse? No,
tan solo entregarse
Volvernos la rosa

Diana Bellessi
de Mate Cocido, Nuevohacer, Buenos Aires, 2002

martes, febrero 10, 2009

en busca de una tradición metropolitana



Lawrence Ferlinghetti, Yonkers, Nueva York, 1919

Poema XI

El mundo es un hermoso lugar
para nacer
si no te importa que la felicidad
no siempre sea
tanta diversión
si no te importa un poco de infierno
cada tanto
justo cuando todo va bien
porque ni aún en el cielo
cantan
todo el tiempo

El mundo es un hermoso lugar
para nacer
si no te importa que alguna gente muera
todo el tiempo
o quizás sólo mueran de hambre
parte del tiempo
que no es ni la mitad de malo
si no te pasa a vos

¡Oh! el mundo es un lugar hermoso
para nacer
si no te importan demasiado
algunas mentes anquilosadas
en altos cargos

o una bomba o dos
cada tanto
cuando mirás hacia arriba
o cualquier otra canallada
de la que nuestra Marca social
es víctima
con sus hombres distinguidos
y sus hombres extintos
y sus curas
y sus guardias

y sus diversas segregaciones
y las investigaciones del Congreso
y otras constipaciones
de las que nuestra estúpida carne
es heredera

Sí, el mundo es el mejor lugar de todos
por un montón de motivos como
hacer el tonto
hacer el enamorado
hacer el triste
y cantar canciones melancólicas y tener iluminaciones
y deambular
observando todo
y oliendo las flores
y jugando a las estatuas
e incluso pensando
y besando a las personas y
haciendo bebés y usando pantalones
y agitando sombreros y
bailando
y yendo a nadar en los ríos
en picnics
a mitad del verano
y, en general, sólo
‘pasándola bien’

pero después, justo en medio de esto
aparece el sonriente
funebrero.


versión © silvia camerotto

Poem XI

The world is a beautiful place
to be born into
if you don't mind happiness
not always being
so very much fun
if you don't mind a touch of hell
now and then
just when everything is fine
because even in heaven
they don't sing
all the time

The world is a beautiful place
to be born into
if you don't mind some people dying
all the time
or maybe only starving
some of the time
which isn't half bad
if it isn't you

Oh the world is a beautiful place
to be born into
if you don't much mind
a few dead minds
in the higher places
or a bomb or two
now and then
in your upturned faces
or such other improprieties
as our Name Brand society
is prey to
with its men of distinction
and its men of extinction
and its priests
and other patrolmen

and its various segregations
and congressional investigations
and other constipations
that our fool flesh
is heir to

Yes the world is the best place of all
for a lot of such things as
making the fun scene
and making the love scene
and making the sad scene
and singing low songs and having inspirations
and walking around
looking at everything
and smelling flowers
and goosing statues
and even thinking
and kissing people and
making babies and wearing pants
and waving hats and
dancing
and going swimming in rivers
on picnics
in the middle of the summer
and just generally
'living it up'
Yes
but then right in the middle of it
comes the smiling
mortician.

Lawrence Ferlinghetti, Yonkers, 1919
*Ferlinghetti obtuvo un doctorado en poesía en la Sorbona, en 1951. Su disertación se tituló: La ciudad como símbolo en la poesía moderna. En busca de una tradición metropolitana.

foto: REBEL-REBEL -- LAWRENCE FERLINGHETTI, de Larry Keenan
Washington, DC 1996. Ferlinghetti posa frente a su mural en la Smithsonian's National Portrait Gallery, Rebels: Painters and Poets of 1950’s exhibition. En la fotografía detrás de él, se encuentra Ferlinghetti durante la primera performance de jazz y poesía de los años cincuenta.

link

lunes, febrero 09, 2009

juventud divino tesoro



Tengo 25

gregory corso


Con un amor de locos por Shelley
Chatterton Rimbaud
y la indispensable verborragia de mi juventud
que ha pasado de oreja a oreja:
¡ODIO A LOS POETAS VIEJOS!
Especialmente a los viejos poetas que se retractan
que consultan a otros viejos poetas
que hablan de su juventud en susurros,
diciendo: ― Hice aquello entonces
pero entonces era entonces
eso fue entonces ―
Oh yo querría callar a los viejos
decirles: ― Soy su amigo
lo que ustedes fueron alguna vez, a través mío
volverán a serlo ―
Luego a la noche en la intimidad de sus hogares
arrancaría sus lenguas exculpatorias
y robaría sus poemas.

I AM 25

With a love a madness for Shelley
Chatterton Rimbaud
and the needy-yap of my youth
has gone from ear to ear:
I HATE OLD POETMEN!
Especially old poetmen who retract
who consult other old poetmen
who speak their youth in whispers,
saying: ―I did those then
but that was then
that was then―
O I would quiet old men
say to them: ―I am your friend
what you once were, thru me
you'll be again―
Then at night in the confidence of their homes
rip out their apology-tongues
and steal their poems.

versión © silvia camerotto
gregory corso, 1930-2001
de beat poets, everyman's library, alfred a. knoff, new york, 2002.

domingo, febrero 08, 2009

albergo a ore

escorts
de hotel por horas

Del amor se puede hacer un balance preciso
más allá de la historia en aquel cerco
mi vecina era un exponente gallardo
de aquellas meretrices afanosas
manos aterciopeladas y ligeras que estrujan contra el muro
gallardete vivo de una carne
que tenía hambre de imprevistos deshaceres
y de calores de surcos amorosos
yo era incendiada por el barro que estaba a mi alrededor
mientras un vértigo de rosas y de finos
pensamientos yacía adormecido en la alegría
de siempre que sobrevuela los veinte años
de nuestra creación amorosa
así me fui con una sórdida
valija de cartón alquilada
y liberada de mil cuerdas que llevaba
el pináculo de un demonio secreto
que había quebrado por mí las reglas del juego.

da albergo a ore/ Dell’amore si può fare un resoconto preciso/al di là della storia in quel cerchio/ la mia vicina era un esponente gagliardo/di quelle meretrici affannose/ mani vellutate e leggere che strusciano contro il muro/ gagliardetto vivo di una carne/ che aveva fame di disfacimenti improvvisi/ e di calare di solchi amorosi/ ero incendiata dal fango che mi stava attorno/ mentre un vorticare di rose e di fini/ pensieri giaceva addormentato nell’ allegria/ di sempre che trasvola i vent’anni/ della nostra creazione amorosa/ cosí me ne andai con una sordida/ valigia di cartone affittata/ e affrancata da mille corde che portava/ il pinnacolo di un demonio segreto/ che aveva infranto per me le regole del gioco.

Alda Merini
De Clínica del abandono, Hotel por hora y otras poesías, Editorial Bajo la luna, Buenos Aires, 2008
Traducción, prólogo y notas: Delfina Muschietti
[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=19mhjcuPhqI&hl=en&fs=1]

sábado, febrero 07, 2009

mercaderes

Título 7

De los mercaderes y de las ferias y de los mercados en que se compran y venden las mercadurías, y del diezmo y del portazgo que han de dar por razón de ellas
Mercaderes son aquellos hombres que señaladamente más usan entre sí vender y comprar y cambiar una cosa por otra, porque las riquezas y las ganancias que hacen comprando y vendiendo las allegan, y señaladamente en las ferias y en los mercados más a menudo que en los otros lugares […].

Ley 2
Cómo los mercaderes no deben poner cotos entre sí sobre las cosas que vendieren.

Cotos [tasas] y posturas [convenios] ponen los mercaderes entre sí haciendo juras [conciertos jurados] y cofradías [gremios] juntamente para que se ayuden unos a otros, poniendo precio cierto por cuánto darán la vara de cada paño, y por cuánto darán otrosí el peso y la medida de cada una de las otras cosas, y no menos. Otrosí los menestrales ponen coto entre sí por cuánto precio den cada una de las cosas que hacen en sus menesteres; otrosí hacen postura que otro ninguno no labre en sus menesteres sino aquellos que ellos recibieren en sus compañías [sociedades], y aun aquellos que así fueren recibidos que no acabe el uno lo que el otro hubiese comenzado; y aun ponen coto en otra manera: que no muestren sus menestrales a otros ninguno sino a aquellos que descendieren de sus linajes ellos mismos. Y porque se siguen muchos males de ello, prohibimos que tales cofradías y posturas y cotos como estos sobredichos ni otros semejantes de ello no sean puestos sin conocimiento y con otorgamiento del rey; y si los pusieren, que no valgan; y todos cuantos de aquí adelante los pusieren, pierdan lo que tuvieren, y sea del rey; y aún, además de esto, sean echados de tierra para siempre. Otrosí decimos que los jueces principales de la villa, si consintieren en que tales cotos sean puestos, o si desde que fueren puestos no los hicieren deshacer si lo supieren, o no enviaren decir al rey que los deshaga, que deben pagar al rey cincuenta libras de oro. *


(Shylock ―No, no, con usura, como dirías vos […]
La ganancia es bendita, si el hombre no ha robado.**)


El sueño de los justos

todos duermen
alguien
pasa y mira
el lugar donde duermen

andan
entre el sueño
y el alba. ***

*Alfonso X, el sabio, Las siete partidas, Antología, Editorial Castalia, Odres Nuevos, Madrid, 1992.
(Nota: se tiene este libro por el código más completo de la ley civil de la Edad Media en Europa. Realizados bajo la dirección de Alfonso X, confluyen en un mismo fin: establecer en la lengua vernácula una escritura de grado elevado. Comparando esta obra con el Fuero Juzgo, no es un libro solo para el uso de los jueces en el que encuentren la ley conveniente para tratar un caso según una tradición acumulada.)
** William Shakespeare, El mercader de Venecia, Acto I, Escena III
***Francisco Urondo, Obra poética, Adriana Hidalgo, Buenos Aires, 2006

viernes, febrero 06, 2009

quise vivir la vida como un juego

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Gallo ciego

A María Mercedes López de Gomara

Alguien me hizo girar, trompo de fuego,
y aquí estoy, preguntando por la senda.
Precoz vacilación, tardía encomienda,
roja cresta sin luz, soy gallo ciego.

Quise vivir la vida como un juego
y elegí justamente el de la venda.
Inútil que la torpe mano extienda,
inútil que repita que me entrego.

¡Quién fuera como tú, brújula bruja,
exenta de la duda y del desvío
la brisa arrulle o la tormenta ruja!

Vuela sin norte el pensamiento mío:
sólo para punzarme ciño aguja,
y el polo no me llama, y tengo frío.

César Fernández Moreno, Buenos Aires, 1919- París, 1985
de Gallo Ciego, Ediciones Anaconda, Buenos Aires, 1941

jueves, febrero 05, 2009

hoguera de vanidades


Luis de Góngora

A. ¿Qué lleva al señor Esgueva?
B. Yo os diré lo que lleva.

Lleva este río crecido,
y llevará cada día,
las cosas que por la vía
de la cámara han salido,
y cuanto se ha proveído
según las leyes de Digesto
por jüeces que, antes desto,
lo recibieron a prueba.
A. ¿Qué lleva al señor Esgueva?
B. Yo os diré lo que lleva.

Lleva el cristal que le envía
una dama y otra dama,
digo el cristal que derrama
la fuente de mediodía,
y lo que da la otra vía,
sea pebete o sea topacio,
que al fin damas de Palacio
son ángeles de Eva.
A. ¿Qué lleva al señor Esgueva?
B. Yo os diré lo que lleva.

Lleva lágrimas cansadas
de cansados amadores,
que, de puro servidores,
son de tres ojos lloradas;
de aquel, digo, acrecentadas
que una nube le da enojo,
porque no has nube deste ojo
que no truene y que no llueva.
A. ¿Qué lleva al señor Esgueva?
B. Yo os diré lo que lleva.

Lleva pescado de mar,
aunque no muy de provecho,
que, salido del estrecho,
va a Pisuerga a desovar;
si antes era calamar
o si antes era salmón,
se convierta en camarón
luego que en el río se ceba.
A. ¿Qué lleva al señor Esgueva?
B. Yo os diré lo que lleva.

Lleva no patos reales
ni otro pájaro marino,
sino el noble palomino
nacido en nobles pañales;
colmenas lleva y panales
que el río les da posada:
la colmena es vidrïada
y el panal es cera nueva.
A. ¿Qué lleva al señor Esgueva?
B. Yo os diré lo que lleva.

Lleva, sin tener su orilla
árbol ni verde ni fresco,
fruta que es toda de cuesco
y, de madura, amarilla:
hácese de ella en Castilla
conserva en cualquiera casa,
y tanta ciruela pasa
que no hay quien sin ella beba.
A. ¿Qué lleva al señor Esgueva?
B. Yo os diré lo que lleva.

Nota: 1603, parte de letrillas y otros poemas de arte menor.

Francisco de Quevedo

Contra Don Luis de Góngora

Ya que coplas componéis,
ved que dicen los poetas
que, siendo para secretas,
muy públicas las hacéis.
Cólica dicen tenéis,
pues por la boca purgáis;
satírico diz que estáis;
a todos nos dais matraca:
descubierto habéis la caca
con las cacas que cantáis.

De vos dicen por ahí
Apolo y todo su bando
que sois poeta nefando
pues cantáis culos así.
Por lo cual me han dicho a mí
que desde hoy en adelante
diga que obras vuestras cante,
por el mandado de Apolo,
con el son de un rabel sólo,
un rabadán ignorante.

No hay música donde estén
vuestros inmundos trabajos:
que si suenan bien los bajos,
los tiples no suenan bien.
Y cuando tonos les den
de los que el vulgo levanta,
¿cuál hombre o mujer que canta,
si tiene cabeza cuerda,
a pies de coplas de mierda,
hará pasos de garganta?

Con Esgueva es vuestro enojo;
nombre de sucio le dan,
siendo, de puro galán,
todos sus males de ojo.
Con mucha razón me arrojo:
que sólo los bien nacidos
celebramos atrevidos;
que en otra conversación,
por ser sucios, como son,
no pueden ser admitidos.

Vuestros conceptos alabo,
pues, de pura buena pesca,
los hacéis por el rabo.
Tenéis un ingenio bravo,
hacéis cosas peregrinas,
vuestras coplas son divinas;
sino que dice un dotor
que vuestras letras, señor,
se han convertido en letrinas.

Que alabe será muy justo
vuestras coplas mi voz sola,
pues de ser todas de cola,
se pegan a cualquier gusto.
Desde la scita al negro adusto,
Y desde el Tajo dorado
al Nilo tan celebrado,
no hay ingenio tan machucho
ni crecido; mas ¿qué mucho,
si crece de estercolado?

Son tan sucias de mirar
las coplas que dais por ricas,
que las dan en las boticas
para hacer vomitar.
Un nombre os ando a buscar
que os venga derechamente,
y hallo que os llama un valiente,
que de Córdoba os conoce,
poeta de entre once y doce,
que es cuando vacia la gente.

¿Adónde hallaréis excusa
para lo que vemos todos,
pues fue en verano y sin lodos
tan rabiosa vuestra musa?
Si acaso Circe o Medusa,
o juntas ambas a dos,
os han mudado, por Dios,
que olvidéis tal prelacía
ante que la pulicía
venga a conocer de vos.

Yo, por mí, no pongo duda
en que las coplas pasada,
según están de cagadas,
las hicisteis con ayuda.
Más valdrá que tengáis muda
la lengua en las suciedades,
dejad las ventosidades:
mirad que sois en tal caso
albañal por do el Parnaso
purga sus bascosidades.

Nota: Teniendo en cuanta lo que dicen algunos mss., el poema sería de 1603, por dirigirse contra la letrilla de Don Luis que comienza ‘¿Qué lleva el señor Esgueva?’.

fuentes:
Luis de Góngora, Antología poética, Editorial Castalia, Madrid, 1993.
Francisco de Quevedo, Obra poética III, Editorial Castalia, Madrid, 1999.

miércoles, febrero 04, 2009

disputas familiares

img_kerouac_06

Perfecta noche de luna
estropeada
Por disputas familiares.

Inútil, inútil
el aguacero
Entrando en el mar.

En verano la silla
se balancea sola
En la ventisca.

jack kerouac
de Poemas dispersos, (Libro de Haikus) Visor libros, Madrid, 2001

martes, febrero 03, 2009

es cierto porque es imposible*




*José Lezama Lima
la muerte de narciso (499-510) / Ovidio

ultima vox solitam fuit haec spectantis in undam:
'heu frustra dilecte puer!' totidemque remisit
verba locus, dictoque vale 'vale' inquit et Echo.
ille caput viridi fessum submisit in herba,
lumina mors clausit domini mirantia formam:
tum quoque se, postquam est inferna sede receptus,
in Stygia spectabat aqua. planxere sorores
naides et sectos fratri posuere capillos,
planxerunt dryades; plangentibus adsonat Echo.
iamque rogum quassasque faces feretrumque parabant:
nusquam corpus erat; croceum pro corpore florem
inveniunt foliis medium cingentibus albis.

Publius Ovidius Naso, Sulmona 43 A.c, Tomis 17 D.c
Fuente: Ovidio, Colección de textos clásicos latinos, Editorial Bosch, Barcelona, 1966
Imagen de Narciso atribuida a Carvaggio, 1913 en Wikipedia

reposario
laudatoria a narciso (1914-1916) / Leopoldo Lugones

Tomaré de ti ejemplo en firmeza y constancia
De corazón, mis manos lavaré en tu fragancia,
Para oficiar, el rito que alumbra la amatista
Con su ojo minervino, sobre un alzar ipsuista.
Diré cómo moriste de amarte, en el completo
Deleite de la consunción, y diré el secreto
Que tus muslos ocultan al placer fornicario,
Así como las puertas ebúrneas de un santuario;
Y la virtud de fuego que animó su estructura
Carnal, hecha de sangre, de lirio y de amargura;
Y el elogio de tu alma, que surgió de la nieve,
De tu agonía en una flor de vida asaz breve.

La onda (fuga, frescura), con un líquido beso
Acarició tu imagen largamente. En el yeso
Plástico sus ambiguos dedos puso un esteta
Para esbozar la estatua que nunca fue completa.
¡Oh, dame las propicias lumbres del Arte sacro!,
Y así en mi carne pueda fijar su simulacro;
Y así mis devociones, con un fervor intenso,
En patenas de plata se ofrenden el incienso;
Y así mi sangre, viña de esplendores divinos,
Y así envuelva mi cuerpo, de amor enajenada,
Como una larga cinta de seda mi mirada.

Yo vi que en la siringa de los arpegios sabios
Penosamente inflábanse los soplos de mis labios,
Y en el delgado cauce puse la flauta rústica.
Entonces fue el encante de una agradable acústica:
Pues al pasar el hilo de agua de la fuente
Por los diez agujeros, consecutivamente,
Dio el instrumento el ritmo inédito y preciso
De su melodía en alabanza a Narciso.
Y aquella fluida música supo sonar tan bien,
Que parecían oírse los divinos exordios
De alguna loa o himno de suaves clavicordios.

¡Tus clavicordios, oh poeta Paul Verlaine!

Leopoldo Lugones, Villa María de Río Seco, Córdoba, 1874-1938
Fuente: Obras poéticas completas, Prólogo de Rafael Obligado, Aguilar Editor, Madrid, 1948.

La muerte de Narciso (1937) / José Lezama Lima
Dánae teje el tiempo dorado por el Nilo
envolviendo los labios que pasaban
entre labios y vuelos desligados.
La mano o el labio o el pájaro nevaban.
Era el círculo en nieve que se abría.
Mano era sin sangre la seda que borraba
la perfección que muere de rodillas
y en su celo se esconde y se divierte.

Vertical desde el mármol no miraba
la frente que se abría en loto húmedo.
En chillido sin fin se abría la floresta
al airado redoble en flecha y muerte.
¿No se apresura tal vez su fría mirada
sobre la garza real y el frío tan débil
del poniente, grito que ayuda la fuga
del dormir, llama fría y lengua alfilereada?

Rostro absoluto, firmeza mentida del espejo.
El espejo se olvida del sonido y de la noche
y su puerta al cambiante pontífice entreabre
Máscara y río, grifo de los sueños.
Frío muerto y cabellera desterrada del aire
que le crea, del aire que le miente son
de vida arrastrada a la nube y a la abierta
boca negada en sangre que se mueve.

Ascendiendo en el pecho sólo blanda,
olvidada por un aliento que olvida y desentraña.
Olvidado papel, fresco agujero al corazón
saltante se apresura y la sonrisa al caracol.
La mano que por el aire líneas impulsaba
seca, sonrisas caminando por la nieve.
Ahora llevaba el oído al caracol, el caracol
enterrando firme oído en la seda del estanque.

Granizados toronjiles y ríos de velamen congelados,
aguardan la señal de una mustia hoja de oro,
alzada en espiral, sobre el otoño de aguas tan hirvientes.
Dócil rubí queda suspirando en su fuga ya ascendiendo.
Ya el otoño recorre las islas no cuidadas, guarnecidas
islas y aislada paloma muda entre dos hojas enterradas.
El río en la suma de sus ojos anunciaba
lo que pesa la luna en sus espaldas y el aliento que en halo convertía.

Antorchas como peces, flaco garzón trabaja noche y cielo,
arco y cestillo y sierpes encendidos, carámbano y lebrel.
Pluma morada, no mojada, pez mirándome, sepulcro.
Ecuestres faisanes ya no advierten mano sin eco, pulso desdoblado:
los dedos en inmóvil calendario y el hastío en su trono cejijunto.
Lenta se forma ola en la marmórea cavidad que mira
por espaldas que nunca me preguntan, en veneno
que nunca se pervierte y en su escudo ni potros ni faisanes.

Como se derrama la ausencia en la flecha que se aísla
y como la fresa respira hilando su cristal,
así el otoño que en su labio muere, así el granizo
en blando espejo destroza la mirada que le ciñe,
que le miente la pluma por los labios, laberinto y halago
le recorre junto a la fuente que humedece el sueño.
La ausencia, el espejo ya en el cabello que en la playa
extiende y el aislado cabello pregunta y se divierte.

Fronda leve vierte la ascensión que asume.
¿No es la curva corintia traición de confitados mirabeles,
que el espejo reúne o navega, ciego desterrado?
Ya sólo cae el pájaro, la mano que la cárcel mueve,
los dioses hundidos entre la piedra, el carbunclo y la doncella.
Si la ausencia pregunta con la nieve desmayada,
forma en la pluma, no círculos que la pulpa abandona sumergida.

Triste recorre —curva ceñida en ceniciento airón—
el espacio que manos desalojan, timbre ausente
y avivado azafrán, tiernos redobles sus extremos.
Convocados se agitan los durmientes, fruncen las olas
batiendo en torno de ajedrez dormido, su insepulta tiara.
Su insepulta madera blanda el frío pico del hirviente cisne.
Reluce muelle: falsos diamantes; pluma cambiante: terso atlas.
Verdes chillidos: juegan las olas, blanda muerte el relámpago en sus venas.

Ahogadas cintas mudo el labio las ofrece.
Orientales cestillos cuelan agua de luna.
Los más dormidos son los que más se apresuran,
se entierran, pluma en el grito, silbo enmascarado, entre frentes y garfios.
Estirado mármol como un río que recurva o aprisiona
los labios destrozados, pero los ciegos no oscilan.
Espirales de heroicos tenores caen en el pecho de una paloma
y allí se agitan hasta relucir como flechas en su abrigo de noche.

Una flecha destaca, una espalda se ausenta.
Relámpago es violeta si alfiler en la nieve y terco rostro.
Tierra húmeda ascendiendo hasta el rostro, flecha cerrada.
Polvos de luna y húmeda tierra, el perfil desgajado en la nube que es espejo.
Frescas las valvas de la noche y límite airado de las conchas
en su cárcel sin sed se destacan los brazos,
no preguntan corales en estrías de abejas y en secretos
confusos despiertan recordando curvos brazos y engaste de la frente.

Desde ayer las preguntas se divierten o se cierran
al impulso de frutos polvorosos o de islas donde acampan
los tesoros que la rabia esparce, adula o reconviene.
Los donceles trabajan en las nueces y el surtidor de frente a su sonido
en la llama fabrica sus raíces y su mansión de gritos soterrados.
Si se aleja, recta abeja, el espejo destroza el río mudo.
Si se hunde, media sirena al fuego, las hilachas que surcan el invierno
tejen blanco cuerpo en preguntas de estatua polvorienta.

Cuerpo del sonido el enjambre que mudos pinos claman,
despertando el oleaje en lisas llamaradas y vuelos sosegados,
guiados por la paloma que sin ojos chilla,
que sin clavel la frente espejo es de ondas, no recuerdos.
Van reuniendo en ojos, hilando en el clavel no siempre ardido
el abismo de nieve alquitarada o gimiendo en el cielo apuntalado.
Los corceles si nieve o si cobre guiados por miradas la súplica
destilan o más firmes recurvan a la mudez primera ya sin cielo.

La nieve que en los sistros no penetra, arguye
en hojas, recta destroza vidrio en el oído,
nidos blancos, en su centro ya encienden tibios los corales,
huidos los donceles en sus ciervos de hastío, en sus bosques rosados.
Convierten si coral y doncel rizo las voces, nieve los caminos,
donde el cuerpo sonoro se mece con los pinos, delgado cabecea.
Mas esforzado pino, ya columna de humo tabú aguado
que canario es su aguja y surtidor en viento desrizado.

Narciso, Narciso. Las astas del ciervo asesinado
son peces, son llamas, son flautas, son dedos mordisqueados.
Narciso, Narciso. Los cabellos guiando florentinos reptan perfiles,
labios sus rutas, llamas tristes las olas mordiendo sus caderas.
Pez del frío verde el aire en el espejo sin estrías, racimo de palomas
ocultas en la garganta muerta: hija de la flecha y de los cisnes.
Garza divaga, concha en la ola, nube en el desgaire,
espuma colgaba de los ojos, gota marmórea y dulce plinto no ofreciendo.

Chillidos frutados en la nieve, el secreto en geranio convertido.
La blancura seda es ascendiendo en labio derramada,
abre un olvido en las islas, espada y pestañas vienen
a entregar el sueño, a rendir espejo en litoral de tierra y roca impura.
Húmedos labios no en la concha que busca recto hilo,
esclavos del perfil y del velamen secos el aire muerden
al tornasol que cambia su sonido en rubio tornasol de cal salada
busca en lo rubio espejo de la muerte, concha del sonido.

Si atraviesa el espejo hierven las aguas que agitan el oído.
Si se sienta en su borde o en su frente el centurión pulsa en sus costado.
Si declama penetran en la mirada y se fruncen las letras en el sueño.
Ola de aire envuelve secreto albino, piel arponeada,
que coloreado espejo sombra es de recuerdo y minuto del silencio.
Ya traspasa blancura recto sinfín en llamas secas y hojas lloviznadas.
Chorro de abejas increadas muerden la estela, pídenle el costado.
Así el espejo averiguó callado, así Narciso en pleamar fugó sin alas.

José Lezama Lima, La Habana, 1910-1976
Fuente: Sucesivas y coordenadas, Colección Austral, Espasa Calpe, Buenos Aires, 1993

lunes, febrero 02, 2009

ubiestesia


teoría sobre la poesía

París, 5 de Mayo de 1891
Sí, mi querido poeta, es necesario, para concebir la literatura, y que ella tenga una razón, acceder a esa "alta sinfonía" que nadie hará quizás; pero ella ha encantado hasta a los más inconscientes y sus rasgos principales marcan, vulgares o sutiles, toda obra escrita. La música propiamente dicha, que debemos plagiar, copiar, si la nuestra propia, mata, es insuficiente, sugiere ese tal poema. —Su Narcisse parle me encanta y se lo digo a Louys, conserve ese tono raro.
Su
Stéphane Mallarmé

Fuente: Stéphane Mallarmé, Cartas sobre la poesía, Colección Fénix, Ediciones del Copista, Córdoba, 2004.
notas:
ubiestesia: sensación localizada en la que se funda la constitución del propio cuerpo
Louys: poeta y ensayista francés (1871-1945), probablemente el más fiel discípulo de Mallarmé. Su obra incluye La jeune parque (1917), Charmes (1922), poesía; L'âme et la danse (1931), Variété (5 vols., 1929-1944), Tel quel (2 vols., 1941-1943), ensayos.
Paul Valéry: la temática de Narciso abarca diferentes momentos del poeta; Le Narcisse parle (1890), Los Fragmentos de Narciso, Charmes (1922),La Cantate du Narcisse (1938).

imagen  © Silvia Camerotto, Valery-Mallarmé-Louys


Narcisse parle
Ô frères ! tristes lys, je languis de beauté/Pour m’ètre désiré dans votre nudité,/Et vers vous, Nymphe, Nymphe, ô Nymphe des fontaines,/Je viens au pur silence offrir mes lames vaines. //Un grand calme m’écoute, où j’écoute l’espoir./La voix des sources change et me parle du soir ;/J’entends l’herbe d’argent grandir dans l’ombre sainte,/Et la lune perfide élève son miroir/Jusque dans les secrets de la fontaine éteinte.//Et moi ! De tout mon cœur dans ces roseaux jeté,/Je languis, ô saphir, par ma triste beauté !/Je ne sais plus aimer que l’eau magicienne/Où j’oubliai le rire et la rose ancienne.//Que je déplore ton éclat fatal et pur,/Si mollement de moi fontaine environnée,/Où puisèrent mes yeux dans un mortel azur/Mon image de fleurs humides couronnée !//Hélas ! L’image est vaine et les pleurs éternels !/À travers les bois bleus et les bras fraternels,/Une tendre lueur d’heure ambiguë existe,/Et d’un reste du jour me forme un fiancé/Nu, sur la place pâle où m’atrire l’eau triste…/Délicieux démon, désirable et glacé !//Voici dans l’eau ma chair de lune et de rosée,/Ô forme obéissante à mes yeux opposée !/Voici mes bras d’argent dont les gestes sont purs !…/Mes lentes mains dans l’or adorable se lassent/D’appeler ce captif que les feuilles enlacent,/Et je crie aux échos les noms des dieux obscurs !…//Adieu, reflet perdu sur l’onde calme et close,/Narcisse… ce nom même est un tendre parfum/Au cœur suave. Effeuille aux mânes du défunt/Sur ce vide tombeau la funérale rose.//Sois, ma lèvre, la rose effeuillant le baiser/Qui fasse un spectre cher lentement s’apaiser,/Car la nuit parle à demi-voix, proche et lointaine,/Aux calices pleins d’ombre et de sommeils légers./Mais la lune s’amuse aux myrtes allongés.//Je t’adore, sous ces myrtes, ô l’incertaine/Chair pour la solitude éclose tristement/Qui se mire dans le miroir au bois dormant./Je me délie en vain de ta présence douce,/L’heure menteuse est molle aux membres sur la mousse/Et d’un sombre délice enfle le vent profond.//Adieu, Narcisse… Meurs ! Voici le crépuscule./Au soupir de mon cœur mon apparence ondule,/La flûte, par l’azur enseveli module/Des regrets de troupeaux sonores qui s’en vont./Mais sur le froid mortel où l’étoile s’allume,/Avant qu’un lent tombeau ne se forme de brume,/Tiens ce baiser qui brise un calme d’eau fatal !/L’espoir seul peut suffire à rompre ce cristal./La ride me ravisse au souffle qui m’exile/Et que mon souffle anime une flûte gracile/Dont le joueur léger me serait indulgent !…//Évanouissez-vous, divinité troublée !/Et, toi, verse à la lune, humble flûte isolée,/Une diversité de nos larmes d’argent.

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